4 dic. 2012

Un comentario para "El último romántico"


El Circulo de Lectores y Escritores de la Florida

Presenta la novela:
EL ULTIMO ROMANTICO
Autor: José Díaz-Díaz
Un librero retirado narra las aventuras de un ingenuo y joven provinciano perdidamente enamorado del mundo de los libros quien dedica su vida a escribir una novela con la pretensión de que el éxito obtenido le otorgue sentido pleno a su caótica existencia.
Mientras los tiempos cambian, un exquisito y rebosado erotismo tropical va anudando las diversas secciones del entramado de las dos ficciones. La picardía criolla, la guasonería y el humor picante salpican las páginas del texto total conformando un escenario tragicómico donde toda va en serio y nada es serio, salvo las reflexiones puntuales sobre la inminente muerte de los libros de papel y el advenimiento de los libros digitales con el triunfo de la era de la Internet.
Escrita en un lenguaje coloquial unas veces, y otras en un lenguaje depurado, la dramatización nos vapulea entre lo anodino y lo sublime, entre lo sencillo y lo profundo, todo ensamblado dentro del pintoresco paisaje colombo-venezolano.
La parodia de la novela dentro de la novela, teñida de un sustrato poético que emociona, ensambla la alegoría perfecta de la contradicción central de nuestro tiempo: mixtura de valores, las dos caras de la misma moneda, la verdad y la mentira fusionadas en una sola.
Presentacion tomada del libro, escrita por su autor.

Una respuesta a Lectura del mes de Agosto, 2011: Novela “El último romántico” por José Díaz-Díaz

  1. “Tranquilo mi biógrafo, que la inmortalidad es un fastidio… uno no sabe al final que hacer con ella.”
    “El último romántico” por José Díaz-Díaz

    Capítulo 38, Página 278

    Hoy terminé de leer la novela “El último romántico” del escritor José Díaz-Díaz. Sentí mucha familiaridad con el ambiente y con los personajes. Encontré que algunos de los personajes tenían mi voz y hasta me leían el pensamiento; otros se presentaron con naturalidad, develaron sus experiencias y tomaron rumbos que yo no esperaba, pero que le agregaron un matiz de sorpresa a la novela.
    La memoria de un librero, apasionado por la lectura, sirvió de tiquete al escritor, para embarcar al lector en una travesía rica en experiencias, conocimientos y reflexiones. El narrador fue muy bien escogido. Se escucha su voz y se siente su vejez.

    Disfruté de la creatividad del autor para dar origen a los personajes y conducirlos en el tiempo hasta el cierre de su historia. La narración tiene su propia música, donde el relato no termina drástica o inesperadamente y es conectado con acierto capítulo a capítulo.
    El tiempo es muy bien manejado, al igual que la atmósfera en la que se mueven los personajes. Un dominio de la descripción, de las experiencias y de la época, afianza la compenetración entre el lector y la narración.

    Un delicado y profundo análisis de los personajes es trascendental en esta novela. Gerardo Antonio, por ejemplo, es un antihéroe que lleva a cuestas el karma de muchos escritores o aprendices del oficio -que aman y sueñan demasiado con el éxito y persisten en la vida que escogieron, con la firme esperanza de llegar a ser leídos o de hacer algo que valga la pena con su existencia. La exaltación que vive Gerardo Antonio dando a luz su primera novela, esa búsqueda de la perfección, mas una cadena de peripecias, arrastra al lector como si fuese el testigo de un largo alumbramiento que no comienza con la vida ni termina con la muerte. Otro de los personajes es Elizabeth, la madre de Gerardo Antonio, “el flaco” como lo bautiza el autor, también encierra en su historia esos eventos de desgracia, que más tarde culminan con su plena realización y aceptación personal.

    El autor nos conduce con audacia hacia lugares selectos, libros y hechos históricos, los cuales brindan elementos que hacen más atractiva la trama y caracterizan con precisión a los personajes; como es el caso del “maestro Luciano”, el enanito clarividente, espiritista, quiromántico y experto en magia blanca, quien aseguraba haber sido un discípulo adelantado de madame Blavastky y también un espíritu errante, que llevaba más de cinco siglos re-encarnando. Luciano, salido de los túneles mentales, es la creación de la creación y el pasajero que viaja de a gratis en el libro, fiel a la cotidianidad de Gerardo Antonio.

    La novela de Jose Díaz-Díaz, hace una sutil invitación a debatir sobre la pregunta: ¿Quién no es romántico? A sabiendas de que lo que se conoció como un movimiento cultural y socio político del siglo XVIII, es en realidad una abierta declaración del amor por la libertad y la expresión del sentimiento en todas sus formas. Nadie escapa al romanticismo, es por eso que a lo mejor el personaje central, Gerardo Antonio, decide escribir el “Último Romántico” para enmarcar en sí mismo al “fantasma o la versión del ser romántico” que habita dentro del ciudadano contemporáneo. Es esa caracterización del romanticismo, lo que conlleva al personaje a esa búsqueda permanente. El autor logra que el lector se encariñe con “el flaco” y que sienta el mismo afán para que culmine su obra.

    La novela de José Díaz-Díaz evidencia la nostalgia causada por la pérdida de lo que es sacrificado en nombre del desarrollo y la influencia de los conflictos sociales en el destino de los personajes. Cabe resaltar, que el autor combina con maestría la ingenuidad y la picardía, como elementos que entretienen y le sirven de herramienta para desarrollar las historias que se entretejen con cierto aire a fabula, a anécdota, y en ocasiones a monólogo.
    El autor, rescata del olvido pasajes de la idiosincrasia latinoamericana y nos obliga en medio del humor, a reflexionar sobre ciertos temas tan propios de la naturaleza humana y la influencia de la evolución tecnológica, que entre otras cosas esta sepultando a nuestros queridos libros de papel.
    Por Pilar Vélez, Directora AIPEH-Miami
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