21 nov. 2014

Cinco voces hispanoamericanas calientan con sus relatos el invierno que se avecina

Cinco voces hispanoamericanas calientan con sus relatos el invierno que se avecina

José Díaz- Díaz





Desde Florida y Texas, en edición bilingüe, las voces de cinco experimentados narradores confluyen en una aventura editorial llamada Un Escorzo Tropical, A tropical foreshortening.

Son quince elaborados y exquisitos cuentos, inflamados de pasión a cual más, que buscan intimar con el lector en el inconfesable deleite de transgredir la intimidad de sus— hasta ahora— calladas vivencias.

Con textos de José Díaz-Díaz (Colombia) y de María Gabriela Madrid (venezolana)— quien realizó la traducción al inglés— esta Antología recoge también la huella literaria de sus compañeros de aventura: Enrique Córdoba (Colombia); Oscar Montoto Mayor y Aymara Jares (cubanos). Muy recomendable su lectura para atemperar estos gélidos tiempos de ruidosa algarabía ajena al placentero deleite que produce el asombro de una historia bien contada.
La edición, que pertenece a la colección de La Caverna, escuela de escritura creativa, viene bellamente ilustrada con óleos del reconocido maestro mexicano Alejandro Rosales Lugo. Ordénala ya en Amazon.com

Mientras tanto, los invito a leer el Prólogo que acompaña el libro, escrito por Armando Caicedo y  la Introducción consignada por José Díaz-Díaz.

Prólogo:

“Garrapateo esta nota con respeto reverencial por los autores de cuentos y relatos, porque ellos son creadores de mundos que nunca llegamos a imaginar. Los admiro por osados y valientes, porque se atreven a sumergirse en las profundidades de mundos desconocidos, con la misión de rescatar con sus narraciones las claves que podrían contradecir las mentiras que se emboscan en las leyes de la historia real.

Los escritores son artesanos de la palabra que, a punta de fuelle, mantienen viva la brasa de la imaginación. Ellos tienen la habilidad de forjar a fuego y a golpes de cincel figuras imposibles. Martillan sus temas sobre ese yunque que cargan en el hemisferio derecho del cerebro, allí donde se originan los sueños y se maquinan las conspiraciones.

No soy un crítico literario, ni un profesor de academia. Soy un simple escritor de avisos clasificados y obituarios. Lo que sí reclamo, con pasión de evangelista, es mi rol como lector exigente. Por eso aprecié —de oído— la música que en estos quince escritos cargan sus palabras. Me gocé con la construcción de unas metáforas tan monumentales como una catedral. Analicé con mal disimulado cabreo los conflictos que surgen, los dilemas que complican la trama, las rivalidades y los antagonismos que turban y perturban, que enredan y capturan la emoción de cualquier lector curioso, porque durante su lectura, uno intenta adivinar dónde diablos se esconden las signos, las fintas y las argucias... protocolos que con mano maestra desarrollan estos cinco escritores, para asombrarnos con sus finales sorprendentes.

Este género literario es tan exigente, que la elaboración de un cuento le demanda a su autor pulcritud en el oficio. Pulso de cirujano cerebral, sin lugar a temblores ni descaches. La técnica y disciplina de un relojero suizo. La imaginación de un genio confinado en un manicomio. Y la pureza estética de un asceta. Este compendio tiene estructura de libro, pero en su alma más parece una piñata, repleta de relatos, crónicas y viñetas, que a golpe de lectura estallarán en el ambiente para llenarnos de sorpresas.

¿Cuál de estos quince relatos me gustó más? Lo siento, no puedo divulgar su título. Antes de asumir la grata tarea de leer estos manuscritos, tuve que jurar sobre varios poemas sueltos que guardaría, hasta la tumba, este secreto de confesión. Así que el lector es quién ahora tiene la palabra, porque al final de cuentas y de cuentos, cada gusto orbita en un universo personal. Ya verás que uno de los quince relatos te afectará la imaginación mucho más que los otros catorce, pero hay que paladearlos todos...  porque para resumir esta experiencia, el mejor vino, como el mejor cuento, «es el que a mí más me gusta».

A escasos tres renglones de la puerta de entrada a este mundo de fábula, recuerda que  sólo tienes que hacer clic en las entrañas de cualquiera de estos quince elaboradas narraciones para acceder a ese mundo seductor, donde el autor cultiva sus fantasías. Pocas veces tan pocas palabras podrán sorprender tanto, a tantos lectores”.

Armando Caicedo*
 *Periodista y escritor colombiano residente en la Florida. Desde hace catorce años produce todas las semanas un paquete de Humor Editorial  que se distribuye a diferentes periódicos en español en Estados Unidos. Sirve a más 750 mil lectores cada semana, con sus columnas de sátira política y sus apuntes como editorialista gráfico. Caicedo pertenece a la Association of American Editorial Cartoonists – AAEC – y a la National Association of Hispanic Journalists –NAHJ-. En tres ocasiones ha sido galardonado con el “Premio José Martí” concedido por la National Association of Hispanic Publications –NAHP- como reconocimiento a su trabajo como editorialista gráfico en “El Tiempo Latino”, el semanario en español del “Washington Post”. En 1989, la Revista Time lo reconoció como uno de los más destacados creativos de América Latina.
Introducción

“De similar manera como el azar pareciera estar presente—subyaciendo cual zurcido invisible— en la concatenación y explicación necesaria de toda actividad humana, la huella de la escritura de los autores que conformamos esta Antología, se me antoja, forjada cual golpe de dados sobre el papel blanco que la contiene. No hay una intención generacional aunque, tres de los cinco, nacimos justo en la mitad del siglo pasado. Las dos escritoras que engalanan este libro, como todas las mujeres, siempre son más jóvenes.

Tampoco ha sido el resultado de una estricta selección por géneros literarios puesto que el lector encontrará entrelazados: cuentos, viñetas y crónicas. En el caso de que fuera necesario encontrar un punto de partida que le imprima unidad al libro, este eje es, sin duda alguna de orden extraliterario: nuestro común carácter de inmigrantes. Somos todos inmigrantes en los Estados Unidos, desde donde asumimos la patria como Lenguaje y desde allí, conjuramos la presencia perenne de nuestro saber  ancestral con la hermosa promiscuidad de la cultura que nos da albergue.

Los frescos y deliciosos cuentos de María Gabriela Madrid, nos transportan al regazo de ese espacio mágico en donde conviven la inocencia con la razón de los instintos para tomar cuerpo en personajes perplejos, de una terneza que emociona y a la vez desestabilizan la lógica del lector con su imprevisible actuar y con los inesperados finales de sus gozosas historias.

Los personajes femeninos creados por la novel pluma de Aymara Jares, son inquietantes criaturas que rondan sonámbulas y perdidas por las surreales moradas de paredes de sueño y vigilia donde toda certeza es imposible de confirmar. El lector será impactado por una ráfaga de pánico incontenible al contacto con el dolor existencial que sufren las protagonistas de estas turbadoras historias cotidianas.

Oscar Montoto Mayor, con su estilo de escritura depurada por décadas de ejercicio de amanuense caribeño, será el encargado de dibujar pintorescas viñetas que, al igual que los tableau franceses de cuadros de costumbres, con un pincelazo nos transporta al centro donde el carnaval desfila sus monumentales formas de sensualidad y desmesura.

La desinhibida manera de contar de Enrique Córdoba— encapsulada dentro de las tradicionales normas de la crónica periodística— sin el tapiz del símbolo escondido y bajo una mirada real y directa sobre el hecho narrado— seduce al lector  al encontrar en lo cotidiano ese elemento que consigue alborozo y asombro, hallazgo sin el cual toda  escritura perdería uno de sus dones más preciados.

En cuanto a mis cuentos, es una invitación a celebrar lo extraño y marginal, lo diferente y lo mórbido. Podría ser una reflexión sobre esa zona no controlable, quizás perversa, donde se juntan y confunden la realidad y el subconsciente. Las criaturas de la ficción—de carácter sesgado e inaprensible— intentan de todas maneras hacer de sus vidas un ejercicio de libertad, de  búsqueda, así fallen en el intento de conseguirlo. No hay moralina, solo insinuaciones, porque el piso sobre el cual caminan se viene abajo y solo una cuerda floja como franja instintiva les sirve de salvavidas. He ahí la intención de dibujar una metáfora de nuestro tiempo.

Para terminar, quisiera honrar la importancia que para nosotros tiene el carácter bilingüe de esta Antología ya que consideramos prioritaria y necesaria la inserción de nuevas voces narrativas hispanoamericanas en el contexto bibliográfico anglosajón”.




Publicar un comentario