29 jul. 2015

Nuevo video de Chenco: El pecado de Onán

 New video of Chenco: The Sin of Onan












Lectura de: José Díaz- Díaz
Director de La Caverna, escuela de escritura creativa


Continúa el ciclo temático de los videos de CHENCO, en esta oportunidad con diecinueve pinturas del artista cartagenero cuyo asunto gira alrededor de la cita bíblica contenida en el libro de Génesis 38:4-10.

 Es de resaltar la valiosa colaboración del cineasta colombiano radicado en París José Ignacio Ruiz, quien ha ayudado a conceptualizar y seleccionar el material para este trabajo, y de Patricia Franco-Gómez, pintora y esposa de Chenco, quien obsequió su talento en la parte fotográfica del mismo. De este modo, sale a la luz este retazo audio-visual del mundo real, imaginativo y onírico hecho figura, color, trazo y línea, del posmodernista artista colombiano radicado en la Florida.  

Con profusa y reiterada insolencia Chenco nos acorrala en este video dedicado al “Pecado de Onán” con imágenes perturbadoras que exacerban los tabúes escondidos en lo más profundo de nuestras conciencias.
Chenco odia la hipocresía y la desprecia— como bofetada al fin— a la libertad de pensamiento. Por ello, la ética de su universo pictórico se hace especialmente incisiva cuando sus pinturas recrean temas de autocensura colectiva, incómodos de ver, incómodos de explicar, pero que están presentes en el imaginario universal y en la historia escrita de nuestra cultura judeo-cristiana como lo es la Biblia. De ahí el título de la colección: El pecado de Onán, apuntalado con las citas bíblicas: Génesis 38:4-10; I Samuel: 20-17; 2 Samuel: 1-26.

Ya sea en óleo sobre lienzo o sobre madera preparada, el pintor de Cartagena de Indias, logra hacer aflorar a la superficie de nuestra conciencia un collage de sensaciones contradictorias que sacuden los basamentos de nuestra moral (¿doble?) confrontada a imágenes inusuales, (quizás obscenas, quizás ingenuas), que bailan demoníacas entre surcos de   extraños simbolismos, como hijos bastardos de una estética dadaísta y de un surrealismo daliniano. Y, cual cándido pintor naif se fusiona con la terneza pictórica de los dibujos de Miró, así nos conmueve a la misma vez que nos espanta.










Sabemos que la calidad de la obra  de un pintor depende de la cantidad de pasado crítico que lleve consigo. Chenco, con su humor negro, satírico, mordaz y ácido, plasma sus imágenes en un caleidoscopio de tonos lilas y rosados, blancos negros y rojos; verdes azules y amarillos, guiñándole el ojo a los grises y cafés;  se nos devela como un demiurgo maligno que nos arroja sin compasión al infierno de nuestras contradicciones esenciales; transgrede los interdictos sociales y nos sitúa frente a las transgresiones que parecieran denigrar de la condición humana. Quizás solo sea un “perverso polimorfo”, como dijera Freud de los niños impacientes. No solo Falocentrismo  puro y escueto el de Chenco (el símbolo del pene como centro del universo) sino lo que parece sustantivo y substancial a las raíces fundamentales de nuestra cultura: Falogocentrismo entronado como ideología controladora y autoritaria.

En Chenco, el Falogocentrismo hecho verbo y verdad total  es decir, el símbolo del falo como rey rector de todo conocimiento, lo lleva a deplorar la tesis obsoleta de usar el sexo solo orientado a la reproducción de la especie, y se une a la tesis del ejercicio sexual como recreación y placer. Erotismo alrededor del falo como máximum de la vida— y tan elevado a la hora del orgasmo— que coquetea con los dinteles de la muerte. Ese sería el sentido de la petite morte que dirían los franceses. Claro que, hilando finito, tal conceptualización de la relación entre géneros femenino y masculino es profunda y deplorablemente machista y, por supuesto, que merece el repudio de las feministas y de todo humanista ecuánime y sensato como lo es el mismo Chenco.

Chenco rechaza la homofobia y es permisible con el erotismo anal; recrea en sus cuadros la bisexualidad como “libertaria”; los tríos son bienvenidos y aplaudidos en su pinturas (figuras que son engalanadas con alegres mariposas y florecillas salvajes); se convierte en cronista de la zoofilia y del bestialismo involucrando a todo el reino animal (racional e irracional) en el festín de los sentidos. Su universo onírico no tiene límite en los cuadrantes de su desmesurada libertad pictórica.

Vamos a ver este video con los ojos desnudos y la conciencia perpleja. Vamos a seguirle la cuerda a este loco genial que dice lo que no se puede decir y que transforma su ingenio en arte construyendo Historia con sus dibujos y pinturas llenos de sátira salvaje y critica socio-cultural y religiosa.

www.arandosobreelagua.com















New video of Chenco: The Sin of Onan

Reading: Jose Diaz Diaz
Director of The Cavern, creative school of writing in Florida, USA.


The thematic cycle of the videos of Chenco continues and this time with nineteen paintings of the cartagenean artist whose paintings revolves around the biblical quote in the book of Genesis 38: 4-10.
 It is noteworthy the valuable collaboration of the Colombian filmmaker based in Paris José Ignacio Ruiz, who has helped conceptualize and select the material for this work, and Patricia Franco-Gomez, painter and wife of Chenco, who gave her talent in the photographic part of it. Thus, it comes out this audio-visual of the real world, imaginative and dreamlike made shape, color, and line of postmodernist Colombian artist based in Florida.
With profuse and repeated insolence Chenco cornered us in this video dedicated to the "sin of Onan" with disturbing images that exacerbate the hidden taboos located at the depths of our consciences.

Chenco hates hypocrisy and despised as a slap at last to freedom of thought. Therefore, the ethics of his pictorial universe is especially incisive when his paintings recreate themes of collective censorship, uncomfortable to see, uncomfortable to explain, but which are present in the universal imaginary and history written of our Judeo-Christian as the Bible. Hence the title of the collection: The sin of Onan, underpinned with biblical verses: Genesis 38: 4-10; I Samuel: 20-17; 2 Samuel: 1-26.
Whether in oil on canvas, or over prepared wood, the painter of Cartagena de Indias, manages to come to the surface of our consciousness a collage of contradictory feelings that shake the foundations of our moral (double?) Confronted with unusual images, (perhaps obscene, perhaps naive), that dance in a demonic way between rows of strange symbolism, as bastards aesthetics of a Dadaist aesthetics and a Dali surrealism. And as naive naïf painter merges with the pictorial tenderness of Miro drawings, and it moves us at the same time that frightens us.

We know that the quality of the work of a painter depends on the amount of the critical past that carry. Chenco, with its black, satirical, caustic and acid humor, draws his images in a kaleidoscope of lilac and pink tones, white black and red; blue green and yellow, winking at the gray and brown; he revealed as an evil demiurge who mercilessly throws us into the hell of our essential contradictions; transgresses the social injunctions and confronts us with transgressions that seem to denigrate from the human condition. Maybe just be a "polymorphous perverse," as Freud said of impatient children. Not only phallocentrism pure and brief of Chenco (the symbol of the penis as the center of the universe), but what it seems substantive and substantial to the fundamental roots of our culture: phallogocentrism enthroned as controlling and authoritarian ideology.

In Chenco, Phallogocentrism made verb and complete truth is, the symbol of the phallus as king rector of all knowledge, leads him to deplore the obsolete thesis of use sex only oriented to the reproduction of the species, and joins the thesis of the sexual exercise for recreation and pleasure. Eroticism around the phallus as a maximum of life-and so high at the time of orgasm that flirts with the thresholds of death. That would be the sense of petite morte that the French would say. Of course, spinning finite, such conceptualization of the relationship between female and male gender is deep and woefully macho and, of course, that deserves the condemnation of the feminist and all fair humanist and sensible as it is the same Chenco.
Chenco rejects homophobia and is permissible with anal eroticism; recreates in his paintings bisexuality as "libertarian"; Triplets are welcomed and applauded in his paintings (paintings that are festooned with bright butterflies and wild flowers); he becomes chronicler of zoophilia and bestiality involving the whole animal kingdom (rational and irrational) in the feast of the senses. His dreamlike world has no limit on the quadrants of his excessive pictorial freedom.

Let's watch the video with naked eyes and bewildered consciousness. We will follow the rope to this great fool who says what he can not say and which transforms his ingenuity in art by constructing art history with his drawings and paintings full of savage satire and socio-cultural critical and religious.

www.artbychenco.com
www.arandosobreelagua.com


Publicar un comentario