3 may. 2018

Memorias amorosas de un afligido, novela de Jesús I. Callejas


Memorias Amorosas de un Afligido, novela de Jesús I. Callejas

Prólogo de José Díaz Díaz, director de la Fundación La Caverna.









Un antihéroe y afligido personaje es el protagonista sin nombre  de ésta novela conceptual, ahora publicada por Amazon, que narra a fondo  las desventuras existenciales de un fulano que deambula entre la incoherencia y el sinsentido  de sus actos.

Lineal en su historia, situada en espacios evaporados, y de aparente fácil lectura; su autor, Jesús I. Callejas, nos va introduciendo a un mundo íntimo mezcla de encontrados sentimientos de dolor y tristeza, incomprensión y abuso, pleno de emociones que desestabilizan por su sensible irracionalidad y ternura desbordada.

Pero la pulpa de la novela se encuentra más allá de compartir los desgraciados episodios de un borrachito «sexo-loco»  que despotrica sobre todo y sobre todos. La pulpa la encontramos al acercarnos a su espíritu crítico de autodidacta que ha bebido en el pozo de los grandes maestros de la Filosofía, llevándolo a un eclecticismo vacilante y a un vivir de rodillas, agobiado ante la inmensurable inconsecuencia de la razón para darle sentido a su mísera existencia.

Entonces, Callejas inicia una Crítica de su Tiempo, directa, profunda y desgarrada, tanto en lo conceptual, como en el propio argumento de su ficción(o sus memorias).Evidentemente, el adolescente que nada entre lagos de semen, el borracho que nada entre lagos de licor, el  promiscuo insaciable; se constituye en la metáfora perfecta para abofetear una sociedad a la cual considera mediocre y decadente.

Ese acto íntimo y solitario de la masturbación, búsqueda individual y sensorial de un cuerpo que se descubre y reafirma, recobra repentinamente en el personaje de Callejas  una simbología de extraordinaria complejidad: es el camino para huir del aburrimiento, es la protesta ante el autoritarismo, es la única confortable compañía; es la puerta que abre a una dimensión desconocida donde el placer empuja al éxtasis de la energía total. Es el arma del aprendiz de artista que blande en su mano la sustancia de la vida  con la cual moldeará sus creaciones y así, jugará a ser Dios: “…el gran  pajero universal”, (pág. 60). El onanismo, en éste personaje, pasa de ser un acto repudiable, a constituirse en un acto liberador, donde la conciencia abrumada de pobreza espiritual y de  dolor,  se trastoca por la magia de su propia energía, en espacio  de potencial sublimidad  creativa  y poderosa fuerza asertiva de su existencia.

Y se refugia en el Arte para paliar su angustia: “…Me agobian la religión y el Estado…solo debo interesarme en el arte, las formas de la belleza, sin dogmas que cuestionar, sin inoportunas preguntas. Si pudiera asumir así la vida… si el misterio me bastara…” (pag.62 y 116). Y más adelante agrega: “En toda propuesta estética aparece un itinerario inconfesado por la recóndita existencia de lo humano, una obligada mirada hacia el dolor, su directa consecuencia, y es que el hombre siempre recrea los míseros eventos de esta vida armado de lo único que misteriosamente ha sido dotado, un válido pero inútil anhelo por transformar la realidad aparente, es decir, por conocer. El artista con las indescifrables formas, el filósofo con el escalpelo de sus especulaciones, el hombre común en una esquina al lanzar sus chistes hacia el lejano orbe de la cotidianidad, no buscan sino conocer…” (pág.397).
La Crítica a la religión, la podemos sintetizar a partir de su propio texto, cuando dice: “No entiendo el cristianismo—Salí de su seno— esa mezcolanza de estoica filosofía griega y judaísmo religioso. No, no lo entiendo, Palabras tragándome. Semántica borrosa, lluviosa página…me desangro en la maldita página sin dejar de chillar  como un cordero crucificado…” (pág.122).

Pero no todo es incomprensión, resentimiento u odio en Callejas, él dice querer  a la humanidad cuando manifiesta:   “Siento reprimido amor por mis congéneres, pero, qué puedo yo saber del amor? Similar a lo que dice María Radó en su libro  Perlas Negras: “Amo a la humanidad con un  amor incondicional, ilimitado e inagotable, tan grande y tan profundo, que me faltan palabras para expresarlo. Amo a la humanidad, lástima que no me gusta la gente…”.















Poeta de mirada barroca donde la exuberante forma reboza el contenido, Callejas es un poeta  prestado a la narrativa. Diletante y decadente, nos abruma con sus patéticas  y casi siempre acertadas  elucubraciones a través  de la historia de la filosofía, de la literatura, del arte y del cine. En algunos de sus textos, pesadillas y sueños ( ver  carta a su esposa loca, (pág. 153) el autor  extrema el formalismo  del lenguaje hasta límites donde el contenido significativo se soporta solo  en el pavor de las palabras que como ramas sin árbol desgajan un sentido alucinado y alterado, hilarante y caótico de la realidad.  La razón no todo lo puede, sería la metáfora válida con que Callejas confronta al propio lector. Este tipo de texto, constituye para la nueva literatura un reto que busca revaluar la teoría del conocimiento y ajustar los escuetos límites entre la realidad y la fantasía, entre la normalidad y la locura.

Carlos Ruiz  Zafón, en su novela La Sombra del Viento, nos dice de la Lectura, que es: “…un ritual íntimo…que un libro es un espejo y que solo podemos encontrar en él lo que ya llevamos dentro…” (pág. 476). Quizás esta afirmación sea válida cuando tengamos el libro de Callejas en nuestras manos  y  como imperativo  ético sintamos  en carne propia la necesidad de  dilucidar sobre el controvertido límite entre la pornografía y la erótica. 
Las  Memorias Amorosas de un Afligido, de Jesús I. Callejas, cubano radicado en la Florida y ahora itinerante en España, ahondará la brecha entre el  silencio o  la aceptación alborozada de su trabajo literario, pero más que eso, la desnudez de su alma, avivará entre las fuerzas antagónicas que cohabitan subterráneas en lo profundo de nosotros mismos, el deseo de ser mejores.

©José Díaz Díaz










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