13 ago. 2018

Todo lo que debe saber un escritor principiante


 TODO LO QUE DEBE SABER UN ESCRITOR PRINCIPIANTE
(Manual para escritores amateurs)
Autor: José Díaz-Díaz




La intención de este Manual es la de presentar de manera razonada, fácil y amena una síntesis de los elementos  que intervienen en la composición de un trabajo creativo que en este caso llamaremos: “El libro”. El objetivo es el de ofrecer una ayuda teórico-práctica que sirva para optimizar la calidad de manuscritos, memorias, biografías, poemarios, cuentos, novelas, relatos y ensayos de trabajos inéditos o editados.

El Manual, que tiene una extensión de un poco más de cien páginas, es el fruto de mi experiencia adquirida participando en  talleres literarios, en cursos y tutorías, en clubes de lectura, foros y conversatorios sobre escritura creativa y, desde luego, de autocrítica sobre el ejercicio de  mi  creación personal.

Mis amigos: como seguramente ustedes ya lo habrán podido experimentar en sus primeros escarceos por el mundo de la escritura, la creación literaria es uno de los oficios más solitarios del mundo. Escribir es un quehacer subjetivo y personalísimo que  se apoya en el talento individual de la persona que siente el imperativo de comunicar. Entendido así, este <<manual de bolsillo>> se constituirá en su compañero de viaje, ayudando a solucionar un sinnúmero de cuestionamientos que van apareciendo en la medida en que se avanza en la composición del texto narrativo.

Allí encontrarán respuestas puntuales sobre los principales tópicos que tienen que ver con el mundo del Lenguaje (entendido como materia prima de la escritura); del libro, de su edición y marketing; de la expectativa de los lectores y, por supuesto, de los afanes que acompañan y caracterizan el panorama de la creación literaria.
Este Manual para escritores amateurs les va a solucionar en gran parte esa montaña de interrogantes que siempre se han cuestionado y que por diversas razones, hasta ahora, no lo han podido encontrar respuestar.

Nota: El Manual está disponible en papel o e-book en Amazon. Para asesorías, publicación o tutorías pueden escribir a mi email: joserdiazdiaz@gmail.com. Mi página web: www.arandosobreelagua.com
Tel.: 786 512 3437







A continuación, extracto del capítulo V.

El Estilo (capítulo V)


“Cuando uno se aburre escribiendo, el lector se aburre leyendo”.
  Gabriel García Márquez

5.1 El estilo es el hombre
“Escribir es una manera de vivir”, decía Flaubert, refiriéndose al compromiso solemne y total del escritor con su escritura. “El estilo es el hombre” decía Buffon. El estilo es el autor, su sello personal es ese sesgo propio, con todas sus características: psicológicas, intelectuales y estéticas, vertidas y sintetizadas en el texto. Es el universo literario enclavado en la formación literaria del autor, pobre o rico, volcado de manera única y personal en su libro. El estilo es también ese conjunto de características que el lector descubre a través de sus libros y que lo hace especial y único, distinto a los demás autores, así coincidan en la elaboración del mismo tema. No obstante, lo que debe aparecer ante los ojos del lector es la Historia narrada y no el estilo. El estilo es ingrediente esencial, aunque no el único, de la forma novelesca, dice Vargas Llosa: “(…) la única manera de saber si el novelista tiene éxito o si fracasa en su empresa narrativa es averiguando si, gracias a su escritura, la ficción vive, se emancipa de su creador y de la realidad real y se impone al lector como una realidad soberana”. 
El estilo, según lo describe Ángel Zapata en su libro La práctica del relato, descansa en cuatro pilares que confeccionan su unicidad: Naturalidad, Visibilidad, Continuidad y Personalidad.
5.2 Naturalidad
Evitar el estilo artificioso. No dejarse llevar por el mero atractivo de las palabras. Evitar la forma de expresión amanerada y el vocabulario altisonante sin parentesco con la conversación normal. Escribir bien no es escribir raro. Buscar la autenticidad. El estilo natural es persuasivo, mientras que el artificioso nos hace sospechar de la verosimilitud de la historia. Hay que escribir con aire divagatorio y desvariar porque escribir es vivir. No fingir. Conseguir fiabilidad. Conseguir una voz de timbre cálido, limpio y natural sin estridencias, ni alardes, ni deslumbramientos. Así se gana la confianza del lector. Fingir tramar una fábula es diferente a fabular de verdad. Debe prevalecer el estilo sobrio, conversacional, la temperatura emocional de contenidos directos, sobre la prosa enjoyada de palabras, atenta solo a la textura y el color de las palabras por encima de la narración misma. La escritura debe pasar a un segundo plano y utilizarse como herramienta para permitir que el interés recaiga sobre la historia contada por los personajes. La escritura natural favorece la necesaria «inmersión ficcional» del lector y nos aparta de una narración sosa, cargada y sin magia. Narrar con claridad, contención y síntesis.
Utilizar frases cortas. Buscar la empatía del receptor subrayando situaciones emotivas. Contagiar al lector con el estado de ánimo de los personajes, sus humores cambiantes. La tendencia a escribir en registros que exageren la manera formal, enfática, retórica y asertiva, van en contravía con la escritura natural.
5.3 Visibilidad
Muestrario de imágenes. Escritura visual. Se refiere a las cualidades plásticas y sensoriales que debe caracterizar a una buena prosa narrativa. Debe ser figurativa, visual y concreta. Dibujar con palabras, detalles cosas, acciones breves. Evitar los conceptos abstractos que dicen pero no muestran. Construir y dibujar un mundo de personajes, escenarios, objetos y eventos. Poner ante los ojos del lector el contenido de la historia, poniendo los personajes en acción. Hay que despertar el apetito por lo visible y lo concreto. Proyectar la historia en la retina de los lectores. Huir de las descripciones previsibles porque le restan visibilidad al relato. La descripción visual utiliza el acercamiento y el close-up con engolosinamiento como la técnica de cine lo hace, sacándole excelente provecho a la descripción.
 5.4 Continuidad
El secreto consiste en repetir. Conquistar la atención del lector e implicarlo. Repetir para captar la atención.
Amenidad. Evitar los textos pesados y plomizos. No temerle a la Redundancia ni a las Reiteraciones temáticas (anáforas, catáforas), porque estas constituyen el hilo del discurso, le da Continuidad. La redundancia es el tronco del texto que es el árbol.
5.5 Personalidad
Se debe evitar la actitud perfeccionista. El escritor con personalidad escribe desde sí mismo, desde sus vivencias y sus experiencias, desde su modo de estar en el mundo; desde lo que ha imaginado, lo que ha amado y lo que ha perdido. Desde lo más auténtico de su ser. El escritor con personalidad debe descararse y exponerse. El estilo se estructura a partir del manejo que se le dé a tópicos tales como el tono, el ritmo, la musicalidad.
5.6 Tono
Es el tipo de Voz que el lector siente a través de la narración. Y puede ser: épico, intimista, nostálgico, melancólico, alegre, triste, violento, sosegado, humorístico, sarcástico, etc., o también el registro de varios. Es necesario conseguir un Tono para la obra que se escribe porque este elemento define la calidad y el impacto sobre el lector. Se consigue a partir de diversos recursos. Aconsejo leer la Filosofía de la composición de Edgar Allan Poe, donde nos cuenta cómo escribió El cuervo, una de sus obras más conocidas. Borges dice
que la entonación, la cadencia es más importante que las metáforas o los epítetos. La voz es el vehículo por medio del cual el escritor manifiesta su fuerza.
5.7 Ritmo
Exterior. Se refiere a la musicalidad y a la presentación ágil o farragosa que se le imprima al texto con la utilización de la puntuación, la rima de las palabras y las frases, el sonido de las letras, la entonación fónica del texto que fluye sonoro como las aguas de un río.
Interior. Es el más importante. Se apoya en el ritmo exterior y lo conjuga con la emoción psicológica que le imprime a la narración. El ritmo acelerado y enloquecido de un fluir de conciencia dentro de un monólogo Interior puede salvar una obra. El salto de una escena a otra, o de una escena dentro de otra escena, como si se tratara de un paneo que realiza una filmadora, consigue efectos positivos en el lector. 
Permitir que la pluma se vaya y que el fluir de pensamiento avance sin desbordarse o desbordándose si es del caso, es un recurso para que el ritmo se sostenga.
5.8 Musicalidad
Si el texto no tiene musicalidad, es obligante inventársela. Decirlo con música. En literatura importa mucho
el cómo se dice (forma), y no sólo el qué se dice (fondo). El español es un idioma musical por excelencia. Debemos explotar su sonoridad, su cadencia, su vibración, su eco. Hay obras narrativas estructuradas en formas musicales como es el caso de la novela 1Q84 de Haruki Murakami, que al decir de su propio autor, sigue la línea formal de El clave bien temperado de Bach con dos ciclos de 24 preludios (24 capítulos) y fugas compuestos en todas las tonalidades, tanto las mayores como las menores, del amplio abanico cromático. Esta estructura repetitiva va aumentando en intensidad a medida que avanza. 

5.9  Los diez mandamientos de Nietzsche
Diez mandamientos para aquél que desee escribir con estilo. Friedrich Nietzsche:

Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.
El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.
Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser solo una imitación.
El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.
La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.
Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.
El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.
Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.
El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.
El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.






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