26 nov. 2011

Isla después del diluvio. Novela de Chely Lima.




Con la intención de sumarme al diálogo propuesto por mis amigos de AIPEH, dentro del contexto del Círculo de lectura, les voy a expresar algunos puntos de vista que me impresionaron con la lectura de esta interesantísima obra de la escritora y poeta cubana Chely Lima.

La novela  es un bocado literario de gozosa degustación. Se saborea la textura de un vocabulario preciosista engarzado dentro de una legítima trama de encuadre barroco. Las imágenes sensoriales: olfativas, sonoras, visuales (Por ejemplo Celeste:“respiraba el vaho de almidón y picuala machacada que desprendían los cuerpos de los hombres a cada encontronazo...”),  salpican el texto de tal manera que logran una verosimilitud dentro del estilo Real Maravilloso que soporta—como rieles de ferrocarril—la filosofía estética de la obra.

Tengo la sensación de que la autora logra posicionar su estilo dentro de la Estética que condujo a la literatura caribeña, de la mano del gran maestro Alejo Carpentier ( El reino de este mundo, 1949) hace sesenta años, a un lugar privilegiado dentro del panorama internacional. Recordemos la conquista universal que, sumado al Realismo Mágico llevado a su cúspide por García Márquez (Cien años de soledad, 1967) condujo a  la literatura latinoamericana a su inaplazable reconocimiento. Gracias a esos dos verdaderos genios literarios publicitados por el llamado  Boom de la literatura latinoamericana las letras hispanoamericanas, llegaron al tope y tienen hoy la respetabilidad que  merecen.

También tengo la certidumbre de que la novela Isla después del diluvio, recoge y se regodea con lo característico de la prosa desprejuiciada de su paisano Severo Sarduy (Cobra, 1972), con la crudeza descriptiva de Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigues, 1967) y, por supuesto, con la propuesta global de convertir en pura IMAGEN, el rostro y la identidad del mestizo americano, por parte del gran maestro José Lezama Lima ( Paradiso 1966).

Sin embargo, el barroquismo narrativo de Chely Lima en esta obra es casi más poesía que narración, como es lo típico del lenguaje barroco. Muy pocos son los diálogos directos de los contados personajes que, envueltos en un aura sobrenatural crean dentro de una escenografía fantasmal a la manera de la literatura fantástica de su paisana Daína Chaviano ( como en Los mundos que amo, 2004) el típico juego de un espacio—tiempo, mágico y maravilloso. Se nota el dominio de una preferencia personal que se recrea en los temas mitológicos, de sincretismo religioso y erotismo visceral en donde se combina con matemática precisión el refinamiento de un lenguaje, el rococó de algunos ambientes y la crudeza de narraciones que como polo a tierra sacude al lector para que no olvide que <<el cuento>>sí es real.

Pero como al analizar o simplemente comentar un escrito literario no podemos quedarnos en el fenómeno en sí, necesitamos entonces ubicarlo dentro de las nuevas corrientes del género narrativo en cuestión. Sólo en este sentido me interesa llamar la atención sobre otros movimientos estéticos que han surgido después del glorioso momento  de la literatura de lo Real maravilloso y del Realismo mágico. Tales son las tendencias a escribir dentro de los cánones de la novela histórica y, de manera más amplia, dentro de lo que se conoce como Ficción histórica. En los años noventa aparece un movimiento llamado McOndo que impulsa una nueva forma de narrar ajena al pintoresquismo y al folclor, a lo autóctono y nacional para propugnar por una mirada  transnacional y global. En este sentido, nuestra literatura sigue su camino con narradores más interesados en desligarse de lo nacional e incursionar en un tipo de narrativa de tópicos universales. Reconocidos autores como Roberto Bolaño (Los detectives salvajes y 2666) es un típico ejemplo de esa nueva forma de narrar.

Entendiendo que estas son sólo propuestas teóricas para desarrollar un diálogo siempre constructivo, debo terminar afirmando que es muy grato para uno como lector, poder dejarse seducir y abandonarse a una prosa exquisita y avasalladora, ajena a la realidad o donde la realidad es el puro lenguaje, pero eso sí, bien lejos de tanto librito premiado o no, sin calidad alguna y, hastiados de tanto thriller religioso, de tanta novela negra y hasta de la fatal narco-literatura.

José Díaz-Díaz

26 jun. 2011

AIPEH anuncia el nuevo taller de literatura: El arte de escribir.

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TALLER SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR

Dictado por José Díaz Díaz y Janiel Humberto Pemberty
1. Objetivos:
-Que cada participante en el Taller logre, mediante el análisis gramatical, estilístico y estructural de un texto de su autoría no mayor de cinco páginas, la apropiación de los elementos que el arte de la expresión literaria requiere.
-Conformar un libro con los textos analizados en el Taller, que mediante acuerdo de los autores, podría llevarse a edición enriquecido con otros textos de los mismos autores, previo análisis y cualificación expresiva.

2. Metodología:
A partir de los textos de cada participante en el Taller, sus convocantes abordarán los diferentes temas y tópicos relacionados con el arte de la escritura literaria. No obstante, y con miras a una mayor eficacia metodológica, cada uno de los convocantes explorará temas específicos, acordados previamente, durante el tiempo de su interacción con los participantes en el taller (una hora y cincuenta minutos por sesión), con el fin de que todos los temas afines a la expresión literaria sean tratados. Bajo esta misma idea, el Taller tiene un limitado número de participantes.

3. Duración:
El Taller tendrá una duración de 16 horas, divididas en 4 sesiones de cuatro horas cada una.

4. Fechas:
Comienza el sabado 9 de Julio y termina el sabado 30 de Julio del 2011.

Horario: De 9:00 a. m. a 1:00 p. m.
4 horas por sesión y un total de 4 sesiones
5. Idioma:
El Taller está dirigido a escritores en idioma español.

6. Costo:
Ciento veinte dólares por participante. Miembros de AIPEH reciben un descuento especial.

Importante: Para obtener el descuento los interesados deben registrarse como miembros de AIPEH. Por favor envía un correo electrónico a poetasyescritoresmiami@gmail.com solicitando el formulario de registración.
7. Lugar:
El Doral.

Para mayor información los interesados pueden comunicarse con:  poetasyescritoresmiami@gmail.com
teléfonos:
786 512 3437
305 761 9329

13 may. 2011

Los Testigos. Cuento de José Díaz Díaz

                                                            Natural Beauty


Los Testigos.


                                                         “Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo
                                                     consiste en evitar que los niños caigan en él”
                                                           J.D. Salinger, << El guardián entre el centeno.>>
  
1

Le juro Honorable Jueza que las cosas  que le estoy relatando son producto de lo que observé. Vi que Daniel engarzó los dedos de sus manos con las palmas mirando para  adentro y los pulgares sueltos dirigidos al cielo. Luego los colocó en posición horizontal y los comenzó a girar con rapidez primero hacia  adelante y luego hacia atrás. Con la mirada fija yo veía  cómo ese movimiento nervioso de los pulgares -por llamarlo de alguna manera- lo hacía sentir aliviado  de la tensión que soportaba desde que terminó de hablar con su prima Marcela. Ella había sido la  única visita que el paciente Daniel  Salcedo tuvo ese día. Justo un día después del infeliz accidente. El contenido de lo que hablaron, eso sí que no lo sé.
Él caminaba a paso regular el largo pasillo interior  de la casa de asilo con las manos engarzadas, mirando al piso embaldosado y, más precisamente, a las junturas de los adoquines color naranja, que le imprimían un tono lúgubre a la casona de paredes grises.    Va y viene y se detiene. Va y viene y se detiene. Va y viene y se detiene. Podría  asegurar que su mente luchaba por encontrarle algún sentido a lo acontecido el día anterior, por hallarle alguna lógica que explicara el sentido de ese extraño insuceso. Como si encontrarle lógica a algo justificara de por sí esa inexplicable desgracia. Vaya... ¿no? Digo yo.  En fin, era ese su modo de razonar y yo no tengo porqué implicarme en ello. Sólo doy fe de lo que capto, su Excelencia. Además, Usted comprende que en mi condición de enfermero auxiliar en el International Behavioral Health Center de Miami, con una antigüedad y experiencia, eso sí, de veinte largos años en este centro de rehabilitación, se supone que no me puedo equivocar. Con tantos maniáticos que han pasado bajo mi cuidado uno aprende a interpretar sus más mínimos movimientos. ¿Verdad que me cree? ¿Verdad que sí?
Le puedo asegurar que Daniel no tenía la intención de hacerle el menor daño a su psiquiatra el Dr. Placebóh, sólo quería asustarlo. El muchacho se veía de lo más sosegado que Usted pueda imaginar. Durante la rutina diaria lo único que me pedía era que le permitiera dar un paseo de treinta minutos por la playa justo después del desayuno. Y se lo concedí. Estamos a dos cuadras del mar de Biscayne. ¿Por qué le iba a negar ese permiso? Y al final, ni se fugó ni se lanzó al mar para ahogarse, ni atacó a ningún bañista. Lo que hacía era sentarse en una banqueta de madera roída por el salitre, mientras su mirada ausente se perdía en la lejanía como buscando, con desesperado apremio, encontrar el eslabón que le ayudara a desentrañar la clave para solucionar algún enigma. Y sus manos entrelazadas hacían girar los pulgares para adelante y para atrás, para adelante y para atrás.
 Fue una desdichada coincidencia que el médico desarrollara un incontrolable ataque de pánico cuando el paciente intentó caerle encima en la misma oficina donde se efectuaba la cita médica y en la cual el galeno lo insultó tratándolo de imbécil. Yo estaba en la puerta y lo vi y lo oí todo. Ese era mi oficio. Cuidar a mi paciente, o mejor, cuidar al médico de un posible ataque de mi paciente. Noté cuando el Doctor se llevó La mano derecha al corazón. Me alarmé cuando un rictus de desesperación atravesó su pálido rostro y también vi cuando cayó fulminado por ese mortífero ataque que le nubló la razón para siempre.
No pude hacer nada, su Excelencia, sólo gritar y pedir ayuda, que llegó de inmediato pero que como Usted ya sabe, de nada sirvió. Lo que no se me podrá olvidar jamás es la expresión estólida del rostro de Daniel y lo que murmuró en el justo momento cuando el psiquiatra expiraba. Dijo con un hilo de voz que yo sólo pude oír: “ Uno menos, uno más... todo depende del punto de vista...”. Y continuó impasible con sus ojos narcotizados observando el despelote y el desmadre que se formó minutos antes de que se llevaran para la morgue  el cadáver cárdeno y aún caliente del Dr. Placebóh.
Talvez en sus manos esté, señora, que el paciente no caiga, ahora sí de verdad,  en las fauces del vacío. ¡Qué sé yo! Si solo soy un cancerbero que vigila la exigua entrada de   la luz a la oscuridad.


2


Sí, Honorable jueza. Ese es mi nombre: Marcela de los Ríos. Disculpe que haya levantado la mano izquierda para el juramento pero es que soy zurda y una se confunde, Usted entiende...bueno, pero ya tengo la mano derecha bajo su mirada. Sí, tengo 19 años y cuatro meses, para ser más exactos. En efecto, terminé la High School en Miami, donde nací. Mis padres siempre han sido reacios a moverse de aquí, tampoco los comprendo en eso. ¡Oh sí! Pienso estudiar Psicología, para ver si puedo comprender un poco este mundo de cosas y poder ayudar a los demás a que las comprendan. Hay mucha confusión en el ambiente, al menos para mí. Ya ve señora jueza lo que le pasó a mi primo Daniel. Él sí que está confundido de verdad, pero dicen que cuando salga de allá va a poder distinguir entre el bien y el mal, entre la sinceridad y la hipocresía, entre la libertad y la prisión.  En fin, yo no sé nada de eso y esa es la causa por la que quiero estudiar el tal psicoanálisis. Gracias señora jueza por desearme éxitos en mi futuro. Seguro que voy a necesitar mucha suerte.

Bueno... qué le puedo decir... ¿que si conozco a fondo a mi primo Daniel? Pues le diría que sí. Tanto como él a mí. Ya sabe que tenemos la misma edad y hemos sido compinches desde que tengo memoria. Como hemos vivido en el mismo vencindario de Miami Springs toda la vida y, hasta a las mismas escuelas hemos ido, dígame si no lo voy a conocer. Si no fuera porque somos primos hasta novios seríamos. Jeje. No. Nunca lo conocí en actitud agresiva. Rara vez, en lo que puedo acordarme lo vi  pelearse con nadie, un poco retraído, eso sí. Le gusta mucho leer pero yo creo que eso no le hace daño a nadie. Ojalá a mí me gustara leer pero yo no paso de la segunda o tercera página de ningún libro, me quedo dormida I’am sorry, lo mío son las revistillas de variedades y la tele. Bueno, ¿que si le noté algunos cambios significativos en su conducta últimamente? pues, qué le puedo yo responder, talvez sí, talvez no. Espere, espere. Lo único que se me ocurre, es lo que todos sabemos, la negativa a comer. Desde unos dos meses para acá comenzó con esa manía de no probar bocado dizque porque estaba confundido y hasta que su mente no estuviera clara no iba a consumir alimento. Es decir, señora jueza, que en la práctica lo que estaba haciendo el buenote de mi primo era declarando una huelga de hambre hasta tanto la sociedad no se enderezara y tomara coherencia. Vaya locura, ahí sí que le puso la tapa al pomo. ¿A quién se le ocurre una cosa como esa? Yo también estoy confundida, pero por eso no dejo de comer, eso sí que no. Para mí la comida es la vida. Vivo porque como. Al consumir doy fe de que existo. Existo porque consumo.

Pero, no. Él prefirió atacarse a sí mismo en vez de enfrentar al mundo exterior. OK. Perdone Usted la digresión pero es que una fácilmente se deja llevar por las emociones.
¿Que si le hablé del peligro que corría su salud con esa práctica? Pues sí que se lo dije. Hasta me enojé con él cuando vi que no era un juego o si lo era entonces era un juego muy riesgoso ya que se estaba poniendo flaco como un fideo y sudaba fiebre con frecuencia. Yo lo visité varias veces en casa de mis tíos, con la intención de cuidarlo, antes de que se lo llevaran a esa casa de asilo. Lo visitaba en su altillo, donde tiene su cama, su estudio, su guitarra y en fin, que es su rincón donde se siente confortable. Bueno, yo también me sentía confortable allí sobre todo cuando nos poníamos a jugar a los niños, a jugar  dizque al papá y a la mamá, a dejar de ser nosotros mismos para refugiarnos en la nostalgia de nuestra infancia. Cuando declaró su huelga de hambre ya ni a eso podíamos jugar.
Gracias señora jueza por escucharme. Cuando quiera le cuento más cosas. Sólo una petición le hago de todo corazón: que no vaya a empujar a mi primito al precipicio.

3

Ese es mi nombre Honorable señora me dicen Marujita pero mi verdadero nombre es Maruja que dizque viene de María aunque aquí a las Marías les dicen Mary pero mi hijo Daniel siempre me ha llamado Má querrá decir mamá yo no sé nada de eso ni de nada desde que en Colombia allá en San José del Guaviare nos ensanducharon los Guerrilleros y los Paramilitares y nos tocó salir huyendo para salvar el pellejo toda la familia Salcedo Valladares que somos en total cinco las dos hijas mayores que al final se quedaron en Bogotá pues se fueron a vivir con sus novios que conocieron en la capital nomás llegamos y mi hijo menor Daniel y mi marido Antonio con quienes empacamos maletas para Miami ya que pudimos conseguir lo que llaman Asilo en los Estados Unidos gracias a Dios porque a mi marido se la habían sentenciado  los dos bandos por no querer colaborar con ninguno de ellos yo de política no entiendo nada pero aquí estamos más perdidos y despistados que allá lo que me salva es que yo soy madre y las madres sabemos por naturaleza cómo superar la adversidad y  sobrevivir así mismo es señora jueza si usted es también madre sabe que nosotras llevamos la sabiduría y la abnegación por dentro yo cuido a mi hijo todo lo que puedo pero aun así ya ve Usted que el muchacho como que se estancó en su cabeza y no da pie con bola aunque para el Inglés y las matemáticas no ha sido nada malo y se graduó de su High school que le llaman yo creo que algo no le funciona bien por dentro talvez es eso que llaman adaptación o algo así porque el muchacho para todo lo demás es buena gente qué madre va a decir que su hijo no es buena gente ¿verdad que es así? ¿Verdad que me cree? Él no tenía intenciones de hacerle ningún mal al doctor que murió y que Dios lo tenga en su gloria Bendito sea el Señor que mi hijo esta medio desvirolado  pero no es agresivo ni le hace mal a nadie ni se junta con pandilleros o delincuentes como les llaman porque eso sí se lo prohibí desde que era un mocoso mijo nada de ser malandro ni guapetón y bien lejos de las malas costumbres porque tenemos que dar ejemplo de que somos ciudadanos con dignidad cuidadito con eso hasta llegué a amenazarlo hay que respetar las leyes por eso yo creo Doctora que mi hijo es inocente de cualquier maldad eso sí que está un poco zurumbático con eso de la huelga de hambre dizque porque no entiende para donde va el mundo mire  qué cosas se pregunta este mentecato si cada uno de nosotros no sabe para donde va mucho menos el mundo va a saber que rumbo lleva  lo que es la inocencia basta con sobrevivir que eso ya es bastante pero no Danielito se empeña en que todo debe tener un sentido y si la vida no tiene sentido entonces para qué vivirla la cosa no es así  hijo mío se lo he dicho y se lo he venido repitiendo vivir y eso es todo vive y deja vivir se lo repito como una letanía se lo salmodio como una retahíla interminable para que entre en razón y se deje de estar preocupándose por cosas que una no entiende yo no sé yo trato de orientarlo en lo poco que puedo ya que en la práctica vivimos los dos solos puesto que el papá la pasa casi todo el tiempo en Tampa que fue donde consiguió un trabajito estable cuidando una finca y más de la mitad del año la pasa por allá yo sí pongo mis manos en la candela por mi vástago de pronto hasta una misma tiene la culpa sin darse cuenta  es que el destino no es fácil y el miedo  de la agresión se le mete a una hasta en la sangre y se acomoda hasta en los tuétanos y quien sabe si una le trasmitió ese pánico a su hijo como voy yo a saber siempre huyendo siempre perseguidos siempre buscando como salvar el pellejo para lograr mantener lo único que hemos tenido que ni es más que esta cochina vida Jesús me perdonará pero no es fácil señora Jueza huir y huir siempre sacándole el quite al peligro como si vivir fuera una caída ¿soy culpable de vivir? me pregunto y me respondo en las noches más largas de mi soledad ¿soy culpable de vivir? si lo soy entonces que venga el castigo sí  está bien me digo como soñando y como desvariando si es necesario señalar un homicida  entonces yo soy la malhechora y no mi hijo me digo entre sueños y ahora se lo digo a Usted honorable señora que decide el destino de los seres humanos si hay que encontrar un culpable ese soy yo mi hijo es inocente se lo aseguro como que hay justicia divina mi hijo es un cándido y hasta donde yo sé la candidez no constituye delito Usted tiene la última palabra Usted tiene las llaves de la puerta que comunica con el precipicio juro que lo que le he dicho es lo que siento.

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Rossy Valenzuela. Ese es mi nombre. En efecto, cumplí los veinte años el pasado mes abril. Sí, un hijo. No, soltera, lo que suelen llamar madre soltera. Lo conocí hace dos meses pocos días después de que me ingresaron en ese manicomio. Al comienzo lo veía con cierta desconfianza, aunque su apariencia me gustó de inmediato. Usted sabe, hay tanto loco por ahí y una no sabe... pero Dani me inspiró confianza y después de unos días de tratarnos con cierta distancia, es decir, sin encabritarse una como cuando piensa que ha encontrado un amigo de verdad y se desboca. Después de unos días entonces sí que me alegraba cuando lo veía en el patio del edificio tomando el sol.
Tenemos muchas cosas en común, hasta soñamos los mismos sueños y entonces nos los contamos al día siguiente y los entretejemos en encrucijadas imposibles y nos los volvemos a contar el día después, remozados con los retazos compartidos, total tenemos el mismo origen latino. Hoy por hoy, Dani es mi gran amigo y lo siento como un hermano en nuestras desventuras, porque yo también soy una desventurada. Miren que aún llevo puesto el uniforme de loca que nos obligan a vestir allá en el reclusorio ese, no es que yo sea tan vanidosa pero ¡por favor! Soy una joven hermosa, no les parece que no me deberían obligar a vestirme como una payasa que eso sí que no lo soy.

Ok. señora Jueza me voy a limitar a contestar sus preguntas. Sí ve Ud. ¿Cómo lo coaccionan a una para todo? ¿Lo entiende ahora? Y así es en casa de mamá donde mi abuela cuida de mi bebito. Obedecer órdenes todo el tiempo. Órdenes en la escuela, órdenes en el High school, órdenes en el College, porque así como Ud. me ve de atolondrada, ya cursé mi primer año de ingeniería  en la St. Thomas University. Órdenes y más órdenes por doquiera que tú vayas por eso es que una se vuelve loca y ¿qué es lo que  quiere un joven? pues muy sencillo, hacer su vida. Solo eso vivir su vida, pero no. No, dice la madre. No, dice la abuela. No, dice mi padre que hace como diez años que no lo veo y entonces una cae. Cae por aquí o cae por allá y después termino abotagada de tanta pastilla y somnífero que es lo que nos aplican en esta cárcel de rehabilitación.
¡Oh, sí! Disculpe que me volví a salir de tema. No, no volverá a suceder. Tómelo como una divagación positiva. No, no estoy sedada. Me salvé de esa porque según me dijo el guardián, a la corte debía presentarme sobria y lúcida. Lúcida es lo que estoy todo el tiempo después de que pasa el efecto mortífero de las pastillas.

 Ok, voy directo a eso. Pues bien, hummm, cómo le digo. Yo creo que Dani sí está en sus cabales pero también le digo que está loco, o sea, lo está y no lo está. Bueno en otras palabras, él sabe lo que está haciendo pero no capta que es una forma extrema de hacer lo que está haciendo. Es decir, motivos para protestar sobran ¿ verdad? Pero cómo hacerlo, eso es otro cuento y la forma menos apropiada de hacerlo es  atentando contra su propia salud. Ahora en cuanto a que hubiera obrado con total premeditación para asustar de tal manera al psiquiatra, al doctor Placebóh, que en paz descanse, hummm,  no, de ninguna manera. Dani es pacífico en demasía. Me consta. En el tiempo que llevamos de internos nunca se ha mostrado agresivo con nadie ni le ha armado bronca a nadie ya sean empleados del centro  o pacientes del manicomio. A decir verdad que el doctor Placebóh tenía fama de bravucón con los enfermos pero eso era todo. Nadie iba a querer matarlo por eso. Par mí fue una desgraciada coincidencia y no tienen porqué inculpar a mi amigo por ese fatal desenlace. Él es una criatura inocente de toda sospecha. A él más bien  hay que cuidarlo para que en un abrir y cerrar de ojos  no se nos precipite al abismo sin que nadie se dé cuenta.
Gracias. Honorable jueza. 

5

Sí. Ese soy yo. Daniel Salcedo Valladares. Se lo juro honorable señora. No estoy dopado. Que ¿cómo me siento? Qué quiere que le diga,  le puedo decir sin temor a equivocarme que me siento bien de la cabeza pero mal del corazón. No, palpitaciones no. Es algo mucho más adentro señora Jueza, mucho más profundo. Usted no se imagina, allá donde el dolor no puede ser aliviado ni con el fármaco más potente. Se lo puedo decir de otra manera, por ejemplo, le aseguro que me duele la conciencia, o el pensamiento o los dos juntos a la misma vez, es algo así como un dolor emocional... cómo explicárselo, no es fácil. Perdóneme, no es mi culpa no poder hacerme entender.

Déjeme contarle. La verdad es que yo no le cargaba ninguna inquina al doctor Placebóh. Que me cayera bien, pues, tampoco. Nadie es monedita de oro ¿no? Usted sabe el dicho Doctora. Pero bueno, vamos al grano. Que me ofendió, sí que me ofendió. A cualquiera que lo llamen  imbécil y esté en su sano juicio, se ofende a menos que sea un gilipollas cobarde y ese no es mi caso. Pero tampoco era una ofensa como para querer matarlo. “Querer matarlo”, he dicho, entiéndase bien. No he dicho para matarlo. Aunque yo creo que fue mi mirada lo que causó su desmoronamiento. Cuando posé mis ojos de incertidumbre sobre sus ojos aterrados. Y también sé que una mirada no extermina a nadie por más odio o desprecio que transmita. Esa es la contradicción que no entiendo. Porque ese dicho de asesinar con una mirada es solo un decir, yo pienso que Usted no me va a condenar por haberlo deshecho con la mirada. Yo no he leído el código penal pero pienso que en ninguna página pueda leerse que al acusado se le condene por una mala mirada. Pero bueno ese ya es su campo y no voy a especular con códigos que desconozco.

Sostengo lo que afirmo su Excelencia. Ahora le contrapregunto: ¿Usted sabe de qué materia se tejen los sueños, Doctora? ¿Lo sabe Usted? Pues sí. Me contestará que con la misma materia con la cual todos hemos sido construidos. ¡Tiene toda la razón! Ahí está la clave de todo. El doctor Placebóh lo sabía y sin embargo no se inmuto cuando me rasgó de un raponazo la red que enhebraba mis más caros ideales. Quiero decir que todo el tratamiento que me aplicó durante la estancia en la casa de rehabilitación consistió en pretender desarticular mi universo. Él quiso desgarrar mi mundo que llevaba en la cabeza, un mundo de bondad y de desapego, para trastocármelo por necedades baladíes y tonterías vanas que jamás van a estar a la altura del sentido de dignidad que yo tengo de la vida. Me quiso convertir en un zopenco normal. Pero es más: pretendió meterse con los sueños de mis sueños. Y ahí sí que fue Troya. Él sabía que los sueños son intocables. Son sagrados. Fue muy lejos con su método curativo. Está bien sedar el cuerpo. Está bien medicar ciertos trastornos orgánicos, pero pretender que uno aborte sus sueños, eso sí que no.
 Y, entonces no me quedó otro remedio que fulminarlo con la mirada. La energía es muy potente, Doctora. Trabaja por vías extrañas y vindica cuando quiere vindicar. Ni yo mismo lo sabía. Era él o yo. El abismo me estaba llamando con premura y eso era peligrosísimo. Si uno se acerca mucho al abismo, como decía el gran maestro alemán, éste  lo llama a uno y ahí acaba todo ¡el abismo se lo traga! En todo caso,  yo nunca conspiré en su contra aunque sabía del profundo mal que le estaba haciendo a mis hermanos pacientes con esa clase de terapia. Si por mí fuera aniquilaría a todos los verdugos de sueños que deambulan por ahí confundiéndonos con sus artificios de buhoneros y sus argucias de saltimbanquis almibarados. Pero, está bueno ya de resarcir sentimientos, que el perdón es el bálsamo para alcanzar el sosiego.
¿Mi sueño matriz?  ¿De verdad, quiere Usted conocer mi sueño matriz? Qué le puedo decir. Aún es de día y las luces fosforescentes doblegan mi conciencia obnubilada. Esperemos la noche que es el recinto natural de todo lo genuino. Entonces las profecías brotarán y saltarán desde los balcones de la primavera buscando a tientas entre galerías oscuras a las criaturas que crecen bebiendo solo el sueño de las enredaderas.

 Permítame, mientras tanto, mientras Usted me absuelve o me condena, sentir sobre mi espalda el sonoro azote de las lianas de los bambúes que en la medida que me hieren, evocan en mi espíritu el camino olvidado de las aguas buscando afanosas el origen de la culpa.

















 





27 mar. 2011

TALLER SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR

TALLER SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR




Dictado por José Díaz Díaz y
Janiel Humberto Pemberty



1. Objetivos:
-Que cada participante en el Taller logre, mediante el análisis gramatical, estilístico y estructural de un texto de su autoría no mayor de cinco páginas, la apropiación de los elementos que el arte de la expresión literaria requiere.
-Conformar un libro con los textos analizados en el Taller, que mediante acuerdo de los autores, podría llevarse a edición enriquecido con otros textos de los mismos autores, previo análisis y cualificación expresiva.

2. Metodología:
A partir de los textos de cada participante en el Taller, sus convocantes abordarán los diferentes temas y tópicos relacionados con el arte de la escritura literaria. No obstante, y con miras a una mayor eficacia metodológica, cada uno de los convocantes explorará temas específicos, acordados previamente, durante el tiempo de su interacción con los participantes en el taller (una hora y cincuenta minutos por sesión), con el fin de que todos los temas afines a la expresión literaria sean tratados. Bajo esta misma idea, el Taller tiene un limitado número de participantes.

3. Duración:
El Taller tendrá una duración de 16 horas, divididas en 4 sesiones de cuatro horas cada una.

4. Fechas:
Sábados 9, 16, 23 y 30 de abril de 2011, de 9:00 a. m. a 1:00 p. m.

5. Idioma:
El Taller está dirigido a escritores en idioma español.

6. Costo:
Ciento noventa dólares por participante.

7. Lugar:
El Doral: 7801 nw 37 st. Lp 208
Para mayor información los interesados pueden comunicarse con:

JANIEL HUMBERTO PEMBERTY, teléfono celular 305 761 9329 o a la dirección electrónica pemjim@hotmail. com

JOSÉ DÍAZ DÍAZ, teléfono celular 786 512 3437 o a la dirección electrónica joserdia@hotmail.com  

27 feb. 2011

Entrevista a José Díaz – Díaz


Con ocasión del lanzamiento de su novela El último romántico.
Por: Janiel Humberto Pemberty
Escritor colombiano.


Cada vez con más frecuencia el cine y los medios audiovisuales se apropian del lenguaje literario, tanto que es común oír decir: no he leído la novela pero vi la película, con lo cual nuestro interlocutor da por sentado que conoce ya la obra literaria sin caer en la cuenta de que la literatura tiene componentes que el cine ni los medios audiovisuales pueden alcanzar. Ante tanta proliferación de entretenimiento audiovisual ¿pierde espacio la literatura como arte masivo?

La literatura nunca ha sido arte masivo. Es más, el arte en general nunca ha sido de masas. Ojalá lo fuera. Primero hay que erradicar el analfabetismo y la ignorancia. Sin embargo y en su reducido espacio  de lectores, la literatura continua siendo arrinconada ante la avalancha de entretenimiento y diversión pasiva y sedante que evita por todos los medios recrear educando o estimular los sentidos y el intelecto para que la gente reflexione  sobre el estado de  cosas que pasan a su alrededor. El entretenimiento audiovisual hace las veces de somnífero, mientras que la literatura, ya sea poesía, ensayo, drama, cuento o novela, busca recrear para envolver en el goce estético y en el disfrute del intelecto al lector ávido de otros puntos de vista, de belleza, de sabiduría.
En efecto, la Literatura tiene componentes que las otras artes, en este caso el cine, (y me refiero al cine-arte, no al cine comercial que es una industria millonaria que nada tiene que ver con el arte) no puede desarrollar porque están más allá de su materia. Un texto literario puede adentrarse en los linderos del psiquismo humano y comunicar sensaciones, percepciones y hasta pensamientos (el monólogo, por ejemplo) a donde una cámara de filmación jamás podría penetrar. No olvidemos que el Lenguaje es el instrumento de comunicación mas completo de todos. Y la materia prima de la literatura es el lenguaje.

Sabemos que la economía de mercado arrasa con todos los valores y con las manifestaciones culturales más caras al hombre. ¿Crees que la economía de mercado atenta contra la literatura?

De la manera como está orientado el mercado, sí. Al consumidor se le ofrecen productos que debe desechar cuanto antes para que de inmediato vuelva a comprar. Se le “engorila” con cualquier cantidad de bienes materiales para que se pierda dentro de ellos y se olvide de que la vida es algo  más que consumir. El problema en verdad está dado por la ideología que subyace detrás de este tipo de economía: Se evita y no se impulsa o  estimula al hombre a pensar. Entre menos reflexione y critique su sociedad, mejor. Entre más embotado esté el consumidor, mejor. El mercado no necesita ni críticos ni pensadores, necesita consumidores que reproduzcan y hagan crecer el mercado. La buena literatura, induce a ir en contravía de ese estado de cosas. Fustiga con su ironía, espolea, a veces,  con su humor ácido, sensibiliza con sus historias hilarantes, se convierte en espejo que nos puede llevar hasta el asombro. La literatura esta hecha para sensibilizar y engrandecer al hombre, para ayudarlo a conocerse a sí mismo y a los demás, no para  abotagarlo ni degradarlo.

Se dice que solo tomamos grandes decisiones cuando estamos entre la espada y la pared. ¿Hubo en tu vida algún acontecimiento que te empujara a ser escritor?

Cuando llegué al uso de razón. Con la mayoría de edad  comencé a percibir la necesidad de encontrarle un sentido a la vida y de descifrar esa sensación de absurdo que me perseguía por doquier. Y empecé a leer en forma. Unas cuatro horas diarias, unos tres libros, en promedio por mes. Luego estudie Filosofía, después literatura. La escritura comenzó a perseguirme y simplemente me dejé seducir de ella.

Y volviendo a la economía de mercado, ¿qué opinión te merecen los concursos literarios?

Son necesarios pero muchos de ellos están amañados, sobre todo los auspiciados por algunas editoriales que premian sólo al autor que les va a garantizar excelentes ventas. En estos casos el criterio comercial prima sobre el criterio y el valor literario real. Cuando alguna obra se impone por su valor intrínseco entonces sí se convierte en plataforma que ayuda a la divulgación de todos los libros del escritor premiado.

Cualquiera podría suponer que en Miami, por ser una ciudad tan cosmopolita, el arte y la literatura tienen relevancia especial, pero todos los que vivimos en ella sabemos que nos es así. Partiendo de esta premisa ¿es más fácil hacer literatura en Colombia o en Miami o los ambientes hostiles a la literatura como los de Miami menguan la facilidad o dificultad para escribir?

En cualquier parte es difícil dedicarse a la literatura y menos pretender vivir de ella; aunque hay que reconocer que existen países como España o Méjico en donde el Estado, por intermedio del ministerio de Cultura o Educación, dedica una cantidad decente de su presupuesto para impulsar las “casas de cultura” municipales, los talleres literarios o las bolsas de empleo para escritores o las becas, etc. Son sociedades que invierten en promoción cultural porque están conscientes de su necesidad real. En Colombia todavía se le teme a los escritores por su capacidad instigadora en contra de la injusticia social y cuando alguno triunfa (por lo general en el exterior) de inmediato se le trata de comprar ofreciéndole algún puesto burocrático.
Escribir en idioma español en Miami, a pesar de la cantidad de inmigrantes latinoamericanos, es predicar en el desierto. A los lectores hay que buscarlos con lupa. Prácticamente no hay mercado editorial y los pocos libros que se publican cada año son autoediciones de escritores que se equivocaron de ciudad para vivir y que no pueden dejar de escribir porque ese oficio significa su vocación y su instrumento de afirmación a la vida. ¿De qué viven? De cualquier otro trabajo. No aconsejo dedicarse a la literatura en esta ciudad si se tiene una familia que mantener.

¿Prefieres las insinuaciones mallarmeianas a las descripciones?

Stéphane Mallarmé aportó muchísimo al enriquecimiento del lenguaje para explorar  sus caras ocultas y para multiplicar el sentido de una palabra, de un verso, de un párrafo. El eco, la sonoridad y la resonancia que viene detrás de cada expresión se revelan cuando llegan al lector y le engrandecen y le insinúan sentidos antes desconocidos e insospechados. La sombra y el lado sutil de los hechos y las cosas pasan a ocupar un primer plano. “Un golpe de dados” se convierte, entonces, en algo más que la suma de esos 4 entes gramaticales. Sugiere: albur, insinúa azar y destino; puede entenderse como un posible cambio de vida, se afirma el carácter aleatorio y circunstancial de los sucesos; puede ser la revelación de estar a las puertas de lograr algo soñado, etc.
Mallarmé y el movimiento simbolista aportaron a la literatura el vigor que hoy mantiene. Le dieron prelación al Símbolo y a la Imagen como elementos primordiales y característicos del verdadero lenguaje literario. Al valor filosófico y poético que yace en el fondo de un buen verso, se puede allegar gracias a la orientación de éste maestro que junto a sus discípulos Verlaine y Rimbaud nos indicaron que escribir literatura es mucho más que hacer una buena  descripción.

Sé cuán difícil resulta, cuando se lleva una vida cultural activa, decir quién es nuestro padre en determinada disciplina o profesión. Pero incluso así me rindo a la tentación y te pregunto: ¿Cuáles escritores te han marcado más como lector y cuáles como escritor?

 En cuanto a mis lecturas, en poesía no puedo dejar de mencionar a los grandes William Blake y Rainer María Rilke, verdaderos monstruos de sensibilidad y creación; y a un colombiano contemporáneo (que murió como paria en su propia tierra) y  cuya obra no ha sido aun suficientemente divulgada, llamado Raúl Gómez Jattín. En cuanto a pensamiento, narrativa e influencia ideológica, comienzo con Aristóteles, sigo con Nietzsche, (el peligro y el pavor de ver el abismo en la propia interioridad...), me deleito con Hermann Hesse (“El juego de los abalorios”), con Edgar Allan Poe, y me aboco a comprender a Michel Foucault.
 En el intermedio están   los surrealistas, principalmente  André Breton. Tampoco puedo dejar de mencionar a Jean Paul Sartre ni a Charles Bukowski, ni a Elfriede Jelinek (“El uso del lenguaje como látigo”). Borges también ronda como un fantasma.
En cuanto a la escritura me considero postmoderno y asumo los postulados de Foucault. Sobre todo en lo que se refiere a la acción y a los personajes transgresores, marginales  y de límite. James Joyce es  mi gran maestro (El monólogo de Molly Bloom sigue siendo la corriente imparable de la voz femenina). Franz Kafka es el faro que ilumina las heridas aun sangrantes del ciudadano, infringidas por las estocadas imperceptibles del Estado moderno sobre su conciencia.
Siento una gran influencia también, en cuanto a la técnica y a la carpintería, de Guillermo Cabrera Infante (celebro su capacidad para la parodia) y definitivamente de Roberto Bolaño (“Los detectives salvajes”, “2666” y su obra total) a quien considero el escritor latinoamericano más centrado en lo que debe significar la narrativa en estas primeras décadas del siglo XXI.

¿Está la literatura en crisis como el hombre o por el contrario la crisis del hombre alimenta la literatura?

Crisis es un término que ha perdido su carga semántica de tanto uso y abuso. Yo diría que en la cultura de Occidente el hombre de hoy vive su momento degradado por los instrumentos de poder que le imponen el Consumismo como único camino a seguir. Luego viene la industria del espectáculo que se encarga de rematar al paciente con su diversión light, la cual no hace más que anestesiarlo, aturdirlo y alienarlo, en el sentido filosófico del término. La existencia del hombre contemporáneo planteada en estos términos nos dice que su crisis es profunda y que la calidad de vida está por alcanzarse. Y sin embargo, la literatura está ahí. Los clásicos están esperando ser leídos, pero los pocos lectores que existen -lectores pasivos en su mayoría- son abrumados con la literatura-basura que el mercado les impone: biografías, autobiografías y memorias  de la farándula, narrativa de escaso y hasta nulo valor literario, chabacanería llevada a la imprenta o a la pantalla digital posando como textos literarios cuando apenas son escritos sin ningún soporte estético.
El lector de hoy necesita de orientación y de instrumentos que le ayuden a acceder a la buena literatura con criterios propios. Conquistar el hábito de la lectura sería un objetivo grandioso a alcanzar.


Los grupos y movimientos literarios han estado presentes a lo largo de la historia y muestra tajante de ello son los innumerables “ismos” que tratan de añadir una nueva concepción a la creación estética en todas sus vertientes. En el caso particular del escritor ¿mejor solo o como miembro de una tertulia o grupo?


Pienso que el escritor debe combinar esas dos maneras: de participación y a la vez de profundización solitaria en su propio trabajo, para retroalimentarse, para no perder el contacto con la corriente de pensamiento y sensibilidad de sus colegas y  para  no descuidar su propia meditación sobre el trabajo individual. El escritor de verdad, debe alcanzar un grado de madurez artística que le permita diseñar y potenciar un universo personal, una estética individual, un modo de ver el mundo, que ilumine a sus congéneres para que ellos en condición de lectores activos se sumerjan en los postulados de su escritura y no solo disfruten de la lectura sino que encuentren elementos de inspiración para ser mejores seres humanos. 
Cuentan que Mallarmé tenía el hábito de celebrar en su casa  una tertulia semanal todos los martes y es bien sabido que José Lezama Lima, el cubano neobarroco quien le dio vida a la Imagen del hombre latinoamericano, mantenía en su casa una tertulia permanente desde donde -y con la revista Orígenes- dirigió la vida literaria y poética de la habana por varias décadas.

A la hora de escribir ¿eres más musical o más pictórico?

Conceptual. Soy más conceptual definitivamente. La consecución de un tema, de una tesis, de una premisa como punto de partida para la elaboración de un poema, de un relato, de un cuento, de una novela es para mí el punto de partida. Luego vienen los símbolos, las imágenes, el lenguaje connotativo. Primero va el “qué decir” y luego si el “cómo decirlo”.
La musicalidad del lenguaje en la composición del texto pesa mucho más en mí que la parte pictórica. Escribo pensando primero en el oído del lector( el más antiguo de los sentidos)y luego sí en su visión. La imagen conceptual –musical se aviene mejor con mi propio psiquismo. Sin embargo, trato de no descuidar el color y de darle su verdadera dimensión sobre todo cuando se logra una metáfora en donde la luz ilumina el texto como una fruta exquisita que se regodea en la hendidura complaciente de una boca sedienta.

En un mundo en el que la imagen desplaza cada vez más al discurso escrito ¿crees que la literatura deberá ser más metafórica, más proclive a la imagen?

La imagen debe ser complemento de la palabra y no al revés, decía Saramago. Actualmente vivimos bajo la dictadura de la Imagen. Porque la imagen tiende a convertir al espectador en sujeto pasivo. Además impacta y vende con facilidad y entonces todo el aparato publicitario la utiliza para lograr su objetivo: el consumo. De todas maneras lo que se busca es un comprador compulsivo y no reflexivo. Una foto, un video, una imagen audiovisual, la tele, la foto-revista, etc., muestran y hasta pueden informar pero no inducen a la reflexión ni mucho menos a la meditación.  Detrás de todo esto se encuentra como soporte la economía de mercado en la cual todos estamos inmersos.
La literatura, por el contrario, trabaja con sus propias herramienta que es el lenguaje lírico, metafórico, simbólico y de imágenes de tipo sensorial y conceptual de figuras llamadas literarias, muy distinto del lenguaje convencional, transaccional y denotativo que es usado en las formas de comunicación no artística. El arte y la literatura proponen una mirada distinta de las cosas y de la vida, del sentido de la existencia, de la relación interpersonal, y su misión es lograr seducir al lector bajo el imperio de la belleza, bajo los cánones de una estética acorde con el nivel histórico de evolución social. Literatura sin metáfora difícilmente es buena literatura.

En toda creación estética subyace una motivación, un impulso, un querer mostrar o decir. ¿Tu novela El último romántico es una crítica o un sarcasmo contra el mundo materialista, consumista y deshumanizado de hoy?

Ciertamente que sí. Es una parodia tragicómica que descansa en los diálogos conmovidos entre un librero atribulado y retirado del oficio con un aprendiz de escritor arrepentido. Bajo la férula de la comicidad, abordo a través de un personaje idealista y naive el tinglado de la realidad tercermundista a partir de la realidad colombiana. También intento mostrar, a partir de digresiones y divagaciones del personaje principal, los valores quijotescos que reposan en la conciencia de nuestras juventudes. Me aventuro a realzar el carácter primordial de la mujer en cuanto signo determinante de afirmación a la vida.
 Un aspecto estructural de la novela que me gustaría puntualizar es el referente al concepto de creación. Como en el cuadro Las Meninas de Velásquez, en donde el pintor aparece dentro de la pintura, de similar manera en El último romántico el personaje principal se observa así mismo y observa a su vez el proceso de su escritura. Cuando utilizo la figura de “la novela dentro de la novela” lo hago con el propósito de familiarizar al lector y también al escritor novato, con el movimiento creativo de una narración que se mira y se supervisa en su propio desarrollo.

Tu libro de poemas Los versos del emigrante nos revela un creador desencantado con una realidad sin esperanza. ¿En cual de esos dos libros crees que has plasmado ese mundo sin futuro de una manera mejor?


Evidentemente, yo soy de los que creen, como el escritor Roberto Bolaño, que el ser humano está de antemano condenado a la derrota, pero que se debe salir a dar la pelea. En la página 12 de El último romántico, lo pongo en boca del librero: “ He llegado y me siento obligado a confesarlo, a la edad en la cual la vida es finalmente aceptada como una derrota. Me hierve la sangre tener que admitirlo, pero es así. Sin embargo, la visión desoladora que tengo de la condición humana, les prometo, no va a influir en el semblante del presente relato. Vale. ”
 Tanto la poesía como la narrativa tienen sus propias reglas de juego. En ambas he apostado mis restos. Me he acercado a la crítica del mundo de hoy de manera vertical, sin máscaras ni tapujos, sin falsas expectativas ni disfraces, sin dobleces; es un ejercicio de depuración y catarsis que comienza por beneficiar a quien escribe pero también a quien lee.

Sostuviste por años una columna de opinión en un periódico local y en el mundo literario de Miami eres reconocido por tus dotes de ensayista. ¿Te sientes mejor haciendo novela, poesía o ensayo?

El ensayo va dirigido a la razón. La poesía va directa al sentimiento y a la emoción. La novela recrea un mundo de ficción para disparar la fantasía y la imaginación.
Con una buena capacidad de análisis y de síntesis, el ensayo va fácil. La novela es otra cosa. Hay que tener y desarrollar la capacidad para contar el cuento con todas las de la ley. Escribir un buen verso es lograr convocar el espíritu del universo para que se nos entregue en un retazo de lenguaje domado por la pluma del poeta. Así las cosas, yo pienso que uno es un instrumento del lenguaje y que las formas de expresión van saliendo acordes con fuerzas y momentos  difíciles de definir.

En estos momentos estamos fascinados por todo el poder que la Internet va cobrando sobre nuestras vidas, y en el caso del escritor en particular, este se encuentra frente a un futuro que lo reta y una red que igual le brinda la oportunidad de sobresalir con mucho ingenio o de quedar sumido en el anonimato. No sé si me hago entender. De todas maneras ante el desafío del e-book ¿cómo ves tu futuro de escritor?

El e-book es simplemente un libro en formato digital. En este sentido no pienso que de por sí produzca cambios radicales en el futuro de ningún escritor. De lo que sí hay que alegrarse es de que acaba en un porcentaje altísimo con la tiranía de las editoriales convencionales y facilita al máximo la publicación de toda clase de textos. Es una pena que los libros de papel hayan encontrado una competencia tan fuerte con los e-book, pero para el escritor es beneficioso en cuanto se espera que aumente el número de lectores, lo que en definitiva es positivo para todas las partes. La tecnología bien utilizada es provechosa para el desarrollo de una conciencia colectiva que empuje al hombre hacia la consecución de su bienestar y mejor calidad de vida y evite su hundimiento en las fauces de la mediocridad.
 La Internet, que duda cabe, después de la invención de la imprenta, es el invento de mayor impacto sobre la historia y evolución de la humanidad. Hasta tal punto  que está transformando los  contenidos y las formas del conocimiento y, de paso, modificando las tradicionales maneras de conocer.

14 ene. 2011

El último romántico capítulo 29


 


En este capítulo se narra una de los arrebatos místicos que el protagonista de la novela El último romántico, Gerardo Antonio, experimenta al visitar las cuevas del Guácharo en Venezuela. Al  alejarse  del grupo de vendedores de libros que visitan el parque y permanecer en total soledad, se aboca- como mirándose desnudo ante un espejo- a contemplar alborozado la verdad y el esplendor de su propio ser. Y comprende que el ojo con el cual mira a Dios es el mismo ojo con el cual Dios lo mira a él.

29.Meditaciones en las cuevas del Guácharo

Y las excursiones al interior del país continuaban su curso. Las enciclopedias seguían llegando por montones de la madre patria, con nuevos y diversificados temas, aunque no tuvieran una adaptación práctica a las características del medio. De tal modo las fórmulas y recetas de la enciclopedia de cocina, eran imposibles de llevar a la olla porque los ingredientes indicados, aparecían con nombres trastocados o no se conseguían en el mercado local sino que habría que ir a buscarlos a las mismísimas Españas. Los consejos de la enciclopedia médica, para curar enfermedades se quedaban sin manera de utilizarlos por la imposibilidad de conseguir los menjurjes o pócimas para su aplicación. Tampoco las sugerencias de la enciclopedia de agricultura y veterinaria eran factibles de llevar a cabo, porque los riegos y abonos o los alimentos sugeridos eran simplemente desconocidos en esta latitud. De todos modos, los libros había que colocarlos en el mercado criollo, con o sin la posibilidad de uso práctico.
En una de estas ocasiones, el viajante salió con su camioneta cargado de cultura, rumbo a esa zona del oriente venezolano, junto con sus ejecutivos, el guajiro y el uruguayo. El objetivo consistía en vaciar la camioneta en una semana, entre las ciudades de Maturín, Caripe, Cumaná y Cumanacoa. La primera estación fue en Maturín, donde visitaron cuanto Liceo de la secundaria encontraron, y cuantas granjas agrícolas se les atravesó en su camino. El clima lucía agradable y a la vera de la carretera, ese septiembre se sentía esplendoroso, con poca lluvia, y con el paisaje de los innumerables burritos metálicos extrayendo petróleo del fondo de la tierra, pues se hallaban en presencia de una franja petrolífera.
Llegando a Caripe, oyeron hablar del famoso Parque Nacional del Guácharo y de las cuevas de su mismo nombre, por boca de un parroquiano, quien los entusiasmó para que fueran a visitarlo. En la medida que el lugareño les iba describiendo la caverna y les contaba su historia y el exotismo de sus habitantes principales, unos pájaros fotofóbicos llamados guácharos, los muchachos se entusiasmaron y decidieron que el día siguiente declararían unas vacaciones forzosas para dedicarlas a conocer la famosa montaña.
Muy temprano en la mañana de ese miércoles se encaminaron hacia la montaña del Caripe, y ataviados con ropas más bien ligeras pero no totalmente apropiadas, con unas mínimas viandas y una linterna, se introdujeron en la galería más compleja y estructurada que se conozca en territorio americano, las cuevas del Guácharo. Entraron con un pequeño grupo de universitarios y por ellos se enteraron de que la cueva provenía de una formación rocosa de ciento treinta millones de lustros de antigüedad, que había sido utilizada por los aborígenes de la región para defenderse y esconderse del ataque de los invasores y también más tarde en la época de la Colonia para encarcelar a los monjes afectos a las fuerzas de la corona. Caminaron unos setecientos metros al fondo de la gigantesca ermita, plena de estalactitas que semejaban esculturas trabajadas por orfebres y ceramistas invisibles. Las rocas calizas, arcillosas y areniscas, integraban con las lutitas unas paredes sólidas, a veces angostas, a veces anchas que se desparramaban en escalones y pasadizos, con estalagmitas fosforescentes desgajadas del techo que surgían como cáscara de diamantes en plena formación. Allí descansaron, en El Castillo, lugar hasta donde llegó Alejandro Von Humboldt en 1799 y en cuyo honor y reconocimiento el parque lleva su nombre. A partir de este salón abrigado aunque húmedo con una temperatura ideal de 19 grados, el monumento se bifurca en dos caminos, el uno que sigue hacia el este, hacia Los Monjes, y el otro hacia el Paso del Silencio. Allí también se separaron nuestros amigos, El uruguayo y el guajiro, prefirieron el camino del este, y el flaco se dirigió, solo, en la búsqueda del paso del Silencio.
Ahora, él se siente como quería: estar solo con el alma de la caverna, y la cueva le fue entregando lo mejor de sí, el sonido del silencio solo que musicalizado por el aleteo sobrenatural de las aves reinas del lugar, los Guácharos que con el sonido de sus elevadísimos cantos se guiaban huyéndole a la luz, mientras se alimentaban de las hiervas y frutas cazadas en las tinieblas de la noche en las afueras de su refugio natural.
Acurrucado y sobrecogido avanzas, con la cabeza gacha hacia el misterio de la oscuridad y el sonido del riachuelo subterráneo que empapa tus ropas apenas hace juego con la música del viento que por algunos pasadizos desconocidos invade las paredes cada vez más angostas del túnel con sedimentos originales de la época de la creación de la tierra.
Y llegas al Salón de los Pechos, para estirar las piernas y sentarte a descansar con tu espalda pegada a la roca que te contiene. Te quedas petrificado mirando como un poseso lejano y leve, como un orate desarraigado de la pesadez de la materia, ese inmenso par de tetas formado por las gigantescas estalagmitas que descuelgan ante sus ojos y que los espeleólogos bautizaron con el nombre del salón de los Pechos. Te estás encontrando consigo mismo en los laberintos de la humedad y en la compañía de esas bandadas de trogófilos pájaros que te son tan simpáticos. Te sientes súper bien avanzando a codo limpio con la venia de los murciélagos que te guían por entre esa oscuridad, pues la linterna se quedó en el bolsillo del guajiro, y agachado y en cuclillas tu cuerpo, rompes el sedimento de tu propio sudor y lo mezclas con el almizcle de los ratones mochileros, de los curareques y de los cangrejos marrones. Y así vas enalteciendo la estima lastimada por lustros de desasosiego. En la medida que cantas victoria porque lograste llegar al salón Precioso, al salón Sublime, al Paso del Viento, y por fin, a la cumbre de la galería, el famoso Salón Codazzi, a 1500 metros al interior de la montaña del Caripe.
Pero no te conformaste con eso, y a riesgo propio seguiste hurgando ya no en la sensatez sino en el peligro. Y te deslizas encorvado como serpiente a codazo limpio y a rodilla rápida, lamiendo las areniscas líquidas sobre el manantial que contiene infinidad de peces ciegos al alcance de la mano.
¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Estás huyendo o estás buscando algo? Ahijado, mira que ahora solo tienes como compañía la mirada prístina de tu entrañable amigo Luciano; a las pequeñas salamandras perdidas en el limbo de sus nidos prehistóricos. Sólo te siguen, para que no te pierdas, el nerviosismo de las langostas y la inquietud desesperante de las lagartijas. Si no hubiera retorno tendrías que alimentarte de angiospermas y líquenes, de hierba y de musgo, a menos que quisieras probar la carne de murciélago. Avanzas como trastornado porque ya no puedes parar. El silencio y la oscuridad son una sola cosa: LUZ INTERIOR, eso es, eso es lo que buscabas, “rolo e vivo”, ofrecer tu energía a este segmento acanalado de frescura original y beber de la fuente de donde todo fue emanado. Ahora percibo el afán de tu desenfreno.
Mira allí, al frente, hay un cómodo espacio donde puedes descansar sentado, parece como una silla alcalina con dos estalactitas disparadas al cielo y dos estalagmitas desgajadas del techo. Ponle un nombre, tú lo has descubierto, bautízalo con el nombre de La posada del Romántico, o algo así. La historia y el colegio de los paleontólogos te dará los créditos por tu hallazgo. Seguramente eres el primer ser humano que se haya sentado en ese taburete celestial. Lo has logrado, flaco aventurero. El regreso no importa, lo que interesa es el presente y ¡qué banquete de presente! ¿Cómo se siente uno más allá del temor y de la plena seguridad? Pocas veces habías llorado de alegría, pocas veces habías conseguido ese trance de sobreexcitación placentera que elevara tus sustancias corporales a un nivel de apoteosis fisiológica como en este momento. El agua brota y gotea por los poros de la roca virginal, los guácharos perdidos, parlotean en agudísimos tonos el regocijo de la nueva compañía e inhalas como nunca, la cal de la vida, un aroma de almendras saladas, una ráfaga de verano de algas que se cuelan por los intersticios secretos de la piel curtida de la gruta.
Es hora de meditar.


*

Sentado en posición de loto, no sabías si reír o llorar. Las horas pasaban y tu dejabas que siguieran su curso, porque te sentías fuera del tiempo, macerando tu espíritu para extraerle al máximo las volátiles esencias que engendran lo sublime. Cuando la vivencia evade el tiempo cronológico, se comienza a vivir en otra dimensión. Y seguías caminando hacia el interior de ti mismo con los ojos cerrados, pero daba igual que si los tuvieras abiertos, total no se veía nada con los ojos del cuerpo pero sí mucho con la mirada interior, porque siempre los sentidos tienen esa doble capacidad, como si doble fuera la realidad a la que el hombre puede acceder. Se ve con los ojos una realidad exterior, y se mira con la vista interior un mundo interno de pronto más rico que el de afuera. En este sentido los ciegos, lo son únicamente para ver los colores exteriores pero no los interiores. Y tú ves porque quieres ver, bienaventurado seas porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Y continúas, Gerardo Antonio, sigues aferrado al mundo con tus sentidos internos, desflorando un camino, que como un Mandala exacto y secreto te conduce a la levedad de los poseídos pero en vez de sosegar tu ánimo y entregarte al placer inaudito de contemplarte en tu propio nirvana, lo que haces es continuar indagando por aquellas materias que siempre te han intrigado y hasta confundido. Yo te sugiero que sigas hibernando para que renazcas pulcro y retomes tu inocencia perdida como a ese tesoro olvidado que no se pensaba volver a encontrar.
¿En qué te puede ayudar la religión cuando estás conectado directamente con la energía divina que ahora se te ofrece en este pasadizo sin tiempo? Un sincretismo apabullante se te agolpa en el bombeo de la sangre sobre las arterias. María Magdalena te lava los pies con generosidad de diosa en plenitud de poderes, María Lionza te pasa la palma de la mano sobre tu espalda encorvada en señal de respeto, la virgen de la Chinita te acoge en su regazo. Si Dios tuviera sexo seguramente que sería femenino pues es el símbolo de la creación y de la fecundidad. Y te sientes como Él o al menos como una participación plena de su perfección. Te veo consternado al sentir tanto poder en medio de tu nulidad. Un anacoreta agazapado desde siempre en tu interior pareciera despertar. El despojo de tu materia te hace grande, ¿verdad? No sólo estás dentro de un santuario, sino que eres un santuario, y la caverna donde te encuentras es una mezquita apropiada para alabar a Alá y la cueva donde te hallas es una sinagoga para homenajear al Dios de David, y es una pagoda para celebrar oraciones al que todo lo puede, y es un Sho Dojo donde encontramos la luz para iluminar el camino.
Alucinación o realidad, has convertido en ermita lo que talvez para otros no es más que un muladar de vómitos y excrementos de Guácharos ciegos embriagados del néctar de las frutas tropicales robadas en las tinieblas de la noche por estas aves que le temen a la luz.
Mentira o verdad, has convertido en nicho de adoración, en oráculo de Delfos lo que para otros es un antro donde los vampiros criollos esconden su fealdad para mutilar en la noche las frutas de los inermes árboles. Sea como sea, tu cuerpo acuclillado recibe el beneplácito para gritar con la voz del corazón que eres feliz, que eres libre, que el silencio te ha llevado a escuchar la voz de los emisarios del insomnio de la tierra y que la oscuridad de la caverna te ha iluminado.
El regreso es extremadamente fácil mi querido ahijado: sigue raudo la manada de los pájaros noctámbulos porque ya es la hora de la cena y de la oscuridad. Ve tras ellos y llegarás a la puerta por donde entraste desandando el salón Codazzi y el paso del Viento, el salón Sublime y el salón Precioso, repasa el paso del Viento y el salón de los Pechos, retoma el paso del Silencio y del Castillo y ya estás casi a las puertas de la galerías que te expulsan como si lo hicieran del mismísimo vientre de tu madre, afuera, a la intemperie. Pero ahora brotas nuevo y distinto, renovado y bendito porque sin esperarlo, este es tu segundo nacimiento.
Efectivamente, cuando Gerardo Antonio salió a la superficie, eran ya las once de la noche, y sus amigos lo esperaban muy preocupados y rendidos del cansancio, sin fuerzas para recriminarle por su tardanza. Habían decidido con el guardia de turno del parque, esperar unas horas más y si no aparecía, organizarían un grupo de búsqueda y salvamento, lo que para bien de todos, no fue necesario.
Gerardo Antonio apareció sano y salvo. Los que estaban rezagados en la maraña de la superficie infecunda y baldía eran los otros. En efecto, a partir de esa insólita experiencia mística, mi ahijado jamás sería el mismo. Algo en su interior lo trastocó haciendo más liviana su carne y más poderoso su espíritu. Podría afirmar que comenzó a levitar como papalote libre, sólo halado a tierra por la pita sostenida por un niño que no era otro que Luciano, aunque, la verdad sea dicha, su verdadero polo a tierra lo constituía la sensualidad y fortaleza de su amada Lisandra.