29 ago. 2013

Insomnio inducido






Insomnio inducido
Relato

Por: José Díaz-Díaz


Lo que van a leer a continuación es un fragmento del relato: Insomnio inducido, el cual hace parte del libro LOS AUSENTES, de próxima publicación.
El asunto trata sobre un adolescente inadaptado que es encerrado en un manicomio y quien por razones no muy claras se ve envuelto en la muerte del psiquiatra que lo medicaba. El fragmento en cuestión, copia la defensa que la mamá del joven expone ante la jueza que lleva el caso.
Espero que les guste y me gustaría leer sus comentarios.



III


Ese es mi nombre Honorable señora jueza me dicen Marujita pero mi verdadero nombre es Maruja que dizque viene de María aunque aquí a las Marías les dicen Mary y mi hijo Daniel siempre me ha llamado Má querrá decir mamá yo no sé nada de eso ni de nada desde que en Colombia allá en San José del Guaviare nos ensanducharon entre los Guerrilleros y los Paramilitares y nos tocó salir huyendo para salvar el pellejo toda la familia Salcedo Valladares que somos en total cinco las dos hijas mayores que al final se quedaron en Bogotá pues se fueron a vivir con sus novios que conocieron en la capital nomás llegamos y mi hijo menor Daniel y mi marido Antonio con quienes empacamos maletas para Miami ya que pudimos conseguir lo que llaman asilo en los Estados Unidos gracias a Dios porque a mi marido se la habían sentenciado los dos bandos por no querer colaborar con ninguno de ellos yo de política no entiendo nada y aquí estamos más perdidos y despistados que allá lo que me salva es que yo soy madre y las madres sabemos por naturaleza cómo superar la adversidad y sobrevivir así mismo es señora jueza si usted es también madre sabe que nosotras llevamos la sabiduría y la abnegación por dentro yo cuido a mi hijo todo lo que puedo sin embargo aún así ya ve Usted que el muchacho como que se estancó en su cabeza y no da pie con bola, aunque para el idioma inglés y las matemáticas no ha sido nada malo y se graduó de su High school que le llaman yo creo que algo no le funciona bien por dentro quizás es eso que llaman adaptación o algo así porque el muchacho para todo lo demás es buena gente qué madre va a decir que su hijo no es buena gente ¿verdad que es así? ¿verdad que me cree? él no tenía intenciones de hacerle ningún mal al doctor que murió y que Dios lo tenga en su gloria Bendito sea el Señor que mi hijo esta medio desvirolado pero no es agresivo ni le hace mal a nadie ni se junta con gangueros pandilleros o delincuentes como les llaman porque eso sí se lo prohibí desde que era un mocoso mijo nada de ser malandro ni guapetón y bien lejos de las malas costumbres porque tenemos que dar ejemplo de que somos ciudadanos con dignidad cuidadito con eso hasta llegué a amedrentarlo hay que respetar las leyes por eso yo creo Doctora que mi hijo es inocente de cualquier maldad eso sí que está un poco zurumbático con eso de la huelga de hambre dizque porque no entiende para donde va el mundo mire qué cosas se pregunta este chalado si cada uno de nosotros no sabe para donde va mucho menos el mundo va a saber que rumbo lleva lo que es la inocencia basta con sobrevivir que eso ya es bastante pero no Danielito se empeña en que todo debe tener un sentido y si la vida no tiene sentido entonces para qué vivirla la cosa no es así hijo mío se lo he dicho y se lo he venido repitiendo vivir y eso es todo vive y deja vivir se lo repito como una letanía se lo salmodio como una retahíla interminable para que entre en razón y se deje de estar preocupándose por cosas que una no entiende yo no sé yo trato de orientarlo en lo poco que puedo ya que en la práctica vivimos los dos solos puesto que el papá la pasa casi todo el tiempo en Tampa que fue donde consiguió un trabajito estable cuidando una finca y más de la mitad del año la pasa por allá yo sí pongo mis manos en la candela por mi vástago de pronto hasta una misma tiene la culpa sin darse cuenta es que el destino no es fácil y el miedo de la agresión se le mete a una hasta en la sangre y se acomoda hasta en los tuétanos y quien sabe si una le trasmitió ese pánico a su hijo como voy yo a saber siempre huyendo siempre perseguidos siempre buscando como salvar el pellejo para lograr mantener lo único que hemos tenido que ni es más que esta cochina vida Jesús me perdonará pero no es fácil señora Jueza huir y huir siempre sacándole el quite al peligro como si vivir fuera una caída ¿soy culpable de vivir? me pregunto y me respondo en las noches más largas de mi soledad ¿soy culpable de vivir? si lo soy entonces que venga el castigo sí está bien me digo como soñando y como desvariando si es necesario señalar un homicida entonces yo soy la malhechora y no mi hijo me digo entre sueños y ahora se lo digo a Usted honorable señora que decide el destino de los seres humanos si hay que encontrar un culpable ese soy yo mi hijo es inocente se lo aseguro como que hay justicia divina mi hijo es un cándido y hasta donde yo sé la candidez no constituye delito Usted tiene la última palabra Usted tiene las llaves de la puerta que comunica con el precipicio o con la libertad juro que lo que le he dicho es lo que siento.

15 ago. 2013

Secretos entre escritores y lectores


 

Por: José Díaz- Díaz


Todos sabemos de la existencia de ese extraño elemento mágico que cohesiona un maridaje entre el escritor y sus lectores. Lo difícil es penetrar en la esencia del fenómeno y poder describir sus reales características.
Sea como sea, para la supervivencia de la comunicación (emisor-mensaje-receptor) y, particularmente del escritor, el hecho de que el proceso de unión y retroalimentación se cumpla, es de vida o muerte. Sin embargo, en este campo tan minado de mensajes superficiales y contaminado de contenidos banales dirigidos hacia el adormecimiento y la distracción más que a la re-creación, son los mensajes complacientes e insubstanciales los que, a la postre terminan capturando la atención de la gran masa lectora, que para peor, no es mucha que digamos.
Por lo anterior, sumado a unas cuantas razones más que superan la intención de este escrito, es que enfoco mi propósito de ayudar a crear lectores activos y de calidad (lectores <> diría Cortázar, perdón por la connotación machista), comenzando por puntualizar en la necesidad de distinguir entre la hojarasca y la semilla; entre un mensaje de entretenimiento y un mensaje de creación.
A propósito dice Ernesto Sábato: “(...) podría decir que al escribir sucede lo mismo que cuando uno se enamora. De pronto uno necesita escribir. Uno se enamora y no sabe por qué. Esto nos lleva al problema de las ideas en relación con las ficciones, problema que me ha preocupado durante toda mi vida literaria. Aludí a lo que puede llamarse el <> del escritor. Hay dos momentos en su trabajo: en el primero —no me refiero a lo temporal sino a lo esencial—, se sume en las profundidades del ser, se entrega a las potencias de la magia y del sueño recorriendo para atrás los territorios que lo retrotraen a la infancia y a las inmemoriales de la especie, allí donde reinan los instintos básicos de la vida y de la muerte, donde el sexo, el incesto y el parricidio mueven sus fantasmas; es donde el artista encuentra los grandes temas de su creación. Luego, a diferencia del sueño, en que angustiosamente se ve obligado a permanecer en esas regiones antiguas y monstruosas, el artista retorna al mundo de la luz, momento en que los materiales son elaborados, con todas las facultades del creador, no ya hombre arcaico, sino hombre de hoy, lector de libros, receptor de ideas, con prejuicios ideológicos, con posición política y social”.
Un texto literario gracias al talento del narrador, si lo tiene, nos conduciría a lo que se suele llamar el misterio de la comunicación artística. Aquí la artesanía y el oficio de escribir toman su pleno sentido, logrando que La magia de la literatura contagie el estado anímico del lector y lo seduzca. La paciencia y la experiencia son dos consejeras ineludibles para lograr una escritura de impacto.
De otra parte, el estadounidense David Foster Wallace, autor de una de las novelas más patéticas y universales publicada en 1996, La broma infinita, y muerto por suicidio en el 2008, afirmaba que una obra de ficción es una conversación que permite enfrentarse a la soledad esencial que se da en el mundo. Entre los seres humanos, decía, se da una situación de incomunicabilidad de emociones. “La comunicación entre el creador y el lector es algo extraordinariamente misterioso. La buena literatura provoca una experiencia que permite trascender el aislamiento de orden subjetivo. Es un término sumamente idiomático e idiosincrático, en realidad, la expresión de un sonido. Lo encontré una vez leyendo a Auden o Yeats, no recuerdo exactamente. Es como una epifanía, en el sentido que le daba Joyce al término, una revelación, la sensación de armonía y perfección que se siente en presencia de la obra bien hecha, de la obra de arte que logra su cometido. Es como un clic, el sonido que hace una caja que está perfectamente elaborada al cerrarse. El efecto inefable que provoca el contacto con la obra de arte. La comunicación entre distintas conciencias pensantes que se deriva de la contemplación de la belleza poética. En el acto de la lectura se da un componente que es el intento de establecer comunicación con otra conciencia, una interpenetración. Lo que llamo el clic es la capacidad de reconocer pensamientos y sentimientos que el lector siente como suyos, pero que no es capaz de verbalizar. Yo, como lector, en el momento de la lectura siento que el autor ha dado con las palabras que necesito para dar expresión a mis sentimientos. No les he dado forma yo, pero no por eso son menos mías: gracias al poeta, al escritor, han sido transfiguradas, y expresadas en una frase de gran belleza. En ese momento, el mundo cobra plenitud, solidez, rectitud”.
García Márquez dice al respecto que el secreto del narrador está en la voz que se oye en sus libros: “Un relato es una transposición cifrada de la realidad, una adivinanza del mundo”. Tener la capacidad para reinterpretar el mundo, sería la impronta de una escritura de calidad.
Oteando el fenómeno desde otro angulo, los cuentos de Jorge Luis Borges quedan flotando en la mente y el corazón del lector para que este los llene de sentido, los nutra con sus vivencias anteriores, con su sensibilidad e imaginación, pero partiendo de un todo (la trama perfecta) y retornando, luego de seguir las reglas del juego, a mantenerlo siempre igual a sí mismo para los lectores de los tiempos futuros que a su vez volverán a participar de la alegría asombrosa de seguir escribiendo (soñando) el libro infinito.
Y Georges Bataille, nos ayuda a comprender la imbricación de los hilos raizales que la buena literatura consigue entre la curiosa expectación del lector y la aprensión cerval del escritor cuando afirma que: “toda creación es un proceso mediante el cual el hombre se supera transgrediendo todos los tabúes, en particular los relacionados con el erotismo y la muerte”.
En todo caso, debe estar claro para todos los lectores que el deseo de cambiar el mundo está presente en el acto vital de escribir. Es un íntimo ejercicio de rebelarse contra la realidad deambulando por los caminos de la ilusión. Para el escritor de vocación, para ese que se juega la vida en su escritura y no para el narcisista que se muere por conseguir la ilusión de una inexistente inmortalidad, el texto debe estar orientado a transcribir, a partir de su materia prima: el lenguaje y su significación, los símbolos de la belleza, del bien y de la paz. Por eso, se debe evitar el caer en la apología del mal, del crimen, de lo grotesco. Es imperativo alejarse del <> y de los temas que incitan a la violencia.
El objeto de la literatura es alterar la conciencia para obligarla a cambiar su actitud frente a situaciones éticamente inaceptables, decía Michel Foucault, en: Las palabras y las cosas. Turbarla, si fuera el caso. Producir variaciones en la visión de la realidad y poner en duda las convicciones morales mediante una exploración realista de la condición humana, a través de unos personajes que descienden al absurdo de la experiencia a partir de la fantasía, de la metáfora, o la vida misma.
La literatura debe servir para transformar y elevar la conciencia del ser humano hacia estados cualitativamente superiores como también de las estructuras sociales que lo contienen. La función del arte no es solo divertir sino re-crear. Por medio de una buena literatura el lector (a través de su imaginación y fantasía) explora y vivencia otras formas de ser, otros modos de existir que sin ella le estarían vetados. Cuando un personaje impacta al lector, entonces este se siente identificado y sufre o goza las experiencias del personaje.
Desde el punto de vista del escritor, también es apremiante anotar que escribir es un <>, como apuntaba Roberto Bolaño, porque al escribir en profundidad se tocan esas zonas inconscientes que pueden desequilibrar la razón. Acercarse al abismo que significa navegar en las profundidades de la conciencia humana y curiosear en ella es peligrosísimo y la historia nos lo confirma. El porcentaje de poetas que toman sus vidas y las ofrendan en suicidio no son pocos, como no menor es el número de escritores que se inmolan al perderse en el sinsentido de una vacua existencia. Vincent Van Gogh nos confirma esta realidad cuando afirmó que: “Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño”… “He puesto mi corazón y mi alma en mi trabajo y he perdido mi mente en el proceso”.

Yo diría que un buen escritor es para los lectores como una punta de lanza que indaga en los misterios de la vida para que este se pellizque y se conmueva. Ahora, que las Ideologías han perdido su prepotencia y han demostrado su fracaso en cuanto directrices para lograr un mundo mejor, es inadecuado hablar del escritor comprometido. Los poetas y escritores son humanistas que empujan la conciencia de los lectores de hoy hacia la consecución de una utopía que deambula por los esquivos linderos de la dignidad.