22 feb. 2014

La voz de José Díaz- Díaz

La voz de José Díaz- Díaz
Amigos, les comparto la entrevista que publicó la revista digital METAFOROLOGIA, realizada por la poeta ecuatoriana Ana C. Blum.
Llegaron a mis manos dos obras de José Díaz Díaz: el Último Romántico y Ausentes. Díaz es uno de los escritores colombianos más sólidos dentro la literatura contemporánea, y ha sido un gusto hondo leer estos dos libros tan provocativos, que demandan del lector involucrarse, comprometerse, saber escuchar y descubrir quién está hablando y qué es lo que nos están contando.
Este autor sí sabe narrar y se nota en sus líneas que es además un intelectual con toda la redondez de la palabra, pues las múltiples referencias literarias, históricas, geográficas y culturales en sus obras lo confirman y dan fe de ello. Por lo tanto puedo prometer que ambos libros más allá de proponer tramas y personajes interesantísimos ofrecerán un conocimiento amplio del mundo y la cultura, unos referentes que uno había olvidado y otros nuevos que hacen levantarse de la silla y escudriñar hasta encontrar respuestas.
La narrativa de este autor se le incrusta a uno a ratos como espina, a ratos como daga y de repente ya se está atrapado, herido, como colgado; y sospecho sobre el premeditado goce del escritor, seguro sabe lo que ha hecho, especialmente cuando prepara escenarios y discursos con los cuales se propone jugar con el lector desde sus tan bien logrados sarcasmos, ironías y parodias. Así son las obras de Díaz, de pulidos personajes coloridos, monólogos interiores y múltiples sub-historias ante las cuales el lector no puede resistirse a reír o lamentarse.
El Último Romántico nos narra la vida de Gerardo Antonio quien a los 23 años conoce el mar por primera vez y desde entonces decide ser un peregrino por las tierras Bolivarianas mientras escribe una novela de amor. Esta es una historia que acontece en la segunda mitad del siglo XX y tiene como escenarios lo rural y lo urbano, de una región de américa del sur que se muere y se reinventa, se vuelve a parir en palabras de García Márquez; una región hermosa, aromática y verde pero también oscura y pestilente.
Ahora, la colección de relatos los Ausentes, como su nombre lo anuncia, lleva como eje central el tema de los éxodos, las distancias, la extrañeza en las tierras nuevas, el siempre migrante en el corazón y ese llegar a ser finalmente cuerpo hecho de norte y de sur.
A propósito de sus dos obras, aquí les comparto gratamente una entrevista con el autor, quien nos habla en detalle sobre algunos de los temas tratados en los libros que nos ocupan. ~ Ana Cecilia Blum

La Voz de José Díaz

El-ultimo-romantico—Tanto en El Último Romántico como en Ausentes el desencanto y el hastío así como la esperanza y el asombro son temas que van tomados de la mano en las historias y en el recorrido existencial de sus personajes. Esta antítesis escritural es una constante a lo largo de su obra. ¿Podría contarnos más sobre ello?
Claro que sí, Ana. Esa antítesis que tú has captado en mis personajes obedece a una decisión tomada de antemano, algo así como una plataforma sicológica para denotar la complejidad de la gente. Nadie es totalmente bueno o malo, sagaz o ingenuo, pervertido o cándido, bruto o inteligente. Todos tenemos de todo. Es el yin y el yang, la tesis y la antítesis, vaya, la teoría de los opuestos llevada al terreno de los personajes literarios. Mis personajes son complejos como lo es la conciencia del hombre de hoy. La verdad absoluta llevada a la conciencia colectiva actual, no existe. Ahora nadie sabe a qué atenerse, la confusión de valores se expande, todo es relativo y mientras tanto, el tablado social pareciera desmoronarse ante la carencia de principios que rijan el comportamiento de la comunidad. Mi literatura busca reflejar esa confusión de conciencia.
  
—Es muy difícil encasillar su narrativa dentro de una corriente particular; por ejemplo, en el caso de ElÚltimo Romántico, esta es una novela que parece ser naturalista pero no lo es,  una novela que parece ser romántica pero no lo es, que parece ser urbana pero no lo es, parece ser histórica pero no lo es, erótica pero no lo es. ¿Será porque es una novela que se niega a enjaularse en una sola clasificación sino que en su lugar toma de todas estas categorías zumos para convertirse en una jugosa novela posmoderna de experimentación y heterogeneidad?
Pretende ser esto último, Ana. Como tu bien lo anotas, mi afán es el de lograr un texto posmoderno en donde la heterogeneidad y la experimentación corran libres de toda atadura. Parodia, alegoría y sarcasmo. Por supuesto que esta narrativa se desarrolla dentro de los canales de la Ficción Histórica porque considero  es una línea que ata al arte con la vida y en este sentido permite que la narración involucre al lector como testigo de lo narrado. De otra parte, utilizo todo tipo de técnica que se me deje elaborar. Me gusta la mixtura de géneros y también me gusta jugar con ellos. Utilizo la <<licencia poética>> para sacarle el jugo e innovar hasta donde se pueda.

—Sin duda lo erótico ocupa un lugar importante  en su obra, y no es lo erótico connotado sino lo erótico denotado, a veces brutalmente realista y crudo; y sin embargo hay ocasiones en que el amor romántico y puramente sutil también hace nido en su narrativa; y así una vez más el lector se enfrenta a esa antítesis humana que recorre su obra. Cuéntenos sobre este tratamiento del amor carnal y del amor espiritual en sus libros… 
“Ni santa ni puta”, me decía una poeta amiga a quien yo inquiría por su comportamiento a veces convencional, a veces libertino pero siempre solidario y hasta sublime. Qué te puedo decir. Amo la doctrina tántrica y aquello de fusionar cuerpo, mente y espíritu me atrae a morir. En narrativa, los personajes son los que imponen su comportamiento erótico-sexual y para presentarlos creíbles, realistas y vigentes hay que describirlos y hacerlos hablar como ellos lo hacen. Eso sí, huyo de la vulgaridad, más bien celebro el humor y la picardía. La línea que separa lo erótico de lo pornográfico es muy delgada pero todos sentimos al leer un texto si estamos denigrando de la condición humana o si estamos celebrando la riqueza de su sensualidad. Desde que conocí El Decamerón de Boccaccio supe que podía gozar leyendo. Desde que conocí a Baudelaire y sus Flores del mal supe que de la miseria humana también se puede extraer belleza. Cuando leí la Historia del ojo de Bataille, me persuadí de que el ejercicio libre del erotismo y la sensualidad son algo más que <<hacer el amor>>. Con Lolita de Nabokov, Los trópicos de Miller y el <<realismo sucio>> de Bukowski supe que el arte no tiene barreras y que si en la vida real no se puede ser totalmente libre, en la literatura sí.

—La ciudad y las ciudades son un referente poderoso en la narrativa de José Díaz, pero lo son desde lo decadente, desde lo que se va perdiendo, lo que ya no es ni será y en medio de todo lo que mengua afuera parece que adentro sus personajes aunque rodeados por tal devaste y a ratos inyectados de vacío, se niegan con alto tono a perder el deseo de vivir y de amar, deseo a través del cual sobreviven a todo lo roto.  ¿Qué nos puede decir sobre esto…?
La ciudad es un escenario real del encuadre narrativo en donde la carga de lo absurdo se da cita. La tragedia, inocencia y culpa se unifican, y el contraste entre lo sublime y lo grotesco se dan la mano; en donde se le mide el pulso a los coletazos de la historia que parece dominada por la perversa venalidad de sus dirigentes. Basta ver a Bogotá convertida hoy en ciudad de<<desplazados>> o a Caracas en una voz sollozante de libertad. Pero una ventanita siempre queda abierta. Es la luz invencible de la fe y del sí se puede. La narrativa debe estar teñida de este sentimiento.

—En El Último Romántico el yo-narrador habla con frecuencia con el lector ficticio. Cuéntenos un poco sobre la elección de esta técnica que hace al lector no solo sentirse partícipe de la obra sino cómplice de la misma…
El narratario (persona a la cual se le narra) a veces es el mismo lector. Tienes toda la razón, poeta. Para mi es esencial tener en cuenta al lector. En tanto escritor, me debo al lector y es a él a quien dirijo toda mi atención. Estoy totalmente de acuerdo con Foucault cuando afirma que el papel de la literatura es la de mostrar nuevos caminos a partir de diseccionar la realidad en que se vive. Mostrar nuevas posibilidades, nuevas utopías que le den un segundo aire a una población diezmada por la increencia, la banalidad y el desencanto.

Ausentes—En Ausentes se impone la presencia de los éxodos, de lo que queda atrás, y de la llegada hacia lo nuevo. Una tierra distinta a la natal, otros escenarios, otra geografía que acaso no se pueden ni entender ni penetrar completamente. En especial en los cuentos “Vértigo y Penumbras” e “Isabela” se nota la necesidad de contar con una voz de emigrante. Háblenos sobre esto…
Esa “voz de emigrante”, como tú muy acertadamente la llamas, es muy cara para mí. Y siento que me acompañará como un eco de mis silencios y de mis aullidos. Como emigrante que soy, navego en ese limbo fuera de toda frontera, sin melancolía por lo que queda atrás y con afirmación de lo nuevo que se pisa. Total, las raíces no se pierden, ni se esconden, ni se negocian porque ellas embardunan la conciencia donde quiera que tú vayas.
Busco en mi narrativa la universalidad y no lo local o folclórico. Por fortuna la mayoría de los escritores no padecemos de <<mal de patria>> porque para nosotros— como dijera Borges y después Bolaño— la patria es el lenguaje. Por fin ganamos una, poeta…

—Don José Díaz -el escritor- es usted el último romántico, el último librero, el ausente de su tierra natal o el hacedor de los ya mencionados; o quizás entre las mágicas posibilidades de las letras y la vida todos los anteriores…
Todos los anteriores y ninguno…, Ana. Y gracias por hacerme fáciles las preguntas tan puntuales e inteligentes, porque en la misma cuestión que planteas escribes generosamente la respuesta. Pienso que la relación escritor-personajes es cercana pero también, distante. La influencia biográfica en todo texto narrativo es innegable, puesto que el autor es un sujeto atado a sus circunstancias de las cuales no se puede desprender, como dijera Ortega y Gasset; y lo es distante en la medida que el novelista ficciona y fantasea con todas las posibilidades que su imaginación le permite. Ahí descansa la originalidad del enfoque y del estilo de cada escritor. Si bien es cierto que el escritor es el “hacedor” o demiurgo de sus creaciones, es ante todo, un amanuense de la realidad, que con las herramientas del oficio transcribe, en el lenguaje que es su material de trabajo, las señales y guiños para que su lector se entretenga mientras otea y devela senderos imprevistos y nuevos gracias a la magia de la buena literatura.

 José Díaz Díaz. Escritor colombiano-americano (1948), vive en USA desde 1996.Estudió Filosofía en la universidad de Santo Tomás de Bogotá graduándose en l973. Luego adelantó estudios de postgrado en la Universidad Javeriana de la misma ciudad en la especialidad de Literatura. Trabajó durante diez años en el campo de la docencia en la capital colombiana. Del año 1978 a 1989 residió en Caracas, Venezuela y durante un periodo de cuatro años trabajó en la Embajada de Colombia en ese país. Desde entonces viene escribiendo artículos y reseñas literarias, a la vez que mini-ensayos sobre poesía y narrativa.Ejerce la crítica literaria y se desempeña como corrector de estilo. Dirige la Escuela de Escritura Creativa:LA CAVERNA.

17 feb. 2014

Tras la huella de GENTE QUE CAMINA

Tras la huella de: GENTE QUE CAMINA
José Díaz- Díaz








A la edición numerada de Gente que camina, novela de la poeta y escritora colombiana Mariela Zuluaga y publicada por editorial Orbis de Bogotá, hay que acercársele con curiosidad y sana aprensión  porque uno no sabe qué viene dentro de esa caja de pandora: si golosinas de chocolate,  algún enlatado, un gigantesco acertijo (en lenguaje cifrado con caracteres extraños ) o quizás  lo que uno ansía con callada expectación, que no es más que la grata sorpresa de una buena novela para paliar la resequedad de este cotidiano  ir y venir.

 Y es que el libro está impreso y estampado como un souvenir, como un objeto de colección digno de las <<profecías>> del autor italiano Umberto Eco respecto de los libros de papel. Amén de las ilustraciones referentes a la utilería de la comunidad primitiva y los signos y símbolos inherentes a la lengua Nukak, esta suma de aciertos hacen del libro un verdadero fetiche, un exquisito y casi sagrado receptáculo de lo que será una mística lectura que en una prosa poética de factura mayor, nos envuelve  en ese nido que es la selva del Guaviare en Colombia, ad portas de la selva amazónica, donde la placenta de los Nukak,( la tribu de indígenas nómadas diezmada por circunstancias tan adversas como deplorables) agoniza con la desaparición de sus ancestrales habitantes.

La reveladora Crónica Histórica de 135 páginas que aparece ante nuestra lectura dentro de esa caja de Pandora, fundamentada con una separata de 20 páginas plenas de mapas, ilustraciones, fechas y datos que arrojan una exhaustiva investigación de más de 15 años por parte de la autora, nos persuade de que nos encontramos ante un tesoro literario que descansa en los pilares de un minucioso estudio sobre un hecho antropológico, lingüístico  e histórico de gigantescas proporciones y que sintetiza— en el lenguaje traslaticio de la prosa poética, las últimas décadas de vida de una población tribal menguada y tristemente abandonada a una condición de indefensión total que la está llevando a su exterminio, en el mismo tiempo en que nosotros—impávidos— leemos este texto.

La magia del Popol Vuh, libro genésico del pueblo maya, traducido al español por Miguel Ángel Asturias, ronda las orillas de Gente que camina, por su cosmogonía que devela los códigos ancestrales de los pueblos de la selva profunda.  La mirada desbordada de terneza y desolación con que José María Arguedas (Ríos Profundos) se acerca para describir los sentimientos de los indígenas de su tierra peruana está presente en la mirada quebrada y en la voz omnisciente de la autora que nos acerca a los rituales y costumbres, a los oficios y ceremonias, a los hábitos de sobrevivencia y al acorralamiento perenne de los Nukak,  para devenir en esta novela lírica una vivencia que solo un lenguaje poético muy elaborado puede alcanzar. Sospecho que los padres de la literatura indigenista como Ciro Alegría (El mundo es ancho y ajeno) o Jorge Icaza (Huasipungo) estarían orgullosos de haber podido leer este texto que logra insertar para siempre en la historia de Colombia la memoria de una comunidad abandonada.

Para mí, la trama gira alrededor de dos personajes principales: el espacio que es la selva y Jeenbúda que es el joven Nukak sobre quien recae la tarea de mostrarnos la tragedia de su pueblo y también la de enseñarnos el temple de una etnia que, arropada dentro del cuerpo viviente de la selva profunda, no se cansaba de caminar sus senderos. El punto de partida de lo que sucede allí dentro y que le permite a la autora despegar la historia está en el mismo comienzo del libro que titula: Génesis y que en  su párrafo final reza así:

"...Lo que pasa en seguida sucede a la velocidad del rayo. El joven entra a la maleza que rodea el espacio y se pierde en la inmensidad de la selva sin que nadie haga algo por alcanzarlo...".

Un tiempo mítico nos acogerá después de este ritual iniciático para permitirnos en el asombro de evocaciones reiteradas y diálogos indirectos, los saltos hacia adelante y hacia atrás que Jeenbúda maniobra para pretender vanamente regresar a su origen, muriendo finalmente en el intento. Es necesario puntualizar que precisamente en la elaboración alegórica de ese desplazamiento, en esa vuelta atrás donde radica el logro literario que Mariela Zuluaga consigue en Gente que camina: la metáfora desesperada de un pueblo que se calcina en la aterradora visión de su propia extinción.


No nos llamemos a engaños. La buena literatura, en su lenguaje polisémico, logra perforar hasta los resquicios más escondidos de la perniciosa condición humana; palpita en los dinteles donde la sinrazón muestra su rostro de intemperancia;  y  acecha, armada de un expresivo lenguaje que logra trasmutar lo cotidiano en asombro y leyenda. Gracias poeta por ese exquisito bocado de excelsa amargura.

12 feb. 2014

Los secretos del cuentista

Taller: “Los secretos del cuentista”




TALLER PRÁCTICO DE CUENTO: “Los secretos del cuentista”
Instructor: José Díaz-Díaz




Muchas personas se preguntarán si es necesario estudiar para aprender a escribir… y hasta pueden pensar que es una pérdida de tiempo conocer teorías y dirán que: “con el talento personal basta y sobra”; y se repetirán a sí mismas: “leo y aprendo” y ya.
Si usted toma con reserva  el hecho de que le enseñen a escribir por aquello de que el escritor “nace” y no “se hace”, tendrá que admitir que, al menos, sí le van a enseñar a leer.
Si ya está enamorado de las palabras y es su amante, es decir: que no piensa sino en ella en todas las formas; descubre, entonces, que el escritor no es el arquitecto sino el maestro de obra, el albañil.
Haciendo un símil entre el jugador de futbol y el escritor, imagínese usted que quiere ser delantero. Corre como loco, pero nunca alcanza el balón (y menos mete gol). Lo mismo pasa cuando escribe. ¿Qué hace con tantas palabras si no tiene técnica y le cuesta mucho armar una estructura? A menos que haya estudiado literatura no tiene por qué saber tantas cosas.
Si usted siente que pertenece a la categoría de los mortales aquí descritos, entonces, no dude que es el candidato(a) ideal para participar en este taller y aprender los trucos del oficio y las técnicas que han utilizado los grandes maestros para hacer del Cuento el género predilecto de la narrativa.
Instructor: José Díaz-Díaz. Escritor. Filósofo de U. de Santo Tomás de Bogotá y posgrado en Literatura por la Universidad javeriana de la misma ciudad. Jefe Editorial de AIPEH Miami.

Duración: 4 semanas
Cupo máximo: 10 personas
Objetivos: Durante el taller se escribirá, se corregirá y se limpiarán los escritos.
Fecha de inicio:  Marzo 8 de 2014
Lugar: IZUMI KARATE SCHOOL – 9450 NW 58th ST, Suite 106, Doral, FL 33178
Hora: 10:00 a.m. a 12:30 p.m.

Valor: $99.00
escribirLas personas interesadas en asistir a este taller
deben enviar un correo electrónico a poetasyescritoresmiami@gmail.com

8 feb. 2014

San Valentín y el eros literario







San Valentín y el eros literario
(Continuando el debate sobre el erotismo)


José Díaz-Díaz

Una de las vías más apasionantes que asume el oficio de la literatura y del arte en general es ese trabajo de acercamiento al fenómeno humano y de expresar su dimensión erótica, entendida esta como fuerza vital que potencia su relación  con la mente y el cuerpo; con la sensualidad en el deseo y el placer de existir, y por supuesto, en su comunicación total con la pareja, con los demás y con el mundo.

El concepto de Erotismo pareciera variar según el encuadre cultural de cada momento histórico, de cada ideología. Pero siempre se mantiene la ecuación en la cual la mente comanda a los sentidos. Sin embargo, es preciso indicar que la especie humana en su evolución, desde un comienzo ha exteriorizado la presencia de esa fuerza vital tanto en su rutina diaria como en su expresión artística como lo podemos apreciar, por ejemplo, en los dibujos de la Caverna de Lascaux.

Para algunas culturas orientales, el ejercicio erótico va de la mano con la elevación mística, que involucra la actitud psíquica enlazada con la energía mental y espiritual. El Tantrismo es una muestra de ello. Para la Grecia clásica, la expresión erótica fluye plena en la medida que va unida a un ideal de belleza física. Sin embargo, durante toda la edad media dicha práctica  se ve demonizada por la teología cristiana (Leer: Historia de la tragedia, de Federico Nietzsche), que prohíbe y castiga el libre goce de la sensualidad.

En la modernidad, Eros se opone a Thanatos (muerte), según el pensamiento freudiano, y Georges Bataille en su libro El erotismo, centra su análisis justamente en <<la conciencia de la muerte>>. El impulso animal se enriquece y se convierte en erotismo cuando el hombre adquiere conciencia de  la muerte. La fiesta y disfrute llega a su máximo cuando se enfrenta a la prohibición, al interdicto y transgrede normativas que frenan su complacencia.
De acuerdo al pensamiento de Michel Foucault (Historia de la sexualidad) el ejercicio de la sexualidad unido a la connotación erótica liberada de todo impedimento doctrinal, ideológico o moral, constituirá prueba de plena libertad.

En la postmodernidad, predomina la tendencia a confundir banalmente, lo erótico, con el ejercicio sexual, y en el peor de los casos se le tiende a identificar con la pornografía (lo erótico, denigrado a mercancía comercial). Los símbolos erótico-sexuales— antes ingenuos y carentes de morbo y pecominosidad— ahora son utilizados como gancho para vender. El marketing para promocionar toda clase de productos tiende a inducir al consumo a partir de símbolos e imágenes intensas—subliminales o no—soportadas en la poderosa fuerza de la libido y de la eroticidad inmanente al ser humano.

También, es pertinente reconocer que algunas religiones ofician como diques contenedores de la vivencia erótica, temerosos de la furiosa expresión humana de su vitalidad, perturbando y desorientando la conciencia social en la búsqueda de su identidad y de su afirmación como seres que exaltan con pasión y voluptuosidad el goce de vivir. El pecado y la culpa le salen al paso a la inocencia.

De esta manera, la Literatura, tanto en su narrativa como en su Poesía, trabajan un lenguaje acorde con la concepción que los escritores y poetas tienen del concepto de lo erótico, y en este sentido, su escritura busca la confluencia hacia la expresión de la fuerza vital humana desde diversos caminos, siempre exaltando el deseo comunicante y a veces, en el mejor de los casos, la auténtica comunión entre dos seres que desde su individualidad o desde su soledad unen su total energía ( libido compartida) con su otredad, ofrenda que deviene en gratificante sensación de unidad con el Ser total( ver Octavio Paz: El laberinto de la soledad).

El ejercicio del erotismo sugiere el ejercicio de la libertad, ajeno al egoísmo pero enraizado en el mismísimo territorio del amor. De acuerdo con la teoría según la cual el arte y la literatura erótica Sugiere pero no Muestra, el lenguaje apunta a transcribir por la magia de la metáfora y de las figuras poéticas el desvelamiento de esa energía que enaltecen el símbolo del hombre en su búsqueda de una imagen-destello, único y fugaz testigo del paso del hombre por la vida.

El lenguaje erótico es la señal que vislumbra el instante donde el milagro gozoso de la existencia se eleva sobre la miseria de la realidad cotidiana.