28 mar. 2014

Hacia el camino de la creatividad












Les comparto este interesante texto tomado de una publicación reciente de Creadess.


La creatividad funciona de una forma misteriosa y a menudo paradójica. El pensamiento creativo es una característica estable, que define algunas personalidades, pero que también puede cambiar dependiendo de la situación y del contexto. A veces, la inspiración y las ideas vienen sin más, y luego, cuando más las necesitamos, no aparecen; el pensamiento creativo requiere un conocimiento complejo, si bien es completamente independiente del proceso de pensamiento. La neurociencia ofrece una imagen muy compleja de la creatividad. Según plantean los científicos, la creatividad no es tan simple como la división entre las regiones derecha e izquierda del cerebro (la teoría dice que el hemisferio cerebral izquierdo es racional y analítico, mientras que el derecho es creativo y emocional).
De hecho, se piensa que la creatividad implica numerosos procesos cognitivos, vías neuronales y emociones; aún no disponemos de una panorámica completa que explique cómo funciona una mente imaginativa.
Psicológicamente hablando, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar, sobre todo porque son complejos, paradójicos y tienden a evitar el hábito o la rutina. No se trata de generalizar el estereotipo del "artista torturado", pero sí es verdad que los artistas suelen tener una personalidad compleja. Las investigaciones sugieren que la creatividad implica la unión de una multitud de rasgos, comportamientos e influencias sociales en una misma persona.

"Es cierto que a la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo", informa Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad. "Las cosas que sobresalen más son las paradojas del yo creativo… Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica".
Aunque no existe la definición exacta de la "típica" persona creativa, hay algunos rasgos y actitudes que caracterizan a las personas altamente creativas.
Estas son 18 cosas que las diferencian del resto.
Sueñan despiertos

A pesar de lo que sus profesores les dijeran, las personas creativas saben que soñar despiertos no es, en absoluto, una pérdida de tiempo.
Según Scott Barry Kaufman y la psicóloga Rebecca L. Mcmillan, ambos autores del artículo Ode To Positive Constructive Daydreaming [Oda a lo positivo y constructivo de soñar despierto], dejar que la mente merodee libremente puede contribuir al proceso de "incubación creativa". Por supuesto, muchos de nosotros sabemos por experiencia que las mejores ideas se nos ocurren de repente, cuando tenemos la mente en las nubes.
Aunque nos puede parecer que soñar despierto es una actividad sin sentido, un estudio de 2012 sugiere que, en realidad, dicho proceso va ligado a un estado cerebral muy dinámico y exigente, pues conlleva conexiones y percepciones en relación con nuestra habilidad para captar la información frente a las distracciones. También se ha descubierto que soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación y la creatividad.

Lo observan todo

Las personas creativas se comen el mundo; ven posibilidades en cualquier lugar y están constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión creativa. Como solía decir Henry James, "nada se pierde" en la mente de un escritor.
La escritora Joan Didion siempre llevaba encima un cuaderno en el que anotaba cualquier observación sobre la gente y los acontecimientos con el fin de entender mejor las complejidades y contradicciones de su propia mente:
"Por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable 'yo'", escribió Didion en su ensayo "Sobre tener un cuaderno de notas". "Estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y errático que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo".

Elaboran sus propios horarios de trabajo a su medida

Muchos grandes artistas afirman que cuando mejor hacen su trabajo es o por la mañana temprano o a altas horas de la noche. Vladimir Nabokov empezaba a escribir inmediatamente después de levantarse, a las 6 o a las 7 de la mañana; Frank Lloyd Wright decía que se había acostumbrado a levantarse a las 3 o a las 4 de la mañana, ponerse a trabajar durante unas horas, y luego volverse a acostar. Independientemente de cuál sea su horario, los individuos altamente creativos suelen saber en qué momento del día su mente está más activa, y en función de esto, organizan sus días.

Se reservan unos momentos de soledad

"Para estar más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos", escribió el psicólogo existencialista estadounidense Rollo May.
Con frecuencia, se describe a los artistas como personas solitarias. Aunque no siempre se cumple, la soledad puede ser una de las claves para llevar a cabo obras maestras. Para Kaufman, podemos volver a relacionar esta idea con el hecho de soñar despiertos; tenemos que concedernos momentos de soledad y, simplemente, dejar volar nuestras mentes.
"Tienes que contactar con tu yo interior para poder expresar tus pensamientos más internos", explica. "Es difícil encontrar esa voz creativa si no mantienes ningún contacto con tu interior ni reflexionas sobre ti mismo".

Saben aprovechar los problemas que les plantea la vida

Muchas de las historias míticas y de las canciones de todas las épocas han sido inspiradas por un drama o por un desamor; lo bueno de estos retos es que al final han servido como catalizador para crear arte. Los investigadores que estudian el crecimiento post-traumático, un ámbito de la psicología en auge, sostienen que mucha gente es capaz de emplear las dificultades y los traumas que sufrieron de pequeños para aumentar sustancialmente su creatividad. En concreto, se ha descubierto que los traumas pueden contribuir a que la gente desarrolle las áreas encargadas de las relaciones interpersonales, de la espiritualidad, el aprecio por la vida, la fuerza personal y, lo que es más importante para la creatividad, la capacidad de exprimir al máximo las posibilidades que te ofrece la vida.
"Mucha gente es capaz de utilizar esto como la gasolina que necesitan para descubrir una perspectiva diferente de la realidad", afirma Kaufman. "En algún momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un lugar seguro [...], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad".
Buscan nuevas experiencias

A la gente creativa le encanta lanzarse a probar nuevas experiencias, sensaciones y estados mentales. Esta apertura y amplitud de miras suele activar de manera significativa la creatividad.
"Estar abierto a nuevas experiencias te lleva, la mayoría de las veces, a obtener logros creativos", asegura Kaufman. "Esta idea presenta muchas facetas diferentes, pero todas relacionadas entre sí: la curiosidad intelectual, la búsqueda de sensaciones, el no tener miedo a mostrar tus emociones ni tu fantasía. Lo que une a todas estas características es el camino hacia la exploración cognitiva y conductual del mundo, tanto interno como externo".

Se caen y vuelven a levantarse

La resiliencia prácticamente es un prerrequisito para el éxito creativo, afirma Kaufman. El trabajo creativo a menudo se describecomo un proceso de fallos repetidos hasta acabar encontrando algo que encaja y que funciona. Las personas creativas, al menos las que tienen éxito, aprenden a no tomarse demasiado a pecho los errores.
"La gente creativa fracasa, y los que son buenos de verdad fracasan más de una vez", escribió Steven Kotler, colaborador deForbes, en una pieza sobre el genio creativo de Einstein.

Plantean grandes preguntas

La gente creativa es insaciablemente curiosa; normalmente, optan por cuestionar cualquier aspecto de la vida, e incluso cuando envejecen mantienen su sentido de la curiosidad. Ya sea mediante una conversación intensa o mediante una reflexión en solitario, las personas creativas observan el mundo a su alrededor y quieren saber por qué, y cómo, funcionan las cosas.

Observan a las personas

Son observadores por naturaleza y tienen curiosidad por la vida de los demás; a las personas creativas les suele gustar observar a la gente, y a menudo extraen algunas de sus mejores ideas de ahí.
"[Marcel] Proust pasó la mayor parte de su vida observando a la gente, anotó sus observaciones, y las reflejó en sus libros", explica Kaufman. "Para muchos escritores, observar la vida de la gente es muy importante… Son buenos observadores de la naturaleza humana".
Se arriesgan
Una parte del trabajo creativo implica correr riesgos; muchas personas creativas disfrutan del riesgo en diversos aspectos de su vida.
"Existe una conexión profunda y significativa entre el riesgo y la creatividad, aunque a menudo se pase por alto", escribió Steven Kotler en Forbes. "La creatividad es el acto de fabricar algo de la nada. Requiere hacer públicas las apuestas mejor posicionadas en tu imaginación. No es un trabajo para los tímidos. Perder el tiempo, empañar tu reputación y no gastar demasiado bien el dinero son algunas de las consecuencias negativas que puede tener la creatividad".

Consideran que todo en la vida es una oportunidad para la expresión propia

Nietzsche creía que la vida y el mundo deberían considerarse obras de arte. Las personas creativas tienden a ver el mundo de esta manera, y a buscar constantemente cualquier oportunidad de autoexpresión en la vida diaria.
"La expresión creativa es la expresión de uno mismo", afirma Kaufman. "La creatividad no es otra cosa que la expresión individual de tus necesidades, de tus deseos y de tu naturaleza única".
Siguen sus pasiones verdaderas

La gente creativa suele tener una motivación intrínseca; esto es, una persona creativa está motivada a actuar desde sus más internos deseos, en lugar de buscar el reconocimiento o las recompensas externas. Muchos psicólogos han demostrado que la gente creativa obtiene su energía de las actividades que le plantean desafíos, lo cual es una muestra de la motivación interna. Las investigaciones sugieren que solo con pensar en los motivos intrínsecos que te mueven a hacer algo se puede activar la creatividad.
"Los mejores creadores deciden implicarse con pasión en cuestiones complejas y arriesgadas que les proporcionan un importante sentido del poder por la capacidad de utilizar su talento", escriben M.A. Collins y T.M. Amabile en The Handbook of Creativity.

Salen de sus propias mentes

Kaufman señala que otro objetivo de soñar despierto es ayudarnos a salir de nuestra perspectiva limitada y explorar otras formas de pensamiento, que pueden ser una baza importante para el trabajo creativo.
"Soñar despierto nos permite evadirnos del presente", explica Kaufman. "La misma red cerebral asociada con la imaginación está vinculada a la teoría de la mente; esta nos permite imaginar lo que está pensando alguien o fantasear sobre cómo será nuestro “yo” futuro".
Otras investigaciones también señalan que inducir la "distancia psicológica" (es decir, pensar desde la perspectiva de otra persona o reflexionar sobre una cuestión como si fuera irreal o desconocida) puede activar el pensamiento creativo.

Pierden la noción del tiempo

Las personas creativas pueden pensar que cuando están escribiendo, bailando, pintando o expresándose, entran "en la zona", lo que se conoce como estado de flujo, que puede ayudarlos a crear a su máximo nivel de expresión. Dicho flujo es un estado mental en que un individuo va más allá de su pensamiento consciente para alcanzar un estado superior de concentración y calma sin esfuerzo. Cuando alguien alcanza este estado es prácticamente inmune a cualquier presión o distracción, sea interna o externa, que pueda entorpecer su actividad.
Entras en esa zona cuando realizas una actividad con la que disfrutas y que se te da bien, pero que a la vez te plantea retos; es lo que define a un buen proyecto creativo.
"[Las personas creativas] han descubierto su pasión, pero también han desarrollado su capacidad para entrar en el estado de flujo", asegura Kaufman. "Este estado mental requiere una conexión entre tus habilidades y la tarea que has emprendido".
Se rodean de belleza
Las personas creativas suelen tener un gusto excelente y, por ello, disfrutan de la belleza y se rodean de ella.
Un estudio publicado recientemente en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts reveló que los músicos (incluidos los miembros de una orquesta, los maestros de música y los solistas) muestran una alta sensibilidad e inclinación hacia la belleza artística.

Saben unir los puntos

Si hay algo que distinga a las personas altamente creativas del resto es la capacidad de ver oportunidades donde otros no las ven. Muchos artistas y escritores importantes han afirmado que la creatividad se basa en la capacidad de unir los puntos, algo que los demás probablemente nunca se habían planteado.
En palabras de Steve Jobs: "La creatividad simplemente consiste en conectar las cosas. Cuando le preguntas a las personas creativas cómo han hecho algo, se sienten un poco culpables porque en realidad no han creado nada, sino que se han limitado a ver algo. Tras un tiempo, les resulta obvio, pues han sido capaces de conectar las experiencias que habían tenido y de sintetizar cosas nuevas".

Les gustan los cambios radicales

La diversidad de experiencias es crucial para la creatividad, afirma Kaufman. A las personas creativas les encanta alterar las cosas, tener nuevas experiencias y evitar que su vida se convierta en algo monótono y mundano.
"La gente creativa tiene experiencias más diversas; la rutina es lo que mata esta diversidad de experiencias", explica Kaufman.
Encuentran tiempo para la meditación

Las personas creativas entienden el valor de la concentración mental, pues su trabajo depende de ella. Muchos artistas, emprendedores, escritores y otros trabajadores creativos, como David Lynch, consideran la meditación como una herramienta para conectar con su estado mental más creativo.
La ciencia respalda la idea de que la meditación realmente puede activar el poder de la mente de muchas formas. Un estudio realizado en 2012 por un equipo holandés señala que algunas técnicas de meditación promueven el pensamiento creativo. Las prácticas de meditación pueden ir ligadas a una mejora de la memoria y de la concentración, a un mayor bienestar emocional, a una disminución del estrés y de la ansiedad, y a una mayor claridad mental; todo esto puede fomentar la capacidad de pensamiento creativo.



18 mar. 2014

Un cuento de Haruki Murakami













Un cuento de Haruki Murakami:
Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril


José Díaz –Díaz

Estoy comenzando a encontrarme con la narrativa de Haruki Murakami y cada vez estoy más engolosinado con sus historias y su manera de narrarlas. Este escritor japonés(1949), bestseller nominado al Nobel varias veces, constituye, a mi modo de ver, un icono excéntrico y tierno ejemplar de la narrativa posmoderna que juega—con la seriedad del niño—a simplificar la compleja psico-filosofía del hombre actual, a través de inusuales, sorpresivos y, casi siempre, asombrosos artificios literarios.
La artesanía de los relatos y novelas que caracterizan la <>, de este japonés que ha conquistado gran parte del público lector de Occidente, quizás venga genéticamente por vía de sus padres quienes fueron profesores de literatura. Sin embargo, no todo es herencia; el nipón ciertamente, estudió literatura y teatro griego y su vida misma ha estado ligada tanto con la música clásica como con el jazz, con las canciones de los Beatles, con la narrativa de punta de lo estados unidos (valga decir Carver, o Scott Fitzgerald) y ha estado familiarizado con la cultura underground de las grandes ciudades.

La simbología de su escritura se enraiza en las creencias y postulados de André Bretón y la corriente surrealista, plena de voces ahogadas en pánico; en la inversión de los niveles de la realidad, y en la sensación de misterio y confusión que esto genera; persigue la resonancia de una imagen sensorial y conceptual que dibuja el vacío existencial, la vacuidad de conciencia y esa trampa absurda con que el tiempo de hoy pretende enredar la deseable trascendencia del hombre común, enlodado en el pantano del consumismo, del absurdo y de la carencia de un sentido profundo de la vida.

Así, en sus historias la existencia se torna breve y eterna a la vez, enmarañada y trivial siempre buscando una razón, un piso firme o una motivación consistente, clara y transparente que levante la conciencia caída en ese limbo de rutina trivial, de modorra existencial. Los personajes de sus argumentos, elementales y nada extraordinarios, nos llegan cargados de un desasosiego asombroso e insólito, vestidos con su pluma mágica de instante y vértigo, de rasgadura vital que nos seducen a la vez que nos apesadumbran.
Murakami sabe cómo jugar con esos elementos que constituyen el soporte de la conciencia actual y mezcla magistralmente la realidad con la ficción y la fantasía; la vigilia con el sueño, la ensoñación y las imágenes oníricas; la luz con la oscuridad; el yo real con el otro yo; lo que soy con lo que me gustaría que fuera; con lo que pretendo ser o deseo ser; el eco aplastante de la sinrazón de cara a un destino vertical y falaz.
El cuento que vamos a leer, contiene en su aparente simpleza eso y mucho más. La espesura transparente de su narrativa la encontraremos en este breve ejemplo en donde el tiempo lineal desaparece, la voz en primera persona le da paso a la tercera o a la segunda sin aviso alguno; la digresión y el deseo caben en tan mínimo espacio y el diálogo sesgado nos apega a la realidad del absurdo dejando en el remate muchos cabos por atar.
Para sellar de manera definitiva la convivencia entre realidad e irrealidad, Murakami cuenta su historia utilizando un lenguaje sencillo y hábil y, sobre todo, la técnica del <>, es decir, que la historia tiene ahora un soporte único: el cuerpo del lenguaje ensamblado en su elemento vital: la literatura.

Ahí va el cuento:

Una bella mañana de abril, en una estrecha calle del elegante barrio de Harajuku en Tokio, pasé al lado de la chica 100% perfecta.
Siendo sincero, no es tan bonita. No destaca en ninguna forma. Su ropa no es nada especial. La parte trasera del cabello continua doblada de haber dormido. No es joven, tampoco – debe estar cerca de los treinta, nada cerca de una “chica”, hablando propiamente. Pero aun así, me doy cuenta a 45 metros de distancia: que ella es la chica 100% perfecta para mí. El momento en que la veo, hay una resonancia en mi pecho y mi boca está tan seca como un desierto.
Quizás tú tengas tu propio estilo de chica – aquella con tobillos delgados, por decirlo, ojos grandes, o dedos agraciados, o te sientas atraído sin ninguna razón aparente hacia chicas que se toman su tiempo con cada comida. Yo tengo mis preferencias, por supuesto. Algunas veces en un restaurant me pierdo contemplando a una chica en la mesa contigua solo por la forma de su nariz.
Pero nadie puede insistir en que su chica 100% perfecta corresponde a algún estilo preconcebido. Así como me gustan las narices, no puedo recordar la forma de la suya – o incluso si tenía una. Todo lo que puedo recordar con claridad es que ella no era una gran belleza. Es extraño.
“Ayer por la calle me crucé con la chica 100% perfecta”, le diré a alguien.
“ ¿Si?” el dirá. “¿Linda?”
“En realidad no”.
“ ¿Tu estilo favorito, entonces?”
“No sé. No creo poder recordar nada sobre ella – la forma de sus ojos o el tamaño de sus pechos”.
“Raro”.
“Si, extraño”.
“Bueno, de todas maneras” él dice, ya aburrido, “¿qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?”
“No, sólo pasé a su lado por la calle”.
Ella camina de este a oeste y yo de oeste a este. Es realmente una bonita mañana de abril.
Desearía poder hablarle. Media hora sería suficiente: sólo preguntarle sobre ella, contarle sobre mí y–lo que verdaderamente quisiera hacer-es explicarle acerca de las complejidades del destino que hicieron que pasemos al lado del otro por un lado de la calle Harajuku una bella mañana de abril en 1981. Esto era algo que seguramente estaría colmado de inocentes secretos, como un antiguo reloj construido cuando la paz reinaba en el mundo.
Después de hablar, almorzaríamos en alguna parte, tal vez veríamos una película de Woody Allen, nos detendríamos en el bar de un hotel a beber cocteles. Con algo de suerte, podríamos acabar en la cama.
La potencialidad llama a la puerta de mi corazón.
Ahora la distancia entre los dos se ha reducido a menos de quince metros.
¿Cómo puedo acercarme? ¿Qué debería decirle?
“Buenos días, señorita. ¿Cree usted que podría regalarme media hora para conversar un poco?”
Ridículo. Sonaría como un vendedor de seguros.
“ ¿Perdóneme, por si acaso, sabe si hay alguna lavandería abierta las 24 horas en el barrio?
No, esto es igual de absurdo. Por un lado, no llevo ropa sucia. ¿Quién creería una frase como esa?
Tal vez lo mejor sea la simple verdad. “Buenos días. Tú eres la chica 100% perfecta para mí”.
No, ella no lo creería. O incluso si lo hiciera, podría no querer hablar conmigo. Lo siento, podría decir, puede que yo sea la chica 100% perfecta para ti, pero tú no eres el chico 100% perfecto para mí. Podría pasar. Y me encontraría en una situación, en la que probablemente me desmoronaría a pedazos. Nunca me recuperaría del shock. Tengo treinta y dos, y de eso se trata el ir haciéndose viejo.
Pasamos en frente de una florería. Un pequeño y tibio aire toca mi piel. El asfalto está húmedo, y percibo la fragancia de rosas. No puedo animarme a hablarle. Ella lleva un suéter blanco, y en la mano derecha agarra un sobre blanco al que le falta una estampilla. Entonces: ella le escribió una carta a alguien, tal vez pasó toda la noche escribiendo, a juzgar por su mirada somnolienta. El sobre podría contener todos los secretos que tuvo alguna vez.
Doy unas cuantas zancadas más y giro: ella se perdió entre la multitud.
Ahora, por supuesto, sé exactamente lo que debería haberle dicho. Hubiera sido un largo discurso, pero, demasiado largo para decirlo de manera apropiada. Las ideas que se me ocurren nunca son muy prácticas.
Bueno. Hubiera comenzado con “Érase una vez” y terminado con “Una triste historia, ¿no crees?”.
Érase una vez, un chico y una chica. El chico tenía 18 y la chica 16. Él no era inusualmente guapo, y ella no era especialmente bella. Ellos solamente eran un solitario chico común y una solitaria chica común, como el resto. Pero creían con todo su corazón que en alguna parte del mundo vivían el chico 100% perfecto y la chica 100% perfecta para ellos. Si, ellos creyeron en un milagro. Y ese milagro, en realidad sucedió.
Un día los dos se toparon en la esquina de una calle.
“Esto es increíble”, él dijo. “Te he estado buscando toda mi vida. No creerás esto, pero tú eres la chica 100% perfecta para mí”.
“Y tú”, ella le diría, “eres el chico 100% perfecto para mí, exactamente como te imagine en cada detalle. Es como un sueño”.
Se sentaron en la banca de un parque, se tomaron de las manos, y se contaron sus historias por horas y horas. Ya no estaban más solos. Habían encontrado y habían sido encontrados por su 100% perfecta mitad. Que cosa maravillosa es encontrar y ser encontrado por tu otro 100% perfecto. Es un milagro, un milagro cósmico.
Mientras se sentaron y conversaron, sin embargo, una pequeña, pequeña semilla de duda se sembró en sus corazones: ¿era realmente correcto que los sueños de alguien se hagan realidad tan fácilmente?
Y entonces, cuando se dio una momentánea pausa en su conversación, el chico le dijo a la chica: “Pongámonos a prueba-solo una vez. Si verdaderamente somos los amantes 100% perfectos para cada uno, entonces alguna vez, en algún lugar, nos volveremos a encontrar sin falta. Y cuando eso suceda, y sepamos que somos los indicados 100% perfectos, nos casaremos ahí en ese momento. ¿Qué opinas?
“Si” dijo ella, “eso es exactamente lo que deberíamos hacer”.
Y entonces se separaron, ella hacia el este, y el hacia el oeste.
La prueba que ambos habían acordado hacer, no obstante, era completamente innecesaria. Ellos nunca deberían haberse sometido a ella, porque real y verdaderamente eran el 100% correctos el uno para el otro, y era un milagro que se hayan conocido alguna vez. Pero era imposible que ellos supieran esto, tan jóvenes como eran. Las frías, indiferentes olas del destino procedieron a sacudirlos sin piedad.
Un invierno, tanto el chico como la chica se enfermaron de la terrible influenza, y luego de divagar entre la vida y la muerta perdieron todos los recuerdos de sus años mozos. Cuando despertaron, sus cabezas estaban tan vacías como la alcancía de D.H. Lawrence en su juventud.
Sin embargo, los dos eran jóvenes brillantes y decididos, y a través de sus incesantes esfuerzos lograron adquirir nuevamente el conocimiento y los sentimientos que los calificaron para retornar como miembros plenos de la sociedad. Alabado sea el cielo, se convirtieron en ciudadanos verdaderamente distinguidos que sabían transferirse de una línea de metro a otra, que eran completamente capaces de depositar una carta expresa en el correo. Incluso experimentaron el amor nuevamente, algunas veces tanto como en 75% o inclusive un 85%.
El tiempo pasó vertiginosamente, y pronto el chico tenía 32 años, y la chica 30.
Una bella mañana de abril, en busca de una taza de café para comenzar el día, el chico caminaba de oeste a
este, mientras que la chica, con la intención de enviar una carta expresa, estaba caminando de este a oeste, ambos a través de la estrecha calle del barrio Harajuku en Tokio. Se cruzaron en el medio mismo de la calle. El pálido destello de sus recuerdos perdidos brilló por un breve instante en sus corazones. Cada uno sintió una resonancia en el pecho. Y ellos sabían:
Ella es la chica 100% perfecta para mí.
Él es el chico 100% perfecto para mí.
Pero el resplandor de sus recuerdos era demasiado débil, y sus ideas ya no tenían la claridad de catorce años atrás. Sin una sola palabra, pasaron al lado del otro, desapareciendo entre la multitud. Para siempre.
Una triste historia, ¿no crees?
Sí, eso es, eso es lo que debería haberle dicho a ella.




2 mar. 2014

Tiempo de crear
















Entrevista al escritor José Díaz-Díaz, Jefe Editorial de AIPEH Miami

Por Pilar Vélez


José Díaz Díaz – Escritor Colombiano
El escritor Díaz-Díaz, es uno de los miembros fundadores de nuestro Capítulo AIPEH Miami (Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos), autor de los libros: El Último romántico, Los Ausentes y Versos del Inmigrante. Además de escribir para varias revistas, se desempeña como Jefe Editorial e instructor de varios de nuestros talleres de formación literaria. Con motivo del próximo Taller “Los Secretos del Cuentista”, lo he invitado a participar en la siguiente entrevista:

¿Qué lo motiva a escribir y como ha sido ese proceso creativo?

La motivación profunda que lo induce a uno a escribir es bien oscura e irracional. La escritura cuando pretende ser literaria, es decir comprometida con el arte y la sociedad con la cual se inserta, nace de una vocación inexplicable y no de una decisión lógica. Aún cuando exista un talento innato alimentado de una buena dosis de lectura, a la luz de la razón y la conveniencia no se ve motivo claro que justifique ser escritor. Solamente un sentido lúdico y comprometido de la vida, y el goce de hacer del lenguaje escrito la materia en la cual asentamos nuestra realidad, podría dar luces para entenderlo.
En cuanto al proceso creativo debo decirte que uno comienza leyendo. Cuando no hay escape al vicio de la lectura entonces entran las ganas de expresarse a través de lo mismo que tanto gozo le ha producido y es cuando vienen los primeros versitos, los primeros relatos y cuentos, y quizás, después, la primera novela. Si finalmente uno está decidido a permanecer en ese <>, se acomoda con el género que más le es afín a su temple estético y a su sensibilidad.


Considera usted que Miami es cuna y casa para la literatura hispanoamericana, ¿Qué opinión le merece?

Miami será cuna, casa y albergue no solo para la literatura hispanoamericana sino para la literatura en general y en particular para los escritores en español, cuando exista una notable cantidad de lectores y un movimiento consolidado alrededor de ellos que evite el cierre de librerías como La moderna poesía y la Suramericana; cuando exista al menos ¡un certamen! que premie con una suma decente la calidad y el esfuerzo de los escritores; cuando exista un puñado de becas y de bolsas de empleo para incentivar a quienes quieren dedicarse al ejercicio de escribir. Es lo que hay, Pilar. Por algo somos reales pioneros.

¿Cuál es su apreciación referente al desarrollo que ha tenido AIPEH Miami desde sus inicios a la fecha?
Pilar: Debo decirte que ha sido una labor muy positiva gracias a tu generosa dedicación y capacidad organizativa, tanto como a tu talento como escritora. Hemos tenido la fortuna de contar con unos cuantos miembros ansiosos— como nosotros— de fortalecernos en nuestro oficio de escritores y de acceder a estándares de calidad que nos permitan optimizar nuestras creaciones. Tal el sentido y el objetivo de los talleres que se ofrecen a sus miembros y al público en general. El lema de inclusión y no exclusión ha funcionado perfectamente.
Gracias al impulso de proyectos que tienen que ver con la comunidad, tales como Grito de mujer, en poesía, y el Mes de la literatura hispana, Aipeh-Miami se ha ubicado a la vanguardia del desarrollo cultural de la ciudad siendo un referente para organismos institucionales y privados en cuanto a la implementación de actividades que propendan por elevar el nivel cultural de sus habitantes.

¿Por qué es importante saber escribir un cuento?

El cuentista nace, no se hace. Es el género narrativo de precisión, suspenso, contundencia y remate perfecto. Es concisión y síntesis. Debe maravillar al lector y seducirlo de un nocaut. En el cuento no hay lugar para los diletantes ni para la digresión. La novela sí puede ganarse al lector <>, capítulo tras capítulo. La hojarasca y la palabrería no tienen cabida allí. Por ello es tan importante manejar apropiadamente las técnicas, los secretos y los trucos que como instrumentos de navegación permitan al cuentista llegar a puerto con su presea literaria en la mano.

¿Cree usted que todo escritor, debe saber cómo se escribe un cuento antes de lanzarse a escribir una novela?

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Lo uno no lleva necesariamente a lo otro, Pilar. Los dos pertenecen al mismo género narrativo pero poseen características distintas. De hecho hay cuentistas que nunca escribieron una novela como Jorge Luis Borges, el máximo representante de la literatura contemporánea en español, quien no se sentía cómodo con la narrativa novelesca porque, decía, se prestaba a la palabrería y a la imprecisión.
Si bien es cierto que la Novela es la expresión literaria de la conciencia de nuestro tiempo, y las editoriales la tienen como preferida en su marketing, el Cuento continúa siendo esa joya pulida del arte literario y como tal ocupa su propio espacio, ni menor ni mayor, ni mejor ni peor que el de su hermana.

En sus libros menciona a Bogotá y se destaca la influencia en su producción literaria. ¿Por qué esta ciudad es tan importante a nivel latinoamericano a nivel literario y cultural?

Tan importante como lo puede ser Buenos Aires, Lima, Santiago de Chile, la Habana o cualquier capital latinoamericana. El hecho es que el escritor arrastra la huella de su ciudad natal principalmente en sus primeros escritos. Pensemos en los cuentos de Julio Cortázar, en Conversaciones en la catedral de Mario Vargas Llosa; en La casa de Dostoievski de Jorge Edwards; en Los tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante. Todas esas obras llevan la impronta de la ciudad que vio crecer a sus escritores.
Valga la pena señalar que cualquiera de estas ciudades le lleva una ventaja de cientos de años en su madurez literaria a la jovencísima Miami que apenas lleva una centuria de fundada. La literatura urbana de esta ciudad está en ciernes mientras que los nuevos autores de aquellas están dando el salto de lo nacional a lo universal. Para ejemplos nombremos al mexicano Jorge Volpi quien conscientemente opta por narrar sobre escenarios no mexicanos. Cosas de la sociedad global.

Si comparamos estas dos ciudades: Bogotá con una historia ya hecha y a Miami una ciudad en franco desarrollo; ¿En que considera usted que deberíamos enfocarnos los grupos y las organizaciones literarias que promovemos la literatura hispana, para lograr que Miami apunte hacia ese norte? ¿Lo ve posible?

La historia de cada ciudad es dinámica en esencia y cambiante por naturaleza. El norte, a mi modo de ver no es el de imitar otras literaturas sino el de enfocarse en promover una literatura escenificada en Miami, en la cual el telón de fondo este dado por los contornos y rasgos del ser miamense. Ese objetivo que consolidaría una narrativa de la <> lo veo lejano puesto que quienes estamos escribiendo desde aquí todavía cargamos con el apego ancestral a nuestras raíces y producimos una narrativa signada con retazos de nuestras tierras de origen. Posiblemente las nuevas generaciones lo van a conseguir. Lo que no puedo afirmar es si esa nueva literatura va a ser escrita en inglés, en español o en spanglish.

¿Cuáles son los cuentos que más le han impactado y por qué?

Son unos cuantos, pero déjame Pilar, señalarte estos tres:
En la colonia penitenciaria, de Kafka. Por su rotunda contundencia en describir alegóricamente la sevicia de la conciencia fascista sobre la indefensión absoluta del hombre común.
El Aleph de Borges. Por su elaboración literaria para hacer sentir a los lectores conceptos tan abstractos como la fusión del tiempo y el espacio.
El ojo Silva, de Roberto Bolaño. Por su sensibilidad capaz de llevar al lector al desasosiego y quizás hasta el llanto.

¿Qué vamos a aprender en el taller de Cuento que iniciará el sábado 8 de marzo?
Más que aprender, vamos a reconocernos en nuestros propios escritos, puesto que cada participante deberá presentar ante sus contertulios el esbozo de un cuento el cual será diseccionado y optimizado por el grupo. Los mejores cuentos serán publicados en una Antología preparada por el mismo grupo.
El tallerista podrá descubrir el nivel de lenguaje que domina, para sincerar la potencia de su escritura. Detrás de cada cuento subyace la hondura cultural de su autor. Es imprescindible que el cuentista consiga expresar en su narración la calidad de su cosmovisión, de su universo literario, de su sensibilidad como ser humano y de su talento para transcribir en la materia que elabora, como lo es el lenguaje, su creación narrativa.
Lo demás, son los recursos, técnicas, secretos y trucos del cuentista. Vamos a revelar el incontable número de consejos que los maestros del cuento nos han legado en cuanto al manejo de la narración, al tratamiento del tiempo y del espacio, a la descripción del personaje principal y de los secundarios; a los diálogos, a la tensión, el suspenso y el desenlace del argumento. Es tiempo de preguntar. Es tiempo de compartir. Es tiempo de crear.