2 dic. 2015

Muestrario de Ficciones Hispanoamericanas, pronto en Amazon

Muestrario de Ficciones Hispanoamericanas, pronto en Amazon















Muy pronto, La Caverna, escuela de escritura creativa, publicará en la plataforma de Amazon la Antología bilingüe2015 en versión de papel y digital.

(Ya se puede ordenar en Amazon:
http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=Muestrario+de+Ficciones+Latinoamericanas.+Jose+Diaz+Diaz)

Coeditada por María Gabriela Madrid y José Díaz- Díaz, Muestrario de Ficciones Hispanoamericanas recoge textos de los narradores residentes en el sur de la Florida: Dioly Araque (Venezuela) Luis Alberto Miranda (Colombia); Hernán Orrego
(Chile); Tonny Flórez de Restrepo (Colombia) y José Díaz- Díaz (Colombia); de María Gabriela Madrid, venezolana residente en San Antonio, Texas; del peruano residente en Lima, Jorge Andrés Escalante y del mexicano Alejandro Rosales Lugo, residente en La Victoria, Tamaulipas.

El prólogo, cuyo texto publicamos a continuación es de la autoría de Luis Alberto Miranda. La traducción general del libro al inglés,  a excepción de algunos textos traducidos por los propios autores, es de María Gabriela Madrid.

La ilustración de la cubierta del libro y de las ilustraciones interiores corresponde a fotos de pinturas del gran maestro cartagenero Chenco Gómez.















 



Prólogo

El cuento  y la búsqueda de identidad.
Por: Luis Alberto Miranda

En la tradición cultural de todos los pueblos y en la formación de las naciones, el acto de contar, la llamada narración oral o escrita, ha sido de suma importancia para la formación de los inconscientes colectivos y del acervo de ideas, creencias, ideologías y valores sociales o religiosos que han conformado eso que llamamos cultura y que en una dimensión mayor consideramos como civilización.

Las juglarías en todas sus formas desde la mitología griega o desde las cosmovisiones orientales que encontramos, por ejemplo en el Ramayana y el Mahabharata, hasta el vallenato colombiano y la cuentística garcíamarquiana con el acento del realismo mágico, han sido un motor de incalculable fuerza en la formación del imaginario popular sobre el que se asientan las naciones del mundo.

Muchas ideologías han sido formuladas sobre —en términos de Foucault— el juego de la verdad, que no está localizado en algún pasaje secreto de nuestra mente o pensamiento, sino en las circunstancias de la vida práctica en relación con procesos específicos de la supervivencia cotidiana, en los espacios, lugares y tiempos donde las rutinas de las relaciones humanas se llevan a cabo. Donde se aplican; la visión, la acción y el juicio sobre los acaeceres de la existencia doméstica, de las relaciones sexuales, del trabajo y de la interacción con la res publica, es donde el lenguaje aparece como un instrumento heterogéneo a través del cual podemos darle un sentido a nuestra existencia y constituir una escencia que nos permite reconocernos como entes vivos y donde nuestro cuerpo físico, nuestra mente y nuestros sentimientos construyen los caminos de la vida que nos afirman: somos y existimos como seres humanos, en el más amplio y profundo sentido de esas dos palabras.

Pero este no ha sido un proceso fácil, nuestros pensamientos y sentimientos conviven como una unidad de contrarios donde hay una lucha permanente entre habilidades, instrumentos, tecnologías que elaboramos. Las ideas y conceptos forjados a través de una praxis, no solo de siglos sino de miles de años.

El cuento ha sido parte fundamental de ese proceso en el cual pasamos de nuestra propia identidad a formar parte de una identidad social. Todos tenemos una personalidad individual y una social. Esa personalidad adquiere tintes especiales cuando el entorno y las circunstancias nos llevan a vivir en el exilio. Hay una diáspora latinoamericana que por diferentes o similares razones ha tenido que abandonar su tierra nativa. Los Estados Unidos tienen una población latinoamericana de alrededor de cincuenta millones. Cada uno trae en su imaginario cultural y en su axiología una carga infinita de problemas irresueltos, de angustias ancestrales, de desencuentros sociales, económicos, políticos e intelectuales. Todos cargan sus propios demonios que quieren exorcizar y no saben cómo.  Es en ese momento donde aparece el escritor, ese médium de la aventura fantástica que es la literatura para acercarse a ellos y depurarlos a través del lenguaje,  recogiéndolos de su propia cultura, de su imaginación y de su psiquis en su historia personal.

Sucede con esta antología, un grupo de escritores exilados de Venezuela, Colombia, Chile; y dos de ellos residentes en México y Perú. Reúnen sus trabajos con la palabra escrita a través de una serie de cuentos que encarnan lo que hemos querido describir en los párrafos anteriores, la interacción individual y social en un mundo que aunque extraño, cuando recién llegados, se vuelve parte del imaginario nativo para construir una serie de aproximaciones fenomenológicas sobre experiencias particulares y el conjunto de preocupaciones psicológicas en medio de las nuevas realidades que nos convocan. 

Aunque la crítica tradicional y académica establece conjuntos de normas sobre la estructura del cuento, el grupo de escritores reunido en esta antología presenta características muy especiales en la forma y el contenido de los cuentos. No necesariamente siguen las normas de los clásicos, aunque es evidente que algunos tienen una formación clásica, todos son innovadores. La vida en el exilio y la búsqueda de identidad en las nuevas realidades hacen que estos escritores sean en cierta manera, unos revolucionarios en el manejo del lenguaje. Juegan a veces en mayor o menor medida, con el simbolismo sobre el hecho mismo del suceso narrado, el lenguaje es en muchos de ellos, el hecho central de sus cuentos.  Un cuento decía alguien, es el equivalente a una fotografía, una novela es el equivalente a una película. Como juega el ordenamiento de nuestros recuerdos y el bagaje infinito de experiencias que guardamos en el inconsciente en el momento de escribir, hace que cada uno aporte su propio estilo y nos sorprenda con su particular manejo del lenguaje. La vieja discusión del siglo XIX entre naturalismo y simbolismo se inclinó por el segundo. Si las palabras son símbolos en sí mismas y de los acuerdos implícitos por la lingüística, encontramos que el lenguaje propuesto en estos cuentos apela a la imaginación de los lectores en un nivel más profundo y obliga al acucioso y al novato, a establecer un diálogo donde la lectura toma giros inesperados en la mente de ese que se hace partícipe de la creación en la manera cómo interpreta esos textos.

El acto de escribir es fundamentalmente un acto de honestidad, el verdadero escritor tiene que enfrentarse a lo insólito, tiene que diferenciar arte de mercantilismo, arte de estilo, arte de técnica, arte de hiperrealismo o minimalismo, el arte es arte, hay una muy delgada línea que separa la descripción común de los hechos cotidianos y los convierte en un discurso verdaderamente literario. No es el discurso de las meta-narrativas, ya sean estas, el discurso científico, antropológico o historiográfico.

Cuando uno se enfrenta a una narrativa debe preguntarse qué es lo que predomina, si es el discurso barroco donde existe una literatura de lo insólito, si es hiperrealista, naturalista o  puramente simbólico. Con la novela de Joyce, Ulises, se probaron todos los estilos y se afirmó el llamado flujo de conciencia, que permite al escritor recrear los pensamientos de sus personajes.  La historia de todo novelista, dice Roland Barthes, es la historia de un tema y todas sus variaciones, en el caso del cuento, la historia requiere de un tema, una trama, un final que sin obligarnos a seguir la lógica aristotélica, si nos permita reconocer en esa fotografía los elementos fundamentales que nos cuentan una historia.
La idea de esta antología conlleva algunas cargas puramente emocionales, algunos recursos puramente imaginativos e incluso algunas descargas de erotismo que hacen de su lectura una atractiva experiencia para lubricar la mente, alertar el espíritu y afianzar sentimientos que transpiran a través de los fantasmas y demonios de los personajes  con los cuales quieren liberarse este grupo de escritores.

Algunos de estos cuentos nos presentan lo insólito de nuestras quimeras, donde el aspirante a escritor debería sentirse  obligado a seguir la tradición cortazariana de ese famoso texto titulado “El perseguidor” que se nutre de la vida del famoso jazzista norteamericano Charlie Parker para mostrarnos el manojo de contradicciones humanas que deberían marcar la pauta de los personajes que resultan siendo, los alter-egos, los reflejos o los espejos del escritor.  Toda buena literatura implica una dualidad entre la vida del artista y su obra, una dualidad que se retroalimenta en una praxis donde los textos resumen las premisas críticas de las ideologías y la vida cotidiana de los autores, se funde en lo que podría ser, un triunfo de la imaginación, el cuento como verdadera obra de arte.

Dadas las características del mundo globalizado en que vivimos, la revolución tecnológica y la incertidumbre sobre un mundo que cambia a la velocidad de la luz, una antología como ésta, viene a ser, simple y llanamente, un triunfo de la imaginación.


Prologue
By Luis Alberto Miranda

In the cultural tradition of all peoples and the formation of nations, the act of telling stories, the call oral or written narrative, has been critical to the formation of the collective unconscious and the body of ideas, beliefs, social or religious ideologies and values ​​that have shaped what we call culture and at a larger regard as civilization.
The juglar
ías in all its forms from Greek mythology or from the eastern worldviews that are, for example, in the Ramayana and the Mahabharata in India, to the Colombian vallenato and the Garcia Marquez’s short stories with the accent of magical realism, there has been a very strong driving force of great value in the formation of popular imagination on which the world's nations are based.
Many ideologies have been formulated on, in terms of Foucault, the game of truth, which is not located in a secret passage in our mind or thought, but in the circumstances of practical life, in relation to specific processes of everyday survival the spaces, places and times where human relationships routines are performed. Where vision, action and judgment on the happenings of domestic life, of sex, of work and interaction with the public administration apply is where language appears as a heterogeneous instrument through which we can give meaning to our existence and form an essence that allows us to recognize ourselves as living things and where our physical body, our mind and our feelings build the roads of life who say to us: we are and we exist as human beings, in the broadest and deepest meaning of those two words.
But this has not been an easy process, our thoughts and our feelings coexist as a unity of opposites where there is a constant struggle between skills, tools, technologies we develop, ideas and concepts forged through a praxis, not just centuries but thousands of years.
The story has been a fundamental part of that process in which our own identity had become part of a social identity. We all have an individual personality and a social one. That personality acquires special dyes when the environment and circumstances lead us to live in exile. There is a Latin American diaspora that for different or similar reasons had to leave his native land. The United States has a Latin American population of about fifty million. Everyone brings their cultural imaginary and axiology an infinite burden of unresolved problems, ancestral fears, social, economic, political and intellectual misunderstandings. Each of these charging fifty million who want their own demons to exorcise and does not know how. It is at that point where the writer, the medium of the fantastic adventure of literature to approach those demons and purge through language, picking their own culture, their imagination and their psyche in his personal history appears.
That is what happens in this anthology, a group of exiled writers from Venezuela, Colombia, Chile and two of them living in Mexico and Peru. They put together their work with letters and literature through a series of stories that embody what we wanted to describe in the preceding paragraphs, the individual and social interaction in a world that although strange when we arrive, it becomes part of the native imagination to build a series of phenomenological approaches on specific experiences and psychological concerns set amid the new realities that bring us together.
Although traditional and academic criticism establishes sets of rules on the structure of the story, the group of writers gathered in this anthology presents very special characteristics in the form and content of the stories. Not necessarily follow the rules of the classics, although it is clear that everyone has a classical training, all without exception are innovative. Life in exile and the search for identity in the new realities make these writers are in some ways a revolutionary in the use of language. Sometimes play a greater or lesser extent, with the symbolism of the fact narrated event itself, the language is in many of them, the central fact of his stories. A story, has been said, it is the equivalent of a photograph, a novel is the equivalent of a movie. As plays the ordering of our memories and the infinite wealth of experience that we keep in the unconscious at the time of writing, it causes each brings his own style and surprise us with his particular use of language. The old argument of the nineteenth century between naturalism and symbolism leaned symbolism. If words are symbols in themselves but also symbolize the implicit agreements linguistics, we find that the proposed language in these stories appeal to the imagination of readers to a deeper level and requires the diligent reader and the novice, to establish a dialogue where reading takes unexpected turns in the mind of the reader who becomes part of the creation process plays in how those texts.
The act of writing is fundamentally an act of honesty, the real writer has to face the unusual, has to differentiate art from mercantilism, art style, art technique, art of hyper-realism or minimalism, art is art, there is a very thin line between the common description of daily events and when it becomes a truly literary discourse. It is not the speech of the meta-narrative, whether these, scientific discourse, anthropological discourse or historiographical discourse.
When one is faced with a narrative you must ask what prevails if the baroque discourse where there is a literature of the unusual, whether it's a hyper speech, naturalistic or purely symbolic. With Joyce's novel, Ulysses, all styles were tested and called stream of consciousness, which allows the writer to recreate the thoughts of his characters he said. The history of every novelist, says Roland Barthes, is the story of a topic and all its variations, in the case of the story, the story requires a theme, plot, an ending that without forcing us to follow Aristotelian logic, we recognize in that photograph the fundamental elements that let the author tell a story.
The idea of
​​this anthology brings some purely emotional burdens, some purely imaginative resources and even some downloads of eroticism that make reading an engaging experience to lubricate the mind, spirit and strengthen alert feelings transpire through ghosts and demons characters with whom want to free this group of writers.
Some of these stories show us the strangeness of our chimeras, where aspiring writer should feel obliged to follow the tradition of the famous Cortazar’s style text entitled "Tracker" that taps into the life of the famous American jazz musician Charlie Parker to show the bunch human contradictions that should set the tone of the characters that are going to be the alter-egos or reflections and mirrors of the writer. All good literature implies a duality between the artist's life and work, a duality that feeds into a praxis where texts summarize the critical assumptions of ideologies and the daily lives of the authors melts in what could be a triumph of imagination, the story as a true works of art.

Given the characteristics of the globalized world we live in, the technological revolution and the uncertainty of a changing world at the speed of light, an anthology such as this, turns it into, quite simply, another triumph of the imagination.


www.facebook.com/lacavernaescuela





30 nov. 2015

El show de Nancy con el escritor José Díaz- Díaz


Amigos lectores, con mis mejores deseos porque el 2016 sea un año de mayor regocijo estético y menores desasosiegos cotidianos, les comparto la entrevista que realicé con la periodista Nancy Restrepo sobre el significado de la obra pictórica del maestro colombiano Chenco Gómez. Un fuerte abrazo.
José Díaz-Díaz


https://www.youtube.com/watch?v=BiDxw6ELxx4



El show de Nancy con el escritor Jose Diaz Diaz











23 oct. 2015

Corceles de la memoria. Un relato de Jesús Callejas


Voces de una literatura marginal
Corceles de la memoria, un relato de Jesús I. Callejas.
Por: José Díaz- Díaz


“El hombre no es más libre que el carnero en su corral, concluyó Esteno”

Tratar de definir el estilo narrativo de Jesús Callejas nos puede llevar a transitar vericuetos más bien oscuros, que nos inducen a cuestionarnos el sentido profundo de la literatura, de la escritura, del lenguaje, de la gramática, en fin, que nos sacude por su oposición diametral a las narrativas que comúnmente estamos acostumbrados a leer.  Callejas reside en el sur de la Florida y  es un escritor marginal, como él mismo se denomina; marginado por las editoriales pues ninguno de sus libros lleva el sello de alguna de ellas. Sin embargo, gracias a la Internet podemos acceder a su lectura.
En esta ocasión me voy a referir a su relato corto: Corceles de la Memoria*, el cual considero que contiene gran parte de las características de su escritura tan particular como interesantísima por los retos estéticos que plantea frente a los cánones tradicionales  que rigen las normas de la narrativa actual. La narrativa de Callejas es apta para lectores avezados.
En Corceles de la memoria, narra las aventuras del escritor y pianista  Felisberto en un fantasmal viaje por los mares de Uruguay en una barca  llamada Celina. Océano adentro es recibido por los personajes míticos: Esteno y Euríale, hermanas de Medusa, mejor conocidas como las Gorgonas, quienes son sus anfitrionas y lo conducen y zambullen en un maravilloso paseo de vigilia y sueño, de diálogos hilarantes con personajes míticos e históricos viajando en el tiempo hacia atrás dentro de un escenario alucinado de atmosfera surrealista, en donde el monólogo interior, las asociaciones libres, la escritura automática,  hacen parte del envoltorio del paquete narrativo.
Felisberto El protagonista, filosofa con las Gorgonas sobre su condición de mortal y de su destino;  sobre el sentido de su existencia y de sus acciones en cuanto hombre y artista; sobre la validez de la experiencia que está atravesando, pues no sabe  si está vivo o está muerto. En cuanto Alter-ego del autor, inquiere sobre el valor y reconocimiento de su escritura que auto proclama expresión del  Realismo Mágico. En una total simbiosis con personajes de la metaliteratura, (es decir, con argumentos, tesis y situaciones acumulados en libros de la historia de la literatura); de la mitología y de la vida real,  este protagonista convierte la realidad en ficción y la ficción en realidad de tal modo que lo único palpable, real y cierto es el lenguaje atropellado que emana de su conciencia neurótica. Con la ubicación de este personaje, el autor  apuesta por una significación totalmente connotada por niveles de construcción poético, ensayístico,  místico y  hermético.
Si bien es cierto que el argumento o hilo de la trama acompaña el itinerario  de la escritura, se nos presenta diluido y evanescente en medio de una arrolladora forma de nuevo barroquismo —y hasta con destellos de preciosismo rococó— pleno de imágenes profundamente, alegóricas y metafóricas como podemos apreciar en el siguiente párrafo:
Conmovidas, las hermanas, ahora en ropaje de helénicas beldades, de trigales cabelleras e iridiscentes rostros, cuasi mosaicos parlantes frenando venas lujuriosas, lo levantaron por ambos brazos hasta conducirlo al camarote de dóricas ventiscas o verticales flotas. Lo depositaron sobre una inmensa cama ocupando entonces, testosterónicas custodias, oblicua posición en el rectángulo esponjoso”.   
En este fragmento, la forma no solo succiona el contenido sino que rebasa todo tipo de orden y norma  gramatical, desintegrando desde una sintaxis oracional y narrativa dislocada,  el contenido lógico que el texto pudiera presentar. Es una  escritura vertida en imágenes sensoriales y conceptuales a partir de analogías y paradojas que no es tanto acerca de algo, como algo en sí mismo. El movimiento de las palabras, sus secuencias rítmicas y melódicas, y el color emocional de la página son los principales representantes del pensamiento y el sentimiento del autor.  Ilustremos con otro fragmento lo anteriormente afirmado:
 El sol no daba tregua paseando refractarios dedos de oro sulfúrico a lo anchuroso de la bahía y el cerro, absorbido sensorial, desparramado a puntillismo entre los incontables peregrinos de la tarde joven en la llamada “Atenas del Plata”.
 Podemos deducir que en el texto de Callejas, los significados comúnmente aceptados de las palabras son secundarios, a veces multidimensionadas frases destinadas a transmitir varios estratos de significado a la vez, o cercenados en sus funciones, de tal manera que un sustantivo puede ser un adjetivo o verbo o un adjetivo y un verbo pueden convertirse en un nombre. Así por ejemplo cuando escribe: Fue entonces que el sol abanicóse dudas y se escurrió para dar paso al eléctrico galpón de nubes provocando deserción en plaza y avenidas, dejando solitario, cuasi adormilado a Felisberto y su reloj de ansias. Saltando aterrado vio lo que presentían los puentes oníricos de su laringe y su jauría de letras le alertaba.
Es un lenguaje retorcido que a la vez que se esconde revela secretos. El sentido del relato descansa en su propio lenguaje. Al mismísimo estilo de James Joyce en Finnegan’s Wake, publicado en 1939 en donde el «habla onírica y el "dreamspeak", se toman el cuerpo del relato. Jesús Callejas nos sorprende con este estilo que sigue la corriente del irlandés en su última etapa, y que Norris lo describe como un lenguaje que «al igual que la poesía, utiliza palabras e imágenes con distintos significados, incluso a menudo contradictorios».  De hecho se abraza una forma narrativa en donde se emplea el lenguaje como un medio nuevo, rompiendo todos los usos gramaticales, los valores de espacio y de tiempo, todas las concepciones ordinarias de contexto.  El tema es el lenguaje y el lenguaje es el tema, un lenguaje que explota toda asociación fónica y la asociación libre, entregándonos la lectura de un texto de género hibrido, hilvanado cual saltimbanqui enloquecido, entre  cuento, ensayo, prosa lírica o pieza de teatro.

Evidentemente, en la escritura de Callejas debemos reconocer un plus que agrega a la herencia aportada por Alejo Carpentier y el diseño de esa forma estética de narrar que conocemos como Lo Real –Maravilloso. Otro plus le agrega al realismo mágico garciamarquiano— que a mi modo de entender —consiste en la manera de trabajar la sintaxis oracional y narrativa dislocada que identifica su obra.
Por supuesto que ya tenemos antecedentes, además de la de Joyce en la historia de la literatura sobre este tipo de elaboración como es el caso de la llamada «sintaxis faulkneriana» (en: El sonido y la furia el monólogo de Benjamín, el idiota), claro ejemplo de un reflexivo y elaborado uso de una Gramática pervertida, de  sintaxis caótica, desordenada e inconexa.  A propósito rompen en algunas partes de sus relatos con la sintaxis y la lógica. En la voz del idiota Benjamín en EL Sonido y la furia, una conciencia sin capacidad de sintaxis mezcla en su experiencia diaria sensaciones pasadas y actuales asociadas de forma incoherente. Los pensamientos se manifiestan como si no estuvieran en control. Todo esto es posible gracias a la  «Licencia poética» que transcribe con fidelidad estados reales de conciencias perturbadas.
El carácter marcadamente autobiográfico de la escritura de callejas se hace palpable no solo en este caso por el uso del Alter-ego, (Felisberto como personaje  la paródico del autor), sino a lo largo de otras novelas como Memorias amorosas de un afligido y Yo bipolar, una de su más reciente obra publicada en la red. Y él no lo esconde sino al contrario lo admite y resalta, tal como lo expresa en el siguiente párrafo:
novedoso, metódico, preciso, podas y pules tus gemas con afán nervioso. ¿Cómo logras hacer de la neurosis arte? Sólo me limito a traducir lo que conozco, lo que vivo y me rodea… La verdad es que yo no entiendo a un escritor que no sea autobiográfico…
Nos  encontramos, entonces, frente a un escritor consciente de los valores estéticos que nos rigen y que transita totalmente lúcido un tipo de escritura que para él posee plena validez. Hace de su condición mental un laboratorio vivo donde cuece sus ficciones soportadas por un lenguaje libérrimo navegando  entre los entresijos de la sustancia significativa, que a su vez es equivalencia de su modo de vida real, insobornable y libertaria.
Su Escritura neurótica es franca, directa y conmovedoramente explícita. Leamos el siguiente párrafo:
Ah, señoras, alivio ofrece su generosidad, pero no hay tranquilidad para mí: el otro siempre acecha. Me vigila; emerge desde adentro y desde afuera, me insulta y censura acosándome en cuanto sitio frecuento. Me persigue solo o envía tras de mí su ejército animista. No me deja dormir y si sueño aparece trayendo consigo las congojas. No le concede tregua a mis neuronas drenadas. Si la memoria me regresa, temo que el pasado me atrape y encadene y yo deseo vaciar mis ojos de excesivo mobiliario, de objetos que me han perseguido y vigilado desde la infancia.
¿Se origina el arte en la locura? Lo que podría confirmarse es  que los extremos se tocan, la lucidez es capaz de conducir a la locura, y tal vez también ocurra a la inversa o, en todo caso, es posible que se compruebe que los extremos nunca han existido, que lo que llamamos locura y lucidez son estados latentes en cada uno de nosotros, solo duermen.
 Al respecto,  Foucault sostiene que “las locuras, aun las que son mudas, pasan, y pasan siempre, por el lenguaje. Que no son tal vez más que la extraña sintaxis de un discurso”. Interpretar, pues, el discurso del loco en todas sus áreas (incluso en su silencio) es parte de una tarea central, que suele verse interrumpida no porque estos “no hablan, sino tal vez porque, justamente, hablan demasiado, con su lenguaje sobrecargado, en una especie de profusión tropical de los signos en la que se confunden todos los caminos del mundo”.
Este tipo de escritura inusual y transgresora como la de Jesús Callejas, marginada por el mercado editorial, y que yo llamaría Neoexpresionismo Literario, nos conduce también a replantear la calidad narrativa que nos está imponiendo la industria del libro en general. Esta industria montada sobre el facilismo de una cultura pasiva y de distracción,  demuestra su vocación mercantilista que más que servir de vanguardia para una exploración cultural de apertura a propuestas estéticas nuevas, empobrece el nivel crítico de los lectores ya de por si torpe y menguado.  “No será el miedo a la locura… lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación.”, reza el Manifiesto Surrealista. De otra parte, la frase final de la novela Nadja de André Breton nos viene como anillo al dedo para ilustrar la estética callejiana. Dice: “La belleza será CONVULSIVA o no será”.




*Los invito a leer el relato en: http://www.revistacronopio.com/?p=13119
Jesús I. Callejas (La Habana, Cuba, 1956) ha publicado, por su cuenta, ya que desconfía paranoico de los consorcios editoriales, los siguientes libros de relatos: Diario de un sibarita (1999), Los dos mil ríos de la cerveza y otras historias (2000), Cuentos de Callejas (2002), Cuentos bastardos (2005), Cuentos lluviosos (2009). Además, Proyecto Arcadia (Poesía, 2003) y Mituario (Prosemas, 2007). La novela: Memorias amorosas de un afligido (2004) y las noveletas Crónicas del Olimpo (2008) y Fabulación de Beatriz (2011).  Recientemente ha publicado los trabajos virtuales Yo bipolar (2012) (novela); Desapuntes de un cinéfilo, (2012), que incluye, en cinco volúmenes, historia y reseñas sobre cine; y Arenas residuales y demás partículas adversas (2014) (relatos).

José Díaz- Díaz, Escritor y Crítico literario, Director de La Caverna, escuela de escritura creativa.joserdiazdiaz@gmail.com; @lenguajevital 

Este y otros relatos de Jesús I. Callejas se pueden leer en: Vorágine sensual. La antología se ordena en Amazon. Editor Jose Diaz Diaz.

15 oct. 2015

Blondie María, fragmentos del cuento de Luis Alberto Miranda

Blondie María, fragmentos del cuento de Luis Alberto Miranda















La Caverna, escuela de escritura creativa, continuando con la presentación de textos de los escritores que conforman la Antología Bilingüe: MUESTRARIO DE FICCIONES HISPANOAMERICANAS, a publicarse en la plataforma de Amazon en noviembre próximo, reproduce en esta oportunidad un fragmento del cuento: Blondie Maria, del escritor colombiano Luis Alberto Miranda.
La edición bilingüe 2015 contendrá además, relatos de las venezolanas María Gabriela Madrid y Dioly Araque; del mexicano Alejandro Rosales Lugo; del peruano Jorge Andrés Escalante; del chileno Hernán Orrego y del colombiano  José Díaz- Díaz. La ilustración de la cubierta del libro así como las ilustraciones interiores, pertenecen a fotos de pinturas del maestro Chenco Gómez


Blondie María


Cuando salí de clase de filosofía, tuve que reconocer que la Rubia María me había impresionado, hablaba en un tono que podríamos llamar seductor, con una voz suave y amanerada y se mordía los labios nerviosamente, pude entonces apreciar el contraste entre la blanca piel del rostro y el rosa intenso de sus labios por los que brotaba la libido hecha palabras dulces con las que trataba de seducir mi inteligencia. La conversación pronto nos llevó a la antigua Grecia y al rescate de los dioses.
(…) La Rubia María desafiaba entonces al Olimpo. Tenía un par de senos 38 D y la piel muy blanca que dependiendo de la hora del día cambiaba de tonalidad pasando de un blanco inmaculado a un rojizo pecoso como el de las fresas. No considerábamos entonces el racismo. Una tarde me dijo que se le habían acercado más de 600 hombres a hacerle proposiciones que no sabía si eran honestas o deshonestas. Uno le había dicho: Yo estoy comprometido en una relación seria, pero me gustaría tener una chica alterna. Una aventura estable. “Por el ladito” como ­­­dicen. Otro le había propuesto que se fuera a cuidarle sus niños como "babysitter" o niñera, que su esposa ya le había dado permiso de contratarla, aunque no podía disimular su entusiasmo cuando la veía caminar desparpajadamente con una minifalda escocesa que apenas alcanzaba a cubrirle la parte inferior de los labios en su curvatura austral. Aunque después trató de arreglar todo, diciéndole que él y su esposa le ayudarían a conseguir un novio. Entonces ella me dijo que era una lectora apasionada de historias de amor y que estaba leyendo doce tomos de las más cachondas historias de amor en un libro titulado "Historias de amor en la historia de Francia", para justificarse invocaba sus dioses.

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Biografía: Luis Alberto Miranda Sr.: Periodista y escritor bogotano. Estudió Filosofía, Letras e Historia en el Colegio Mayor de la Universidad del Rosario en Bogotá. Es diplomado en “Español Superior” por el Instituto Cervantes de la Universidad de Salamanca. Hizo estudios de declamación y Arte Dramático con el Maestro Víctor Mallarino en Bogotá. Está naturalizado en los Estados Unidos desde hace 30 años y ha ejercido el periodismo en New York, Washington y Miami como director de “El Tiempo Hispano”. Como escritor se cuentan sus libros: “Nosotros los de Entonces” (cuentos); “Geografía de lo invisible” (cuentos); “Los Filtros de la Noche” (cuentos), “La Interpretación de los sueños” (Ensayo), En la Era del Hispano y La tragedia Latinoamericana (ensayo social). Tiene en prensa dos novelas: “El Tigre de Papel” y “Reviernes de dos gemelas tempestuosas” que verán la luz próximamente.
Luis Miranda es un escritor no solo perspicaz e ingenioso, sino extremadamente sensible a la problemática de su oficio. Urgido por la necesidad de reflexionar, estima que si el ejercicio de las letras es su vida entera, sería pusilánime no poner plenamente su creatividad y talento al servicio de esta pasión. Desde sus inicios como escritor se ha interesado por diversas cuestiones estéticas y filosóficas, de las cuales no se excluye el hecho de ser inmigrante y el ser ampliamente humano. En sus obras, Miranda construye fantasías poéticas y alucinantes que renuevan la literatura de la imaginación, para expresar la condición del hombre perdido en un universo caótico y angustiado por el fluir temporal. La más importante de las preocupaciones es la convicción de que el mundo es un caos imposible de reducir a ninguna ley humana. Ella destaca el absurdo de la existencia, al que no puede encontrarse una justificación intelectual.










Blondie Maria

When I left philosophy class, I had to admit that Blonde Maria had impressed me, she used to speak in a tone that could be called seductive, with a soft and mannered voice while she bit her lips nervously, I could then appreciate the contrast between the white skin tone of her face and the bright pink lips that burgeoning libido made sweet words trying to seduce my intelligence. The conversation soon took us to ancient Greece and the rescue of the gods.




(...)Blonde Maria then challenged to Olympus. She had a pair of breasts D 38, white skin and depending on the time of day changing hue shifting from pure white to a reddish freckled like strawberries. No racism then we thought about. One evening she told me that she had been approached for more than 600 men to make her proposals, that she did not know whether they were honest or dishonest. One told her: I am engaged in a serious relationship, but I would like an alternative girl. A stable adventure. "just an affair" as they say. Another had proposed that she became a babysitter and were to look after his children as a nanny, he also said that his wife had given him permission to hire her, but he could not hide his excitement when he saw her walking ludicrous with a Scottish mini-skirt that barely covered her bottom lips in her southern curvature. But later he tried to fix everything, saying that he and his wife would help her to get a boyfriend. Then she told me she was a passionate reader of love stories and she was reading twelve volumes of the most horny love stories in a book entitled "Love stories in the history of France," to justify herself she used to invoke their gods.



28 sep. 2015

Sakura, un fragmento de la novela corta de Hernán Orrego

Sakura, un fragmento de la novela corta de Hernán Orrego

La Caverna, escuela de escritura creativa, continuando con la presentación de textos de los escritores que conforman la Antología Bilingüe: MUESTRARIO DE FICCIONES HISPANOAMERICANAS, a publicarse en la plataforma de Amazon en noviembre próximo, publica en esta oportunidad un fragmento de la novela corta: SAKURA, del escritor chileno Hernán Orrego.
La edición bilingüe 2015 contendrá además, relatos de las venezolanas María Gabriela Madrid y Dioly Araque; del mexicano Alejandro Rosales Lugo; del peruano Jorge Andrés Escalante; y de los colombianos Tonny Flórez de Restrepo, Luis Alberto Miranda y José Díaz- Díaz.














Sakura
5


Alejandro subió al salón de los oficiales, como se lo sugirió el comisario. No encontró  a nadie, el televisor encendido era la única entretención visible. El Nivico de 32 pulgadas mostraba un noticiero de la BBC, sin interés.
          Se da la vuelta, para regresar a su camarote. Presiente alguien  a sus espaldas. Enciende la lámpara central y veo con toda claridad, una figura femenina,  que no le parece de este mundo.  Es una joven menuda, de rostro ovalado, blanco como la luna. Sus ojos son dos líneas horizontales, su nariz, dos puntos  yacientes bajo una tenue colina de nácar. El pelo negro como la noche del océano, le llega a las orejas de nácar. Está envuelta en seda. Un lazo de plata le ataba su kimono níveo-rosado en la espalda. A los ojos de Alejandro es frágil como una muñeca, a la que no se atrevería a tocar para no hacerle daño. Abre los ojos y lo mira con insistencia, como buscando algo en él. Alejandro asustado camina a la puerta para regresar a su camarote, lo detuvo su voz.
          —¡Espera, Alex, no te vayas! La muñeca japonesa le habla por su nombre, cree estar soñando.
          Una mano fina como ala de paloma le hace señas para que se acerque. Alejandro quiere salir arrancando, pero ella lo llama con una voz armoniosa como las notas de un sanshin. Los rudos oídos del neófito sucumbieron al particular asedio.
          —¿Qué quieres?
          —Nada, sólo quiero que te quedes para conversar.
          —¿De qué?
          El vocabulario de su inglés elemental lo traicionaba. Olvidó todo lo que había aprendido en un mes.
          —Yo no tengo dinero, ¿entiendes?
          —No dinero, no problema. No te pido dinero.
          —Entonces, ¿Qué quieres?
          —Sólo tu  compañía. Mi nombre es Sakura. Tú eres Alex, ¿verdad?
          —¿Cómo dijiste que te llamas?
          —Sakura. ¿Te gusta?
          —Claro que sí, es muy bonito ¿qué significa?
          —Sakura es la flor del árbol típico del Japón.
          —A mí me gusta tu nombre y tu pelo, Alex.
Ella se le acercó, le tomó la mano y lo besó con suavidad en la mejilla, mientras le susurraba al  oído: No dinero, No money, honey.
          Hasta entones se había sentido torpe, pero la insistencia de  la japonesita, que le ofrece amistad, sin dinero a cambio, lo interpreta como un gesto de amor espontáneo, seguramente típico de las mujeres orientales. Lo que el novato marinero no advierte es que ella conoce  la vida a bordo, mejor que él. Hablándole con suavidad lo convence para que la lleve a su camarote para conversar. Alejandro le repite una y otra vez que no tiene dinero para pagarle, pero la dulzura de su mirada y el balanceo de sus pasos cortos y apresurados, terminaron con su resistencia.
          Llegando al camarote, el conquistador marinero, quiso sellar la incipiente amistad ofreciéndole una cerveza.
          —No, gracias. No Saporo para mí.
 Antes que terminara la frase, él había vaciado la suya en su garganta resecada por una mezcla de curiosidad y arrojo juvenil. Le ofreció sentarse en la cama, pero la japonesa rehusó, Alejandro se avergonzó, sintió que le leía el pensamiento. Entonces no sabía qué hacer con ella. Le hablaba de su país, esperando que le entendiera algo, pero lo único que lograba era arrancarle un sonrisa. Después de la tercera cerveza, decidió sacar la muñeca japonesa del estuche, la sentó en la cama, se abalanzó sobre ella y la besó, suave primero y con apasionamiento después. Empezó desnudando sus pies, cuando le quitó las medias ella se fue al baño, para ponerse más bonita aún. Alejandro descubrió que las mujeres orientales son iguales que las occidentales. La espera tendido en la cama convencido de que esa chica de rostro angelical no puede ser una puta de puerto. Prefiere pensar que él vuelve a ser el conquistador de sus años de soltero y se abandona al recuerdo de sus años mozos. Sakura aparece a su lado, dispuesta a vislumbrarlo con una desnudez celestial. El anfitrión vencido por las cervezas y por su trabajo, cae en un sueño que parece sin regreso. La japonesa se le acerca ofreciéndole su mejor tentación. En el suave triángulo del pubis luce el tatuaje de una flor. La acerca hasta ponerla en las narices del dormido. Él no supo si fue el aroma de la flor o el suave perfume en que flotaba la japonesa, lo que lo sacó del sueño. Lo cierto es que sintió el roce de los delicados bellos púbicos en su nariz morena. Al abrir los ojos descubrió el sutil adorno de una flor de durazno en el delta del sexo de la muñeca nipona.
          —¿Te gusta mi Sakura?, —le preguntó, mientras la mente de Alejandro viajaba al otro lado del océano. Le trajo a la memoria el recuerdo de la flor de cerezo, que le puso a Eliana en el pelo, la noche antes de zarpar. Una tempestad de emociones estremece su espíritu machista. Toma la frágil flor de loto en sus brazos y con sus labios busca la sakura  oculta en los sedosos bellos de la japonesita. Sus narices absorbieron hasta la última molécula aromática que se desprendía de esa flor púbica.
          La mañana siguiente, Alejandro se presentó a trabajar, como de costumbre. El comisario lo apartó de los demás, lo llevó a un pasillo, le extendió una nota firmada por el capitán Megayoti.
          —Alex, el capitán te manda decir que aprecia tu trabajo, y que para compensarte te da libre los tres días que el buque estará en Japón. Volverás a tu trabajo el día del zarpe. ¿Qué te parece, chaval?
          Para Alejandro no tenía sentido,  él hacía su trabajo y nada más, pero se alegró tanto, que corrió a su camarote. Sakura que dormía, despertó con el violento abrir de puerta. Él le mostró la carta del capitán. Sakura se mostró feliz, le hablaba palabras de amor en inglés, japonés y español. Se prepararon para ir a desayunar.  Ella lucía fresca como un crisantemo en abril. Taki, el mess-boy le dijo que el comisario los autorizaba para que usaran el comedor de oficiales. Allí les esperaba una mesa servida para tres.  Esta señorita es muy importante en la ciudad, le explicó el irreverente Taki. La geisha agradeció con una milenaria reverencia y se sentó al lado de su novio ocasional.  En la puerta apareció el comisario Juan Manuel. A Alejandro le pareció que los estaba esperando. Eso lo puso incómodo, en un momento sospechó que juan Manuel tramaba algo.  El comisario muy desenvuelto le dio la bienvenida a la japonesa, sin llamarla por su nombre. La mesa estaba servida a la usanza oriental. Sakura se sirvió salmón con arroz, sopa de miso y un platillo de pickles. Al ver la cara de sorprendido de Alejandro, le explicó que eso era una Tsukemono, típico de su tierra. Alejandro aceptó por complacerla, pero le supo tan mal, que la rechazó.
          Le sorprendió que el comisario llegó a compartir la mesa con ellos.   Alejandro aprovechó para comerse cuanto panecillo Taki ponía en la mesa. Sakura simulaba estar entretenida con las historias fantasiosas del supervisor de su novio, que se explayaba en un inglés acentuado, sin que Alejandro pudiera entenderlo. Al cuarto de hora le pareció que los dos se entendían demasiado bien,  más de lo que podía aceptar. A tal punto llegaron sus celos que le hizo un gesto a Sakura, para que se parara y regresaran al camarote. Ella le pidió que esperara que el comisario terminara de hablar, le dijo que era mala educación interrumpir una conversación.  Alejandro se contuvo y esperó. El comisario advirtió el desasosiego y trató de enmendar su error.
          —Ahora hablaré en español, para que Alejandro me entienda. —No te inquietes, chaval, te traduciré lo que me está diciendo esta señorita. Ella quiere pasar estos tres días contigo. Quiere que conozcas  Aomori,  su pueblo natal. Está a no más de cuatro horas, el tren es muy cómodo  y te va a gustar el paisaje. Aomori es una ciudad grande y moderna. Yo siempre voy allá. ¿Sabes que Teo también a recorridos ese lugar? Recuérdaselo cuando regreses.
          —!Un momento, comisario! Ya le dije a la china, digo, a la japonesa que yo no
tengo plata, no puedo pagar ni pasajes en tren ni nada. !Así que es mejor que se olvidó del viaje aquél! — Se puso de pie y regresó a su camarote, Sakura le siguió en silencio, con la vista baja.
          El indignado Alejandro se sentó en un rincón sin hablar. Ella se dispuso a ordenar la reducida habitación. Tendió la cama, recogió la ropa, limpió el baño y le planchó una camisa y un pantalón de vestir. Alejandro salió con el pretexto de que tenía que hablar con alguien. Se pasea por la cubierta solitaria. No sabe qué hacer con la japonesa. Quiere decirle que se vaya, pero le gustaría tenerla con él esos tres días.  No se resigna a quedarse encerrado en el camarote, mientras toda la tripulación sale por las tardes.  Piensa que es mejor regresar al camarote, ella puede irse con otro tripulante. Sintió celos otra vez. Se dio cuenta que la belleza de Sakura lo había prendado. Había dormido con varias chicas, había compartido con mujeres casadas, pero nunca había cogido a una de piel tan fina, que se le llaga a resbalar de las manos. Regresa con sigilo. Ella está tendida en la cama, con una flor en su cabellera de seda. Alejandro deja que le enseñara nuevas formas de hacer el amor. Recibe atenciones que nunca le han brindado, ella le da a beber en la copa del erotismo hasta emborracharlo de amor.
          Juan Manuel, el comisario guardaba vigilia en la cubierta, al ver llegar un automóvil blanco níveo, pidió a un tripulante que avisara al camarote 27 que la limosina los esperaba.  El nuevo Alejandro  apareció con la camisa y el pantalón recién planchado. El rostro lucía más blanco, por el baño con sales minerales que ella le prodigó. Ambos flotaban en una nube de perfumes que las narices de Alejandro no conocían.
          Agazapados en los motores de proa, el tuerto, jefe de una ganga observaba, lleno de envidia  junto a dos amigotes.
          —¡Miren a ese bobo! ¡No sabe en lo que se está metiendo!
          El chauffer  Chang Wong les abre la puerta del oblongo Toyota  blanco que los llevó en una nube de algodón a la estación. Con puntualidad nipona el tren apareció en la estación de Huachinoé, silencioso, colorido como un ave tropical. Se detuvo con la suavidad de un pétalo de peonia. Alejandro y Sakura se miran sin hablarse, ella no le suelta la mano y él se la aprieta, teme perderse en ese mundo tan raro y ajeno.  El tren vuela sobre rieles de espuma sin alejarse de la costa de Tenashi, que le recordó su Mejillones. Los Roqueríos se entran en el mar verde esmeralda, antes que  la costa se convierta en afilados acantilados.  Las villas por las que pasan le evocan sus campos, con la diferencia que el orden y la limpieza se imponía a lo largo del paisaje. Al mediodía  Sakura lo lleva al coche-comedor. La copa azul del Ti-ku (un vodka de arroz) es el aperitivo que le abre el apetito. Pidieron un almuerzo liviano  a base de fideos y un arroz tan blanco como insípido.  Lo acompañaron con saki, un vino rojo. Al atardecer, el bólido llegó a su destino.
          Aomori, la ciudad moderna, extensa y vertical se levanta en la costa del Pacífico nipón. Alejandro tiene a su flor de loto apegada a él, su suave respirar le llega como el gemido de una frágil alondra. Se deja llevar hasta el final por su estrella de la buena suerte. En un arranque de narcisismo, se encierra en el baño del hotel. El espejo que cubre toda una pared le devuelve su imagen de conquistador. Posa imitando sus cantantes favoritos. Se considera un Nino Bravo, un poco más bajito, pero más buenmozo. Se felicita porque una japonesa tan bella se hubiera enamorado en esa forma de él. No le cabe duda que la sonrisa  ensayaba  por las mañanas cuando adolescente, frente al espejo, le ha dado tan buenos resultados. <<Si lo hubiera sabido, habría hecho caso a mi mamá que me encargaba que me lavara los dientes antes de acostarme>>.
          Otro automóvil  los llevó a  un Best Wetern. El hotel es el edificio más alto de la ciudad. El idilio de la pareja tiene como escenario una de las noches más claras del año.          Sakura lo lleva a un restaurant de turismo para que coma a gusto. Le pidió un Teppan Yaqui, que es lo más parecido a una parrillada criolla. Regresaron a la suite del piso 31 donde la muñeca nipona le dio nuevas lecciones de la sabia ciencia de su erotismo.
           La mañana siguiente tomaron un bus al parque Fijimiku. Aceptando el desafío de la japonesa, cruzó caminando el puente de madera más largo del Japón. Ella le dijo que era augurio de una larga vida. Al otro lado del puente  florecían interminables hileras de cerezos en flor. Le recordó que la flor del cerezo también se llama Sakura, como ella. Alejandro se echó a reír a carcajadas, porque el día anterior, cuando ella le preguntó si le gustaba su sakura, él creyó que se refería a su sexo, por el tatuaje de la flor que adorna su pubis.
          Los dos días siguientes, los disfrutaron conociendo otros parques y comiendo en los elegantes  restaurantes.  Aquellos  días fueron una soñada luna de miel sin haberla planeado y sin gastar un solo peso. Todo totalmente gratis, según el envanecido Alejandro Brown.
          El viaje de regreso, le pareció más largo y cansador. El tren no volaba, como de ida. Era una culebra silenciosa de colores estivales  que con pereza regresaba a su madriguera. Alejandro prefería ignorar las sensuales atenciones y caricias de la japonesita. Su  insistente acoso día y noche le empezaba a cansar. Sakura lo notó, sacó de su cartera la última flor que le quedaba, y se la puso en el pelo. Ella era práctica en esos menesteres.  Le compró un vino de arroz que lo haría dormir el resto de la tarde y vomitar la mañana siguiente. Por fin el aletargado  ferrocarril regresó a Huachinoé, en la estación los esperaba la sonrisa milenaria de Chan Wong con la puerta abierta de su esmerada limosina, dispuesto a regresarlos al Egeo. Las abundantes cenas, los platos desconocidos y el constante asedio de la ardiente japonesita terminaron por descomponer del todo al afortunado Alejandro.
           A media noche, el comisario los espera impaciente en la cubierta. El adormitado Alejandro no ve que Sakura le pasa un sobre que llevaba en la cartera. Ella baja la mirada y le regala una sonrisa estival. Jala su Alejandro de un brazo, lo lleva casi arrastrando a su camarote, y lo tiende en la cama. Al apagar la luz, veo que le esperaba una carta de su esposa. Sakura  se quitó la flor del pelo y la arrojó con fuerza sobre la mesa de noche.










Sakura
By Hernan Orrego

5

          Alejandro went to the Officer Hall, as suggested by the commissioner. He found no one there. The Television was the only visible entertainment. The 32-inch Nivico showed a BBC newscast without interest.
          He turned around to return to his cabin, sensed someone behind him. Turn the central lamp and see clearly a female figure, which does not seem of this world. She was a petite young woman of oval face, white as the moon. Her eyes were two horizontal lines, her nose, two recumbent points in a dim hill of nacre. The hair black as the night of the ocean, reaches her ears of nacre. She was wrapped in silk. A silver bow tied her snowy-pink kimono to the back. In the eyes of Alejandro she was fragile like a doll, which he would not dare to touch in order not to hurt her. Opened her eyes and look at him insistently, as if searching for something on him. Alejandro scared walked to the door to return to his cabin, her voice stopped him.
          “Wait, Alex, do not go!” The Japanese doll speak to him by his name, he believed was dreaming. A fine hand like a dove wing beckons to approach him. Alejandro wanted to leave, but she called him with a harmonious voice like the notes of a sanshin. The rude ears of the neophyte succumbed to the particular siege.
          “What do you want?”
          “Nothing, I just want you to stay for a conversation.”
          “What kind of conversation?”
The vocabulary of his elementary English betrayed him. He forgot everything he had learned in a month.
          “I do not have money, you know?”
          “Not money, no problem. I do not ask you any money.”
          “Then, what do you want?”
          “I want only your company. My name is Sakura. You are Alex, right?”
          “How do you say your name is?”
          “Sakura, do you like it?”
          “Yes, yes, it's very nice what does it mean?”
          “Sakura is the typical tree flower of Japan. I like your name and your hair, Alex.”
She went to him, took his hand and kissed him gently on the cheek, whispering in his ear: “No money, no money, honey.”
Until then he had been clumsy, but the insistence of the Japanese girl, offering friendship, with no money in return, was interpreted it as a gesture of spontaneous love, probably typical of oriental women. What the novice sailor did not realized is that she knew the life on board, better than him. Speaking gently persuaded him to take her to his cabin to talk nice and quit. Alejandro repeated again and again that he has no money to pay, but the sweetness of her look and the sway of her short and hurried steps, ended his resistance. Arriving at the cabin, the conqueror sailor, wanted to seal the budding friendship offering a beer.
          “No Thanks. No Sapporo for me.”
          Before she finished the sentence, he had emptied it in his parched throat for the mixture of curiosity and youthful courage. He offered her to sit on the bed, but the Japanese refused, Alejandro was ashamed, he felt she was able to read his thoughts. Then he did not know what to do with her. He spoke of his country, hoping she would understand something, but all she managed was to snatch a smile. After the third beer, he decided to take the Japanese doll out of her kit, he sat her on the bed, and he lunged at her and first kissed her soft and then passionately. He began undressing her feet, when he took her panty she went to the bathroom, to get even prettier. Alejandro discovered that oriental women are the same as westerners. He waited lying in bed convinced that girl of angelic face cannot be an ordinary whore like the others of the port. He preferred to think he is the same conqueror of his years as bachelor and let himself go to the memory of his youth years. Sakura appears at his side, ready to glimpse him with a celestial nudity. The host defeated for the beers and his work falls asleep, seems no return. The Japanese approaches him offering her best temptation. In the soft pubic triangle wears a tattoo of a flower. She put it near the noses of the sleeping sailor. He did not know if it was the scent of the flower or the faint scent floating in her, which took him out of sleep. The truth is that he felt the brush of the beautiful pubic in his brown nose. He opened his eyes and discovered the subtle motif of a peach blossom in the delta of the sex of the Japanese doll.
          “Do you like my sakura?” she asked, while Alejandro’s mind traveled across the ocean. It brought to his mind the memory of the cherry blossom that Eliana put in his hair the night before sailing. A storm of emotions shakes his macho spirit. He holds the fragile lotus in his arms and with his lips seeks the hidden sakura in the beautiful silk of the girl. His nose absorbed up to the last aromatic molecule that flowed from the pubic flower.
          The next morning, Alejandro showed up for work as usual. The commissioner took him away from the others, took him to a corridor, and extended a note signed by the master Megayoti.
          “Alex, the master wants me to tell you that he appreciates your work, and to make it up to you he gives you free the three days that the ship will be in Japan. You will return to work the day of departure. What do you think, kid?”
For Alejandro it made no sense, he did his job and nothing more, but was so happy, ran to his cabin. Sakura was sleeping and woke up to the violent opening of the door. He showed her the letter from the captain. Sakura showed to him to be surprised, she said words of love in English, Japanese and Spanish. They prepared to go to breakfast. She looked fresh as a chrysanthemum in April.
          Taki, the mess-boy told him the commissioner authorized them to use the officers' hall for breakfast. There awaited them a table set for three. This lady is very important in the city, explained the irreverent Taki. The geisha thanked with an ancient bowed and sat next to her occasional boyfriend. At the door appeared the commissioner Juan Manuel. Alejandro thought he was waiting for them. It made him uncomfortable, and at a time Juan Manuel suspected that something was up. The very brash commissioner welcomed the geisha, without calling her by name. The table was set in Oriental fashion. Sakura served salmon with rice, miso soup and a plate of pickles. Seeing the surprised face of Alejandro, she explained that this was a Tsukemono, typical of her land. Alejandro agreed to please her, but it tasted so bad that rejected it.
He was surprised that the commissioner came to share the table with them. Alejandro took the opportunity to eat all the bun Taki put on the table. Sakura pretended to be entertained with fanciful stories of the supervisor of her boyfriend, who expatiated in   accented English, that Alejandro couldn’t understand. Fifteen minutes later it seemed that Juan Manuel and the girl understood each other too well, more than he could accept. So much was his jealousy that he motioned Sakura to stop and return to the cabin. She asked him to wait until the commissioner finished the conversation, told him it was rude to interrupt a conversation. Alejandro contained himself and waited. The commissioner felt the unrest and tried to make amends.
          “Now I will speak in Spanish for Alejandro to understand me. Not to worry, kid, I'll translate what this lady is telling me. She wants to spend these three days with you, wants you to know Aomori, her hometown. It is no more than four hours, the train is very comfortable and you'll like the landscape. Aomori is a large modern city. I always go there. You know that Teo has been to this place, also? Remind him when you return to Mejillones.
          “Wait a minute, commissioner! I already told the Chinese, I say, to the Japanese that I do not have any money. I cannot pay train tickets or anything! So it is better to forget that trip—!” He  stood up and went back to his cabin, Sakura followed him silently, with downcast eyes.
          The outraged Alejandro sat in a corner without speaking. She started to put the small room in order. She makes the bed, picked up his clothes, cleaned the bathroom and ironed a shirt and slacks. Alejandro left under the pretext that he had to talk to someone. He walked along the lonely deck, did not know what to do with the geisha. He wanted to let her go. At the same time he would like to spend the three days with her. He did not want to being locked in the cabin, while the entire crew goes out in the evenings. He decided return to his cabin. Otherwise, she could go with another crewmember. He was jealous again. He realized that the beauty of Sakura had hooked him. He had slept with several girls, had shared with married women, but had never taken such a thin skin, which sore of slip out of hand. He returned to stealth. She was lying on the bed with a flower in her silk hair. Alejandro allowed her to teach him new ways of making love. He got attentions he had never received before. She gave him to drink the cup of eroticism till to make him drunk.
          Juan Manuel, the commissioner kept vigil on deck. Seeing a white snowy car asked a crewmember to advise the cabin 27 that the limo was waiting. The new Alejandro appeared in the deck with freshly ironed shirt and pants. His face was whiter because of the bath with mineral salts that she lavished him. Both were floating in a cloud of perfumes that Alejandro nose never smelled until that day.
          The one-eyed, head of a gang watched with two buddies, squared in the engines, filled with envy,
          “¡Look, that dumb doesn’t know what he is getting into!”
          Chang Wong, the chauffer opened the door of the white Toyota limousine. In a cloud of cotton bring them to the train station. With Japanese timeliness the train appeared at the station of Huachinoe, quiet, colorful as a tropical bird. It stopped with the softness of a petal of Peony. Alejandro and Sakura look each other without speaking, she did not let his hand loose and he squeezes her hand. He fears get lost in that world so strange and alien. The train flew over silent rails of foam without departing from the coast of Tenashi, which reminded him Mejillones, his hometown. The villas they passed evoked his fields, with the difference that the cleaning was imposed throughout the landscape.
          At noon Sakura took him to the dining car. The blue Ti-ku cup (a vodka of rice) on the rocks was the appetizer that opened his appetite. They asked for a light lunch of noodles and rice white and tasteless, accompanied with sake, a red wine. At dusk, the train reached its destination.
          Aomori, the modern city, stands extensive and vertical on the pacific coast of Japan. Alejandro keeps his lotus flower attached to him, her soft breath reach him as the wail of a fragile lark. He gets carried to the end for his good luck star. In a fit of narcissism, locks himself in the bathroom of the hotel. The wall to wall mirror reflects his image of conqueror. Pose imitating his favorite singers. He consider himself a brave kid, a little short, but some handsome. Alejandro Brown was pleased that such a beautiful Japanese girl had fallen in love with him plenty of romanticism. No doubt the smile he rehearsed in the mornings as a teenager in front of the mirror, has given such good results. << If I had known I would have listened to my mom who asked me to wash my teeth before bed >>.
          A luxury car drove them to the Best Western, the tallest building in the city. The idyll of the wonderful couple took place in one of the clearest nights of the year. Then, Sakura took him to a tourist restaurant so he could eat as much as he wanted. They ordered a Teppan Yaqui, which is the closest thing to a Creole barbecue. They returned to the suite on the 31st floor where the Japanese doll gave him new lessons of the wise science of eroticism.
          The next morning they took a bus to Fijimiku Park. Accepting the challenge of Japanese, he walked across the longest wooden Japanese bridge.  She said it was an omen of a long life. Endless rows of cherry blossoms bloom across the bridge. He recalled that the cherry blossom is also called Sakura, like her. Alejandro laughed out loud, because the day before, when she asked him if he liked his sakura, he thought he was referring to his sex, instead of the tattoo decorating her pubis.
The next two days, they enjoyed going to other parks and eating at fine restaurants. Those days were a dream honeymoon without having planned it and without spending a single penny. All completely free according the judgment of Alejandro Brown.
          The return trip seemed longer and exhausting. The train did not fly, as it did before. This time it was a quiet snake of live color that with laziness returned to its burrow. At first, Alejandro was pleased with the continued sensual attentions and caresses of the Japanese girl. Later, her insistent harassment day and night started to bother him, and Sakura noticed. The smart girl took out her hand bag last flower she had, and did put it in her hair. She was practical in such things. She bought him a rice wine that would make him sleep the rest of the afternoon and the next morning will make him vomit. Finally the sleepy train returned to Huachinoe. Chan Wong was waiting for them with his millenary smile with the open door of his emerald limo willing to return them to the Egeo. The hearty dinners, unknown dishes and constant siege of the burning little Japanese eventually decompose the lucky Alejandro.
          At midnight, the commissioner was waiting impatiently on deck. The asleep Alejandro did not see Sakura passes him an envelope she had in her handbag. She looked down and gave him a smile. Alejandro took her arm and almost dragged her to his cabin, and made her to lie in bed. Turning off the light, he sees a letter from his wife. Sakura took off the flower in her head and threw it hard on the nightstand.