14 ene. 2017

Brevísimo, o tres recursos inagotables, o sables de abordaje en la novela de José Díaz- Díaz

Brevísimo, o tres recursos inagotables, o sables de abordaje en la novela de José Díaz- Díaz
Ernesto Olivera Castro










Amigos lectores, a continuación les comparto el texto de la Reseña Literaria escrita por el reconocido poeta y escritor Ernesto Olivera Castro sobre mi nueva novela: En busca de la infancia perdida.

La salvación está en reconocer el pasado” es la sentencia de Joe, el protagonista de En busca de la infancia perdida, la nueva novela de José Díaz- Díaz, que nos conduce a ese binomio de un mundo lleno de nostalgia- reflexiva, donde nos vemos reflejados los lectores. En la imprescindible niñez. La novela de Díaz alcanza la fluidez de todo discurso persuasivo, con la carga emocional y los recursos estilísticos, como escena obligatoria diríamos en teatro para contar una historia.
Uno de estos recursos es el dominio del entorno, a través de sus descripciones y referencias (Calle St Thomas, clínica St michell, Haulover beach), de su experiencia literaria (abasto de lecturas y puentes intelectuales de Díaz) y experiencia de vida (viajes y andanzas por Paris, Londres, Madrid) ahora extrapolados en el personaje actor acción atrezzo, donde nos veremos inmersos, viajando por toda la página.
Finalmente cabe destacar que el lector imprime su experiencia, incluso a través de otras lecturas, y nos desbocamos con los caballos de Mishima, en la Opera aperta, invocando y haciendo eco de Umberto.
Otro recurso es la utilización de la novela como instrumento de indagación, y el escritor, el personaje y el lector abrimos las heridas, los bajos fondos o la suave patria como dijo el poeta mexicano, y una cosa nos lleva a la otra, como concatenación universal, y es otra manera de viajar por la página, como hizo Proust. Podemos romper un mundo y adentrarnos en otro, como hizo Hesse, y mantener esa ruptura y continuidad como hizo Hegel, como hizo José Díaz- Díaz en su novela al indagar en el plano intelectual, emocional, como hizo el personaje Mary a invitarnos a ver la vida como una obra de arte, a ver la estética como ética, su carpe diem.
“Si tu sientes paz en tu corazón, entonces no necesitas de ninguna religión” un leitmotiv  en la obra, a su vez, como filosofía viva, de este instante, ahora. Al indagar en nosotros mismos indagamos en el universo que arrastramos dentro, con los demonios de la creación.
Finalmente, apuntalar que la digresión es alfa y omega, es decir, al partir hacia nuevas tierras se escribe con la idea de volver al origen, al punto de partida, concluir el ciclo abierto, la lógica narrativa, per se de la nueva metáfora y estructura, a esos viejos conectores, una veces lingüísticos, de tiempo y espacio o lugar, otras veces invisibles, con ese misterio que nos seduce.
El tercer recurso, entre varios más (tratamiento del tema, aspiración y respiración de la novela total, etcétera) que a mi juicio personal nos elige en su encanto, es la reivindicación de la poesía, la materia prima, la palabra elegida. La metáfora simbólica en una de las sentencias del narrador omnisciente acerca de la infancia “es ese niño herido por dentro” y de entre tanta bellísima reflexión en toda la obra, llena de aliento poético, cito de la página 267:
 “La noche los lanzaba allí como náufragos que entre más lejos se encuentran de un lugar de salvamento, más cerca  se sienten el uno del otro. Navegan dispersos en el silencio de sus soledades arrojados a sus abismos de sus paisajes interiores. Comprenden que el mutismo tiene sentido  cuando es precedido por un verdadero alarido del alma. Y Mary Monserrat sigue buscando como orate iluminada su infancia perdida, porque sabe  que solo allí podrá recuperar el genuino encanto de su existencia…”.
















Ernesto Olivera Castro
(La Habana 1962), poeta, escritor, editor, académico y promotor cultural, es también ingeniero forestal. Ha recibido Mención nacional de Talleres Literarios 1985 y Mención Caimán barbudo 1990, ambos de poesía en La Habana, Premio Nacional de Poesía Paula Allende, Querétaro, México 1991, entre otras premiaciones. Su poesía aparece en antologías de Cuba, México, España, Italia, Argentina, Brasil y USA. Tiene 6 libros publicados, entre ellos, su novela Donde crece el vacío. Reside en Miami.

Nota: La novela se puede ordenar en Amazon en papel o en archivo digital.


5 ene. 2017

En busca de la infancia perdida. Reseña literaria de la crítica Constanza Révérend

En busca de la infancia perdida. Reseña literaria de la crítica Constanza Révérend

Sea esta una oportunidad para desearles a todos los amigos lectores de arandosobreelagua mis mejores deseos para este año 2017. Y también sea una ocasión propicia para darles a conocer el texto de la Reseña Literaria escrita por la crítica Constanza Révérend y publicada en el portal de la página que dirige el escritor William Castaño-Bedoya: Bookandbilias.com
La novela se puede ordenar en Amazon en formato digital o en papel.
Mi agradecimiento y un abrazo fuerte para todos.









Book&bilias

Con esta reseña magistral, Constanza Révérend pone a nuestro alcance a uno de los autores latinoamericanos con mejor estructura literaria y que reside desde hace muchos años en los Estados Unidos: José Díaz Díaz. "En busca de la infancia perdida" (La Caverna, escuela de escritura creativa, 2016).

Los recursos del lector en En busca de la infancia perdida

Por Constanza Révérend

Como un retrato de la realidad, una puesta en escena del desencuentro interior y la carencia de sentido humano, en el mundo adulto e inane que se opone y niega a los personajes que reflexionan y buscan una razón de ser, una validación de su propia trascendencia, de su creatividad, de su tiempo y acontecer, cuya cotidianidad no les deja más remedio que el individualismo como refugio, donde el monólogo es el único recurso con el cual se adentran en su propia conciencia, ese espejo interior en el que intentan hallar, quizás, la clave de quiénes son y para qué quieren seguir adelante, como un teatro del mundo al borde del colapso se abre al lector la historia narrativa de la novela En busca de la infancia perdida, de José Díaz Díaz (La Caverna, escuela de escritura creativa, 2016).
La intertextualidad es una característica del contexto narrativo de esta novela que halla en este recurso una forma de dimensionar semántica y simbólicamente la realidad que pretende expresar, y que solo a través de la misma literatura adquiere profundas connotaciones; las ideas, los sentimientos, experiencias y espacios se definen como reflejos de otras obras, porque tanto el narrador como los personajes son en principio lectores, cuyo juicio se establece desde la perspectiva de la escritura como forma de trascendencia si bien artística, profundamente humana; hay un afán por no perder los alcances significativos ya logrados a través de las imágenes y palabras en otras obras que definieron un estado y condiciones existenciales que, como símbolos, rescatan esa esencia que se quiere recuperar y que le es tan ajena a la vida moderna desajustada, deshumanizada, programada, en la que todos buscan en el otro un refugio y ven solo el retrato de su propio descontento.
Esta intertextualidad hace que la novela se mueva en un contexto eminentemente letrado que pone a su vez al lector en el ejercicio de leer la novela a través de otras obras, para entender el significado emocional del mensaje: “Logra la puerta de salida y se encuentra con una callejuela tan angosta como la rue inventada por Edgar Allan Poe en su cuento Los crímenes de la calle Morgue”, p.22.
Es a través del discurso literario, la poesía, el cuento y la novela, como se entiende la búsqueda por la razón de ser y, a la vez, es a través del ejercicio literario, como se capta la dimensión humana de la realidad; el acto de leer (interpretar la realidad) y el acto de escribir (transcribir el pensamiento) son la esencia de la condición humana en su más profunda acepción.
En En busca de la infancia perdida el ser es lo que piensa y la trascendencia del discurso adquiere su forma en las palabras que otros han logrado soslayar y definir para lograr un significado antepuesto al lenguaje ordinario, cotidiano, repetido y aprendido y carente de sentido porque no refleja nada, porque es solo un eco de la sociedad y sus normas.
En la novela, ser adulto significa ajustarse, someterse, ingresar a la rutina, a ser productivo y domesticar los sentimientos, las emociones, la apariencia; implica ser una imagen a semejanza de las otras; los personajes, sin embargo, huyen de esta racionalización, todos, a su manera, rompen con las reglas y viven marginados, en sus narrativas personales de amores posibles, de escenarios inesperados, de ruptura de normas y conatos de comuniones con personas en su misma condición de desadaptados, aquellos que no quieren dejarse devorar por un entorno y unas condiciones en las que ya no creen, por las que ya no quieren luchar.
Por el contrario, la infancia es esa instancia en la que el ser se abandona a vivir, a percibir-se, a aprender-se y comprender-se porque todo redunda y retorna a sí mismo, pero es, de otra manera, el momento en el que se marca al ser para siempre, porque lo que se vive con ingenuidad e inocencia de pequeño, se juzga y de redefine y revalora de adulto, es esa mirada retrospectiva la que crea el desajuste y la inestabilidad y hace que rebroten de otra manera las imágenes hundidas en lo más profundo del subconsciente, de ese difuso mundo que se mueve en un contexto irracional y que de vez en cuando aflora.
Es interesante ver como en la novela los personajes no están realmente en conflicto con los otros, sino con su propio devenir; ellos se toleran, aman, se necesitan, en medio de un individualismo solidario con el desencuentro del otro; los diálogos no se establecen para entender al otro, sino para expresar la propia búsqueda y el inmisericorde resultado que termina en la incertidumbre, en lo que puede ser o no.
La existencia de un narrador omnisciente que cuenta y se inmiscuye en la vida e historias de los personajes se cuestiona cuando aparece un testigo alterno -y este es un logro en la novela- que revela su condición, no de demiurgo, sino de un personaje más que se integra al mundo dubitativo y anti radical, para incursionar en espacios aparentemente racionales y eminentemente emocionales donde es él, este narrador, quien da cuenta de lo ocurrido a su cómplice que no es otro que el lector:
Sobre el vértice del curio, Bessie, una gata doméstica de mirada curiosa, blanca con sombras negras y grises, tenía su rincón preferido desde donde miraba extasiada el paisaje exterior a través de la ventana. El mobiliario lo completaban dos sillones de espaldar alto, un comedor con cuatro sillas y una cama al fondo vestida con un edredón rojo. Ese rincón en particular exhalaba un tenue aroma de jazmín proveniente de un ramo de flores sembrado en un búcaro sepia que descansaba en la esquina al lado de la tele y de la mesita del computador. No sé. Me parecía que se respiraba una atmósfera intimista, algo surrealista por lo escueta y diáfana. Una energía agradable y una levedad de espíritu emanaban de ese hogar de indulgente quietud.
Mientras tanto, Joe, sin voluntad para pensar en nada, se tiró en el futón cuan largo era y de un tirón se zafó los zapatos. Una sensación de comodidad lo invadió y sus sentidos eran sus ojos que ahora miraban hacia adentro. Sus ojos cerrados le abrieron una compuerta secreta que lo lanzó a un escenario muy frecuentado por él en sus sueños recurrentes. Era algo así como un espacio abierto sin puertas ni murallas, inmerso en una atmósfera de transparencias que lo acogían cual confortable placenta. No me atrevo a afirmar si estaba soñando o estaba recordando. Lo que sí se con certeza es que estaba dormido porque su respiración era suave y rítmica, talvez plácida. En todo caso, era como un sueño evocatorio. «La salvación está en reconocer el pasado», murmuró. Pag. 22-23
En busca de la infancia perdida es, así como la obra de Marcel Proust En busca del tiempo perdido, un retrato de lo cotidiano y, no obstante, es la reflexión de un estado extraordinario de los personajes que quieren hallar la razón de sus vidas y su acontecer al no saber quiénes son, al no poder definir qué sienten, un estado de conciencia que les hace decidir dejarse llevar de la vida y sus encuentros y desencuentros, como el único modus vivendi, un refugio que los preserva de la carencia de sentido de la realidad.
El retorno a la infancia no es propiamente lúdico, no es un solaz, es un descubrimiento de la pérdida constante de la inocencia, de que los momentos de verdadera felicidad, dignos de recordar, se limitan a fragmentos inconclusos que oscilan entre la realidad y la fantasía, entre el mundo del desencanto y el sueño liberador.

https://www.youtube.com/watch?v=oa277wOQMAg







Constanza-Reverend-2En casa había libros por todas partes y saber leer se convirtió para mí en una misión perentoria porque los mayores tenían solo tiempo para dos páginas y después mandarme a dormir.
Tuve la suerte de contar con una familia costeña del Caribe colombiano con personajes que narraban de una forma natural, amena y llena de imaginación, con ironía y chispa; cuando visitábamos a la abuela en Santa Marta, no había necesidad de ver televisión, la diversión más grande era oír hablar a los mayores en el patio de la casa.
Con el paso de los años desarrollé un amor desmedido por el lenguaje, la escritura y la lectura de tal modo que los hice mi profesión y los integré a mi vida. Estudié filología, hice una maestría en literatura latinoamericana y vine a Estados Unidos a hacer un doctorado en el que pude dedicarme por cuatro años a leer, discutir y respirar literatura. Descubrí a temprana edad que no tengo don de gentes, pero sí de libros, no podría entender mi vida sin tener un libro entre mis manos; por eso tengo pocos amigos,  escritores o lectores empedernidos con quienes puedo compartir esto que se parece tanto a un vicio.
Integrarme a bookandbilias ha sido una forma de completar el ciclo y unir mi carrera y mi pasión en el apoyo a los escritores en Estados Unidos que necesitan reconocimiento para salir de la sombra donde les ha mantenido la falta de lectores, de editoriales que abran sus puertas y de difusión. Este es un esfuerzo mancomunado para darle presencia digna a los escritores y a su obra, para respaldarlos y apoyarlos en el logro justo del encuentro con el lector al que de otra manera no pueden llegar. A decir verdad, no podría encontrar una mejor manera vivir.

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Tomado de www.bookandbilias.com