24 sep. 2017

Las cruces de CHENCO, Sus crucifixiones

Las cruces de Chenco. Sus crucifixiones
Por José Díaz Díaz

Uno de los temas y motivos iconoclastas y controversiales que Chenco Gómez trabaja dentro de su amplia gama de objetos de su interés, es el el histórico-religioso, en este caso a partir de un sinnúmero de crucifixiones en pinturas sobre lienzo, madera y otros materiales.
Les copio el artículo que al respecto escribió el profesor y crítico de arte Jorge de la Fuente, tomado del libro de mi autoría: CHENCO, EL PINTOR,

El libro se puede ordenar escribiendo a: joserdiazdiaz@gmail.com







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LAS CRUCES DE CHENCO

Por Jorge De La Fuente









L
os  laberintos  de  la  imaginación  de  Chenco  son  tan  intrincados   y sorprendentes         que   pueden    convertir    un   hecho    histórico    –
básicamente trágico – en un detonante de representaciones cargadas de ironía, de humor o de insólitas referencias. Inspirado – si ése pudiera  ser el término – en un escrito antiguo del historiador Flavio Josefo que relata la crucifixión de 2,000 hebreos por orden del general romano Varo, Chenco comienza una serie de piezas que, bajo el título de cruces, coloca el tema del castigo y la muerte en una dimensión surreal.
Construidas en madera, estas pequeñas cruces sirven de marco para la representación de toda una galería de personajes que, antes que revelar algún sufrimiento, parecen figuras posando para una foto de desnudos. Las mujeres están maquilladas como para ir a una fiesta y en descansadas poses; los hombres, también desnudos, exhiben sin pudor sus penes erectos ya que, según Chenco, es un dato científico verificado el hecho de que al momento de la crucifixión, debido a la aceleración circulatoria, hay una erección  que él simplemente registra, fuera de toda sensualidad, como un dato objetivo. Y ese efecto de distanciamiento, presente en la actitud del artista hacia cada personaje crucificado, es, quizás, el único elemento que intenta conectar con la historia: presentar los hechos como algo fuera de la voluntad subjetiva de quien los describe.
Por lo demás, está la gracia del dibujo, lo sugerente del color y esos rostros que nos miran sin inspirar piedad, pero sirviendo de puente para buscar en cada imagen los motivos ocultos del pintor.
El simbolismo, de nuevo, se abre a una diversidad de interpretaciones, que es parte del placer de contemplar esta sugerente serie que se instala con coherencia en la estética provocadora de Chenco.















Chenco’s Crosses

Translated by Miguel Falquez-Certain


   The labyrinths of Chenco’s imagination are so intricate and amazing that they may transform a historical, basically tragic, fact into a trigger for representations charged with irony, humor, or unusual allusions. Inspired – if that is the adequate term – in the ancient writings by historian Flavius Josephus, which narrate the crucifixion of 2,000 Hebrews by order of Roman General Varo, Chenco starts a series of pieces which, under the title of crosses, places the theme of punishment and death in a surreal dimension.

          Made out of wood, these small crosses serve as frames for the representation of a whole gallery of characters who, rather than betraying any suffering, seem to be models posing for nude photographs. Looking relaxed, the women are all made up as if ready to go to a party; the men are also naked, shamelessly showing their erected penises since, according to Chenco, it is a scientific fact that at the moment of the crucifixion, due to the increase of the blood circulation, there is an erection, which he simply records as a fact, beyond any sensuality. And that effect of detachment, present in the artist’s attitude toward each of his crucified characters, is, perhaps, the only element that tries to connect with history: To present facts as something beyond the subjective will of the person describing them.

          Moreover, there is the grace of the drawings, the suggestiveness of the colors, and those faces looking at us without inspiring any pity, although serving as bridges to look, in each image, for the painter’s hidden motivations.

          Once again, symbolism opens up to a variety of interpretations, which is part of the pleasure of contemplating this attractive series that incorporates itself with consistency into Chenco’s provocative aesthetics.

Jorge de la Fuente















9 sep. 2017

El nacimiento de una biografía. O, de cómo se gestó el libro: Chenco el pintor

El nacimiento de una biografía
O, de cómo se gestó el libro: Chenco, el pintor
Por: José Díaz- Díaz







Hoy más que nunca se impone en nuestra cultura la tendencia a expresar por medio de una imagen fotográfica, de una ilustración, de un selfie; de un video, un meme o un flash descriptivo de un hecho sucedido, como manera de comunicar una vivencia que nos importa rescatar del presente continuo y fugaz que estamos presenciando ya como actores o como testigos.

Para bien o para mal, hasta tal punto vale más el registro de un acontecimiento  en sí que su propia realidad. Estamos vivenciando lo factual como percepción del hecho y no como lo es en su esencia. Al parecer, este fenómeno que tergiversa y perturba la  conciencia colectiva se afinca cada vez más en la cultura actual y ha sido bautizado con el neologismo de: La Postverdad ¡Todo puede ser verdad y mentira a la misma vez! Así se consolida burdamente a partir de la desinformación, o del negacionismo (tan de moda), una manipulación de la Historia a conveniencia de quienes impulsan tal concepción e interpretación del discurrir cotidiano.










Sin embargo—y dentro de los diversos géneros y subgéneros literarios— que apuestan a transcribir la esencia de lo que nos acontece en cuanto seres humanos, ha venido tomando fuerza la presentación de libros de género biográfico como un retrato válido para presentar de modo totalizante y unificador la vida y obra de un autor o artista seleccionado. Valga como ejemplo el reconocimiento y respeto al libro: El viaje a la semilla, biografía de Gabriel García Márquez escrita por Dasso Saldívar, después de una investigación y seguimiento de veinte años.

En cuanto a mí, hace tres años me decidí por desarrollar el proyecto de un libro de colección (dado que se trata de la vida y obra de un pintor) que, apoyado y autorizado por el biografiado, Chenco Gómez se tituló: CHENCO, EL PINTOR.
Pero no fue decisión fácil. Además, descartaba un texto biográfico de tipo crónica periodística o de un Coffee Table Books de esos que no se leen sino que se hojean, degustando solo las fotografías en un dos por tres. No. Debería lograrse algo con sustancia y deleite tanto para la mirada como para la emoción y el intelecto. Y por fortuna se logró el objetivo previsto: fusionar más de cincuenta ilustraciones de calidad a todo color estampadas sobre un papel fino que recorren cronológicamente el periplo del artista desde su primera exposición en la galería: La calle de los miaos, en la Cartagena de indias, Colombia, en 1958 (cuando Chenco apenas contaba con diez y siete años), con sus actuales pinturas sobre madera de fecha 2017, interpretadas a su vez en más de diez ensayos académicos de Críticos de arte tales como Jorge de la Fuente; Carol Damian, Adriana Herrera o pintores de reconocimiento actual en el sur de la Florida como lo es el Abdón Romero, entre otros, fragmentos de ensayos en los cuales se explica puntualmente el rico simbolismo de sus cuadros, las características de su expresionismo pictórico, amén de sus pulsiones y miedos cervales que lo llevan a conseguir un creatividad rayana en la genialidad.

Para conseguir un ensamble entre los elementos de orden pictórico y reflexivo sobre su obra, con el elemento humano, enmarcado éste en sus rasgos humanísticos y filosóficos, políticos, familiares y religiosos; ideológicos— comprometidos con la realidad de su tiempo— fue decisiva la estrecha colaboración de Patricia Franco-Gómez, pintora y esposa de Chenco, quien fungió como baquiana para poder penetrar las fronteras existenciales de Chenco, además de ser la diagramadora del libro y autora de las hermosas fotografías que enaltecen los textos.









La voz «en primera persona» del pintor salpican, entremezclan y cohesionan con sus ráfagas de iluminación y su coloquialismo caribeño; con el sibaritismo embriagador de su temperamento dionisiaco, así como con su humorismo desbocado, la voz narrativa, pausada, apolínea y conmovida del relator en busca de la transcripción precisa del psiquismo del pintor.  A este punto, la aplicación de ciertas técnicas literarias consolidan la estructura interna del mensaje que no es otro que el de captar el alma plena del pintor, desgajando hoja a hoja el cuerpo de la cebolla hasta llegar al esplendor de su desnudez.

Me apoyé para asegurarme del vigor del género biográfico con las precisiones conceptuales  de autores expertos en el tema como François Dosse quien en: El arte de la biografía (México: Universidad Iberoamericana, 2007. 459 páginas), indaga por la naturaleza de dicho género defendiendo su carácter inclasificable, fronterizo entre disciplinas organizadas, epistemológicamente indefinido:

 …por su hibridismo entre la dimensión histórica y la literaria lo ha hecho capaz de producir un campo de tensión de máxima creatividad entre las ciencias sociales actuales. Género transversal e incestuoso, producto de la promiscuidad entre lo fáctico e imaginativo, la biografía se habría convertido en una práctica científica que se vale al mismo tiempo del rigor metodológico, técnico, hermenéutico y teórico de los historiadores, y de la creatividad literaria e intuitiva de los novelistas.
Asegura François Dosse que:
 …por su naturaleza hibrida, fáctica y ficticia a la vez, la biografía se redescubre hoy como un espacio privilegiado para la experimentación de las ciencias sociales. Con lo que desafía al mismo tiempo las corrientes que defienden enfoques cientificistas que involucran explicaciones monocausales, deterministas, y las que se hallan enredadas en rocambolescos discursos posmodernos, estetizantes, de extremo relativismo. La biografía se presenta como un género preocupado por la veracidad histórica y sensible al uso de la imaginación, como medio para acceder a la realidad...

Por ahora solo me resta esperar que el intento de comprensión y acercamiento intelectual, visceral y estético entre pintor-obra y público, permita a este último acoplar su mirada y visión de mundo con el de un artista que ha resteado su vida para signar— pincel en mano—lo que considera una excusa formidable para no morir de desasosiego ante un tiempo colectivo de minusvalía existencial.








  

Ordena el libro biográfico del connotado pintor caribeño: CHENCO, EL PINTOR, de José Díaz- Díaz, escribiendo al email: joserdiazdiaz@gmail.com