9 mar. 2019

La Rayuela de Cortázar, permanencia y olvido




Rayuela de Cortázar, permanencia y olvido
© José Díaz- Díaz







Los elementos de permanencia así como los rasgos obsoletos de la novela Rayuela de Julio Cortázar, publicada en 1963 y de gran significación para la novelística latinoamericana, serán el centro del análisis que los miembros e invitados del club de lectura de la Miramar Branch Library de Broward, llevarán a cabo este viernes 15 de marzo.
El carácter transgresor de la novela tanto en su escritura como en su lectura, constituye un punto de partida para ahondar en lo que significó un nuevo modo de narrar y un nuevo modo de leer literatura.
Cuando se publicó, unos dijeron que era un libro desvergonzado y otros lo acusaron de europeizante; alguien afirmó que era la declaración de independencia de la novela latinoamericana y alguien más que si dentro de ella El siglo de las luces —publicado por Alejo Carpentier un año antes— era el génesis, Rayuela era el apocalipsis. Lo innegable es que la novela es terriblemente compleja y el solo hecho de abordarla constituye de por sí un reto. Así pues vamos a aventurarnos  guiados por el siguiente esquema.

Sinopsis

Rayuela relata la historia de los amores frustrados de un intelectual argentino y una muchacha uruguaya en París de los años 50. Al perder a su amada, el protagonista debe volver a Argentina, donde la nostalgia lo vuelve loco.

Estructura

La obra está formado por tres partes: La primera "Del lado de allá": Se ubica en París bohemio de finales de la década de 1950. Allí se desenvuelve y colapsa la relación amorosa entre Horacio Oliveira y la Maga. Horacio un individuo de profundas convicciones intelectuales, tiende a racionalizar excesivamente su relación con la muchacha en el intento por comprender el misterio de la amada, cuya sensibilidad en el fondo envidia. Tras la absurda muerte de su hijo Rocamadour, La Maga desaparece. Horacio deja las sesiones del Club de la Serpiente y va a buscarla hasta llegar al submundo de los clochards (vagabundos). Horacio Oliveira se ve envuelto en problemas con la policía llegando a tocar fondo cuando es deportado a la Argentina.
En la Segunda Parte, conocida como "Del Lado de Acá" Horacio regresa a la Argentina donde le esperan acontecimientos difíciles. Debe reincorporarse a una vida más bien trivial al lado de nueva compañera, Gekrepten. Trabaja en un circo gracias a l intervención de los esposos Traveler, quienes logran convencer a  Ferraguto para que emplee a Horacio. Traveler ejecuta varios oficios y es acompañado por Horacio, quien inesperadamente comienza a identificarse con su compañero Traveler y confunde a Talita con la Maga, su amor dejado en París. Traveler se convierte entonces en su rival de amor. Sucede algo curioso: Ferraguto cambia el circo por una clínica psiquiátrica y allá terminan todos. El nuevo escenario de aventuras del buscador Oliveira no hace sino agudizar los conflictos.
"De todos lados", es la tercera parte. De acuerdo con la hoja de ruta trazada por el autor esta parte  es "prescindible", ilumina y da sentido a las dos primeras. Cortázar lo ha dispuesto en forma de collage, está constituido por fragmentos de más variado origen: recortes de periódicos y revistas, fragmentos de obras diversas, monólogos interiores de los personajes principales, aportes escritos de un personaje nuevo, el escritor Morelli, a cuyas notas personales tendrán acceso los del Club de la Serpiente tras un accidente que sufre el viejo, que en realidad es el alter ego de Cortázar en lo que atañe a la reflexión sobre la teoría de la antinovela que es Rayuela.
Corresponde al lector determinar si el soñado "cielo" de la Rayuela se ha alcanzado, o si por el contrario, como sucedió a Oliveira el prejuicio racionalista nos ha negado para siempre toda posibilidad de trascendencia. Sobre el particular Lezama Lima afirma:
Los símbolos están encontrados con una terrible precisión. El viejo, cuya locura consiste en acariciar una paloma, ha ascendido de las profundidades —el sótano de la clínica en cuyo refrigerio se guardan los muertos— Reaparece Oliveira tomando a Talita por La Maga, evocando la rayuela, temblando de miedo por el pasillo. Así, como estaba convencido ya de sufrir la terrible condena, ahora en la heladera infernal, precisa que no hay ninguna Eurídice que rescatar. Se tomará una cerveza. Del club de la serpiente a un circo, del circo a una casa de enajenación, de allí al sitio donde un loco con una paloma conversa con una muerta. Oliveira ha descendido a los infiernos…




Poética

 Como ha destacado Octavio Moreno, Cortázar es un escritor que crea y se mira crear, analiza y se mira. Preciosista por momentos y caótica por definición, acerca a propios y desconocidos a un ambiente óptimo donde el individualismo –“carpe diem”– cimenta la propia historia. Sí, “Rayuela” es un juego mental –no fantasía– exigiendo poder y libertad, empeño o aventura. Es una novela antirrealista, Cortázar parte del presupuesto, desde un momento muy temprano, de que la literatura merecía considerarse "una empresa de conquista verbal de la realidad". Así pues, la novela tiene las características de Antiliteraria. Es un texto laberíntico, infinito, absoluto. Unos años antes, otro sudamericano, el chileno Nicanor Parra había de incursionar en el complicado mundo de la Antipoesía. Eran los años de la subversión a todos los niveles.

La unidad y lucha de contrarios, el Yin y el Yan de los orientales, el hombre intelectual opuesto a la mujer intuitiva y muchos elementos más fusionados en contraposición, son los que generan el conflicto y la superación para bien o para mal, de la relación inicial.
Las transgresiones metodológicas de Rayuela son numerosas. El lenguaje es vehículo de denuncia de Cortázar hacia el anquilosamiento de la lengua literaria. Se burla de la literatura tradicional y juega a su antojo con el lenguaje por medio de los diálogos de los personajes, de las reflexiones de Morelli y del proceso de la narración. Utiliza un antilenguaje.
Los personajes discuten sobre los límites del lenguaje, y algunos utilizan el glíglico, invención de profundo carácter lúdico y musical que entienden solo los enamorados… Morelli piensa, por su parte, que el lenguaje está en decadencia. En la narración se aprecian transgresiones numerosas que intentan descentrar al lector, como textos en transcripción semifonética (capítulo 69), combinatorias semánticas sin sentido, unión anormal de palabras entre sí, y siempre acercándose a la oralidad lingüística y a las variedades idiomáticas argentinas: voseo, léxico del tipo “che”, “pibe”, “mate”... Además, incluye toda clase de palabras del francés, el chino, el inglés y otras lenguas. Es una forma de universalizar su literatura, de totalizar su obra, y a la vez de burla de la unicidad de la lengua literaria tradicionales. Cortázar dice «desescribir» en su obra. Quiere que sus personajes «se desprendan del yugo lingüístico para adentrarse en los problemas de fondo, que son de tipo existencial.
Analizar la idea cortazariana del lenguaje posiblemente sea una de las cuestiones de fondo de su poética. Su pensamiento busca romper los moldes racionalistas de los usos lingüísticos, y así apunta a un vivir en el lenguaje, que el lenguaje ayude no solo a cavilar en todo lo sensible y pensable, sino asimismo a expandir los órdenes de lo sensible y pensable que podrían existir. Esta agresión contra el lenguaje literario, la destrucción de formas tradicionales, tiene la característica propia de la técnica del túnel; destruye para construir y para encontrar posibles elementos afines al otro lado, cuando el encentro ocurre. 
Rayuela es una novela impetuosa, convulsiva; es una novela joven, con las desventajas del caso, pero también con las ventajas. Muchos le critican su romanticismo trasnochado, su metafísica de café o su cursilería erótica. Quizás estos rasgos de época son los que vienen a constituir la obsolescencia del texto. En ese sentido, Rayuela es como un monumento histórico que esta ahí pero que ya no nos dice nada.
Esta es  la novela emblemática de la gente del 68. La leímos con el telón de fondo de los movimientos revolucionarios en Europa y América Latina. Toda una generación se identificó con el libro. Todas las mujeres querían ser la Maga. Todos querían vivir en París y Buenos Aires. Acertó a retratar una sensibilidad. Es cierto, teníamos 20 años, hoy tenemos 70 y muchos de esos esos valores ahora se trastocan por diferentes senderos.

Simbolismo

El juego y el consecuente estado de gratuidad  lúdica es uno de los símbolos primordiales de la novela. La vida es juego. El mismo título: Rayuela nos remite a un juego iniciático donde se parte de la tierra para ascender hasta pretender llegar al cielo. Eso es exactamente lo que persiguen algunos personajes sin lograrlo. Cortázar propone explícitamente al lector activo y nunca pasivo, entrar en el juego, el de construir su propio argumento leyendo la novela sin orden de capítulos. De este modo lo atrapa en su red, en su telaraña discursiva, a veces circular, a veces elíptica pero nunca lineal. El lector que le entra al juego termina contagiado y agobiado por el sinsentido de la trama. Asimismo es la vida para Cortázar, opaca con su reminiscencia surrealista y caótica y nefasta por lo absurda en su condescendencia con  el existencialismo. La verdadera vida real, y valga la redundancia, está llena de saltos, lágrimas, miradas atrás, retrocesos, sustos, sueños, pecados misticismos y locuras.
Toda su obra previa, fue un bosquejo determinado, consciente y hasta un poco misterioso por revelar símbolos angustiosos que terminan siendo liberalizantes en el fuego nostálgico de un simple cigarrillo. ¿Y cuáles son esos símbolos ineludibles en la obra de Cortázar? Pues simplemente comienzan con la rayuela, ese saltarín y excitante juego infantil que circunscribe en ilusiones numéricas un espacio rectangular pequeño. Y continúan con los espacios metafóricos de París, de ríos y  puentes, ese marco de enlaces, lleno de cauces míticos, de comunicación inagotable y de contrastes entre la ternura del agua purificadora que fluye incansable y la dureza del concreto que resiste sin quejas conocidas el pase del tiempo. También el laberinto, ese permanente conflicto instintivo de cada ser humano por encontrar sin mucho éxito los reflejos verdaderos de la vida. Otro símbolos de importancia en Rayuela lo sentimos con rara ternura en la mano envejecida del viejo cuya locura consiste en acariciar la paloma, en un trasfondo de muertos que agonizan y resucitan en paz; el de la guitarra, que a pesar de su musicalidad femenina, permanece inaccesible; y la tercera mano, que es un esfuerzo nocturno desesperado en busca de la verdad y la alegría.  Rayuela simboliza el viaje, peregrinación que no cesa –ni tiene razones para eso–, pues no hay razones de por medio; se toma el asfalto hasta llegar a donde sea, Europa o América, da lo mismo, es buscarse y cuando todo desmorona su realidad, lanzarse al fondo es opción e impulso.
Elementos del discurso narrativo

La novela esta estructurada en 155 capítulos que se pueden leer de forma lineal o siguiendo una carta de navegación que propone Cortázar, según el "Tablero de Dirección" o Tabla de Instrucciones que precede a la novela. Rayuela, como dice el propio autor, "A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo, es dos libros". El primero se lee de forma lineal hasta el capítulo 56, el segundo se lee a partir del capítulo 73, siguiendo el orden que se indica al pie de cada capítulo. Se trata de un experimento literario similar al del recorrido de un hipertexto por una novela de 155 nodos agrupados en 3 bloques guiados, si el lector elige ese camino. 
Podemos afirmar que el gran tema de Rayuela, es la creación en todas sus manifestaciones, que vamos a descubrir a lo largo del tema unificador: el amor frustrado entre dos seres distintos, el intelectual y analítico Horacio Oliveira y La Maga, muy emocional, intuitiva y espontánea. Como subtemas encontramos: el amor, la libertad, el Arte, la ciudad, el humor, la locura. Los personajes no se adaptan al espacio. Oliveira no es sólo un exiliado de su patria, sino un exiliado de sí mismo.
El espacio es un laberinto que no lleva a ninguna parte. Actúa sobre los personajes de forma muy directa, cobra vida. Puede atrapar o expulsar al personaje hasta el punto de obligarlo a abandonar el espacio físico mediante el suicidio como ocurre, quizás, con Horacio.
Oliveira, inconforme con la realidad, vive continuamente en el pasado, en el tiempo del recuerdo.En la nostalgia. En París todo le recuerda a su Buenos Aires natal, y en Buenos Aires no cesa de recordar su vida en París.
Hay un relativismo espacio-temporal pues estos parámetros quedan alterados hasta convertirse en algo subjetivo. Los personajes trascienden el espacio y el tiempo buscando una realidad paralela a la que viven. En esa otra realidad alcanzan su otro yo. Este relativismo espacio-temporal obliga a un desorden de las secuencias que atenta claramente contra los presupuestos de la tradición.
Los personajes también contribuyen a la crítica de lo establecido, de la inautenticidad de la vida moderna. Horacio Oliveira es un buscador nato, un perseguidor de las verdades ocultas de la vida. Desde la primera frase se aprecia esta tendencia: «¿Encontraría a la Maga?». Pero Cortázar, enemigo de las “búsquedas solemnes”, esconde los tentáculos de lo metafísico y existencial bajo búsquedas aparentemente absurdas, como la de un terrón de azúcar que cae bajo una mesa. Estos absurdos son una crítica a la cosificación del ser humano en la sociedad actual.
Oliveira aboga por vivir absurdamente, a fin de combatir la falsedad en la que se siente inmerso, la máscara de la comodidad. Por eso abandona a la Maga cuando muere el hijo de ella, Rocamadour, mantiene relaciones con la clochard, endereza un montón de clavos que no necesita, Piensa que el ahondamiento en lo absurdo le introducirá en las cloacas de la vida, y entonces es posible que allí pueda encontrar lo que busca. A los personajes les cuesta preservar su propio yo. Oliveira confunde a Talita con la Maga, y a sí mismo con Traveler. Siente que Traveler invade su identidad, y que uno de los dos sobra. Es incapaz de seguir viviendo si él también vive, por eso decide, en la escena final, defenderse de él o tirarse por la ventana y morir en la rayuela del patio. El amor de Oliveira por la Maga trasciende el amor mismo. Su intelectualismo desmesurado contrasta con la ignorancia de la Maga. Por eso la ama, porque es su opuesto. «Mientras que la Maga posiblemente termine suicidándose en un río físico, Oliveira tal vez termine ahogándose en un río metafísico».
Horacio Oliveira  contrariamente a lo común, es un verdadero antihéroe y  el jazz como línea melódica de fondo imprime ritmos discordantes que, a su vez, aceleran o la dotan de fuerza; nunca es la misma expresión cuando Horacio Oliveira queda sumido en monólogos interiores que a manera de hartazgo avanzan con dirección a cualquier precipicio.
La Maga es la coprotagonista. Su verdadero nombre es Lucía. Es una muchacha uruguaya de escasa cultura convertida en virtual heroína de la novela. En París frecuenta los ambientes artísticos y bohemios, en el afán de "hacerse a una cultura", en estas circunstancias conoce a Horacio.
Morelli es un escritor anciano. Vive en París donde es atropellado por un Automóvil y se le interna en un clínica. Al no poder cuidar de sus cosas se ve obligado a confiar el cuidado de las mismas al Club de la Serpiente que son admiradores suyos. Este personaje resulta ser el alter ego de Cortázar, por su intermedio el autor expone su teoría de la antinovela. Accidentado, moribundo, cuyos "manuscritos" caen en manos de Oliveira y compañía. La existencia de Morelli como personaje de la novela le permite a Cortázar autocriticarse con soltura e ironía. La posición de Cortázar-Morelli con respecto 'al lenguaje puede sintetizarse del siguiente modo: así como la realidad se le da al hombre ya vivida, es decir, una forma que ha de aceptarse sin protestar, un camino fijo, una coerción, así también el hombre recibe el lenguaje ya hecho, falseado por toda clase de subterfugios éticos y estéticos. Es necesario, entonces, devolverle al lenguaje sus derechos, expurgarlo, castigarlo, como medida higiénica:
Morelli entiende que el mero escribir estético es un escamoteo y una mentira, que acabó por suscitar al lector-hembra, al tipo que no quiere problemas sino soluciones, o falsos problemas ajenos que le permiten sufrir cómodamente sentado en su sillón, sin comprometerse en el drama que también debería ser el suyo.
La tarea consiste en reconquistar los significados primigenios y elementales, en destruir toda retórica esteticista en la literatura, desarmarle sus tramas, entregar fragmentos como los entrega la vida, dar un complejo de retazos al lector para que éste los absorba, los re-cree como decía Unamuno, y les confiera algún sentido. Refiriéndose al género de la novela, dice Horacio:
Morelli es un artista que tiene una idea especial del arte, consistente más que nada en echar abajo las formas usuales, cosa corriente en todo buen artista. Por ejemplo, le revienta la novela rollo chino. El libro que se lee del principio al final como un niño bueno. Ya te habrás fijado que cada vez le preocupa menos la ligazón de las partes, aquello de que una palabra trae la otra. . . El lector ha de ser un cómplice a quien se le murmura bajo cuerda y se le sugieren rumbos esotéricos.









Crítica

El conflicto fundamental planteado por Cortázar es el de un hombre del Medio-Siglo que intenta razonar en múltiples planos, registros y tonos, la sinrazón de su condición humana. Para quienes se identifican hoy con esta problemática Rayuela ejerce un poder catártico. Pero Rayuela es un juego que se parece a la ruleta rusa. Cortázar reconoce una verdad existencial como una sentencia de muerte (existencialismo sartriano). Sin embargo, es preciso dejar muy en claro que, en la persona de su narrador, Cortázar se juega entero y si hemos de acompañarlo tendrá que ser militantemente. He aquí la sátira de gran estilo: si hemos de jugar, juguemos con fuego; el circo supremo donde los payasos se dan con garrotes de verdad y el cañón del hombre volador está cargado con dinamita. Consideremos ahora la problemática estética, la teoría del lenguaje y de la novela. Cortázar reconoce la presencia de un ojo mágico que analiza, regula y determina desde adentro la forma de Rayuela. Dice: "Inevitable que una parte de su obra fuese una reflexión sobre el problema de escribirlo".
De otra parte, me permito citar apartes del Ensayo de Fernando Alegría, en Revista Iberoamericana, el cual contiene formidables ideas sobre lo que significa Rayuela:
 Cortázar es sincero y eficiente en su intento de destruirse por dentro, su anti-novela ataca los primeros 56 capítulos de Rayuela desde ángulos múltiples con bombas de tiempo y granadas de mano. Sin embargo, el lector común dejará los capítulos prescindibles para alimento de críticos y profesores, y no se quedará con una novela abierta la que propicia Cortázar-, preferirá una novela cerrada: la historia de la Maga y Horacio que se desenvuelve un poco a la manera de "rollo chino". Esta es la Rayuela que se comenta en público. En la otra crecen abundantes raíces de una retórica cortazariana.
Pero hay aún otra Rayuela que me interesa, acaso, más que ninguna: me refiero al libro que, planteando la condición humana de Horacio y su gente, responde con claridad mortal y honestidad suicida a las preguntas básicas de la actual generación en rebeldía contra el establecimiento burgués y sus podridas fórmulas y normas sociales. en el lenguaje de Cortázar cuando le habla a una generación que se niega a aceptar una vida hecha y contrahecha y rumiada, una coerción criminal, una renuncia anticipada y sin disfraz para encajar en los casilleros y las trampas del Matadero. Cortázar habla de acción en la desesperación, de protesta fuera de orden, nunca bajo compromisos, de autenticidad en todo trance. Es una rayuela en la que podemos jugar todos: inocentes y condenados, sin excepción. Libro duro, blando, sangriento, triste, dulce y angustiado, Rayuela responde a una generación que se pierde dando un noble combate para borrarle las mentiras a la sociedad contemporánea y, en el proceso, borrarnos a todos la máscara familiar.

La mesa está servida, queridos lectores. Los espero para conversar.



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Fecha: 15 de marzo de 2019. Hora: 10; 30 AM
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Moderador: José Díaz Díaz